<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629</id><updated>2012-02-27T20:30:25.950-08:00</updated><category term='ensayos'/><category term='cuentos'/><category term='educación'/><category term='varios'/><title type='text'>La Musa en el borde</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>30</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-5656266639684935688</id><published>2011-10-17T12:33:00.000-07:00</published><updated>2011-10-17T12:33:17.967-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>La sartén hirviendo.</title><content type='html'>&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;img height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/_BHfycUNju7s/TL1FIqggbGI/AAAAAAAAJpg/S0y8Akv0CVo/s400/Espa%C3%B1a,+de+Salvador+Dal%C3%AD.jpg" style="margin-left: auto; margin-right: auto;" width="261" /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;"España". de Salvador Dalí&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;Carla y Marcia comparten el salón de 3er año de la secundaria. Ellas creen que sólo las une esa obligatoriedad de estar cuatro horas diarias, unos diez meses al año, en ese lugar escrito y roto, ruidoso y sucio..., pero no es así. Se los voy a demostrar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Carla le empezó a pasar el año pasado, hace relativamente poco (a ella le parece que fue desde siempre, porque es adolescente y la separa un abismo de su niñez). Una noche estaba cenando en su casa, con sus hermanos y su mamá, cuando sintió una mirada en su nuca. Ella estaba contando lo que había hecho al salir de la escuela: había comprado pan, había esperado el colectivo, había mandado un mensaje pero no le habían contestado. Se dio vuelta al sentir el puntazo en la base del cráneo y se encontró con la mirada del abuelo que venía desde el extremo más lejano del living, cargada de censura y de reproches. Se sintió desconcertada y buscó la mirada de su mamá... y la encontró similar. No encontró explicación para ninguno de esos ojos, para esa tensión que de pronto había invadido el lugar y la había dejado en silencio. Bajó sus ojos para que nadie se diese cuenta de su turbación y siguió comiendo, en silencio. Y cerró la primera puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Marcia, más que pensar en puertas, le gusta la imagen de un puente. Uno solo, enorme, sólido y gris, antiguo, de los tiempos del Imperio Romano. Ella empezó a quitar piedras de ese puente cuando era muy niñita, tan chiquita, que apenas recordaría la primera si no la hubiera anotado en un cuadernito ajado e intrascendente que atesora en su cuarto. Allí puede leerse: "Hoy mami me llevó al psiquiatra", garabateado con puño seguro bajo una fecha inverosímil, porque ese día ella tenía sólo cuatro años. Cuando Marcia lee esa anotación, baja la vista en un gesto idéntico al de Carla. Recuerda imágenes: ella con sus ojos enormes y la carita blanca, los pelos renegridos despeinados a pesar de los esfuerzos de su madre, su extrañeza ante las conversaciones y juegos de las otras nenas del jardín,&lt;i&gt;&lt;b&gt; no me hablan&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;&lt;b&gt;no quieren jugar conmigo&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;, lo ininteligible de la situación a pesar de su claridad. La soledad. Marcia se recuerda siempre sola: sentadita en una tabla allá lejos en el patio, sentadita ante el escritorio de la directora, sentadita en la sala de espera del psiquiatra, inmóvil en la cama mirando el techo e imaginando ser personaje de novela, personaje de cuento o de película y soñando despierta con abandonar el cuerpecito inútil para poder ir a buscar &lt;b&gt;&lt;i&gt;algo que me hace falta y que no sé todavía qué es&lt;/i&gt;.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Como empezó de tan niña a quitar piedras de su puente, la Marcia que está en 3er año de la secundaria concibe el abismo, experimentó la angustia en forma de mar embravecido y negro como brea retorciéndose adentro de la mente y del cuerpo e invadiéndolo todo, manejó con la respiración en noches interminables de insomnio la sensación de soledad y enajenación, e imagina que su puente está ya trunco por la mitad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carla considera que ya cerró todas las puertas y que está a salvo, pero en el fondo sabe que es una mentira que se dice a sí misma y que las puertas son de papel de arroz y que lo único que ella espera es un pequeño gesto, una migaja ínfima de afecto, para derrumbar todo ese arsenal inservible que montó desde el año pasado y entregarse plenamente a, supone, ser feliz. Ella querría que la mano que abriera la primera puerta fuese la de su mamá, la mano que se apoyaba en su frente para verificar si tenía fiebre, la mano áspera que acariciaba su pelo mientras le hacían las trenzas bien ajustadas, como siempre pedía, la mano que tantas veces le había sacado los piojos mientras esperaba en silencio con la cabeza agachadita bajo el sol pleno del patio de atrás mirando hormigas entre el pasto y pensando en canciones o en figuritas. Pero se mentía nuevamente (su personalidad se perfila así) y disfrazaba esa mano materna abriendo la puerta y la convertía en Valentino, ese chico que le había parecido tan hermoso y que la había mirado desde lejos y parecía que le había preguntado a su amigo el bajito quién era ella... Seguro, &lt;i style="font-weight: bold;"&gt;cuando por fin conozca a Valentino él se va a enamorar de mí y me voy a ir de esta casa y ahí sí que van a darse cuenta de todo lo que me querían. &lt;/i&gt;Se iba a ir, seguro. Iban a ver. La iban a pagar toda junta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carla no sabía muy bien qué querían decir esas palabras que se le escapaban de los labios cuando la fantasía con Valentino alcanzaba ese punto, pero en lugar de detenerse a analizar qué le habían hecho, por qué se sentía lastimada por su familia, por qué sentía la necesidad de irse de su casa y de castigar a las personas que la querían, por qué pensaba que la querían y no se daban cuenta de eso... sólo se sentía agobiada y subía el volumen de la música en sus auriculares, se daba vuelta en la cama y cerraba fuertemente los ojos... o comenzaba a llorar en silencio. Mares había llorado ese año Carla. Se quedaba dormida así, llorando, y despertaba con los ojos hinchados como ciruelas. &lt;b&gt;&lt;i&gt;Agua fría, qué tonta, mirá si hoy aparece Valentino y me ve así.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Marcia sí se detenía a reflexionar sobre lo que pensaba y sentía. Sobre lo que decía en voz alta y en voz baja. Sobre lo que había dicho alguien, sobre lo que había leído, sobre la forma en la que la luz caía sobre aquél árbol en otoño o en verano. De tanto pensar se había acostumbrado a no ser cuerpo y ser sólo pensamiento, a que no le dolieran tanto los ojos avergonzados y huidizos de su madre, los cargados de reproche de su padre, los burlones ojos de sus hermanos, tan parecidos a los de ella y tan diferentes. La loca de la familia. La paciente psiquiátrica. La solitaria. La incomprendida. Marcia se hubiera sorprendido infinitamente si alguien le hubiera dicho que, en general, sus reflexiones solitarias de madrugada se parecían mucho a las de Carla. &lt;i style="font-weight: bold;"&gt;Ya me voy a poder ir, ya va a llegar el día que me vaya y me voy a ir de esta casa y ahí se van a dar cuenta de todo lo que me querían.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Escribo este cuento porque hace unos días me encontré diciéndole a Marcia, en el recreo, lo mismo que le había dicho a Carla semanas atrás. Las dos, mientras yo hablaba, me habían mirado intensamente, una con los ojos maquillados de celeste, la otra con los ojos sombreados de insomnio y soledad. Carla había dejado uno de sus auriculares suelto para escucharme. Marcia había soltado su carpeta de dibujos y escritos. Las dos habían dejado su disfraz de indiferencia e impermeabilidad. Repito aquí esas palabras, para todas las Marcias y Carlas que las lean:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ser adolescente significa en parte aprender a dominar una personalidad. Con los años, la personalidad se domina o te domina: podés ser una gerente, una escritora, una abogada, una presidente o una enajenada que anda gritando y llorando por ahí. Si terminás siendo la inadaptada insoportable, quiere decir que no lograste dominar tu personalidad y no agarraste el mango de la sartén. Porque la personalidad es como una sartén. A algunos les toca tibia, a otros fría, a otros chiquita, a otros cómoda, a otros caliente, a otros hirviendo. La tuya (la de Carla, la de Marcia, diferentes e iguales de esta manera) es una sartén hirviendo. Vos ahora sos adolescente: no sos una desquiciada ni un desquiciado todavía, tenés permiso para gritar y llorar, para no dormir, para pelearte con tu mamá, para confundirte hasta los extremos más insospechados en el laberinto de lo de afuera, de lo de adentro, para sentirte el más solitario de los abandonados y enajenados. Estás aprendiendo con la sartén: la querés agarrar, pero la manija quema, el mango es demasiado para tu mano y soltás porque te quemás. Ésa es una de tus tareas: estás en proceso de aprender a agarrar esa manija. Cuando lo logres, te vas a encontrar de pie ante tu juventud ya adulta, de pie ante el mar negro de brea con que dibujaste la metáfora de tu angustia, de pie ante el resto de tu vida viendo con ojos serenos la realidad para comprenderla, sea tan dura como sea. Y si no lo lográs... bueno, yo estoy absolutamente segura de que lo vas a lograr, así que no hace falta hablar más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirada cargada de afecto. Chica que se dirije a su banco sin tener la más remota idea de que comparte un salón con varias personalidades que queman como sartenes, inmersa en su pena individual, en su proceso de comprender que no es superior ni mejor que nadie sino diferente. Las voy a extrañar el año que viene, pienso, &lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;i style="font-weight: bold;"&gt;ya me van a extrañar ellas cuando me haya ido y ahí sí se van a dar cuenta...&lt;/i&gt;&amp;nbsp;sonrío siempre en ese punto y pienso inevitablemente con nostalgia en la manija ardiente de mi propia y solitaria sartén.&lt;br /&gt;&lt;i style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-5656266639684935688?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/5656266639684935688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2011/10/la-sarten-hirviendo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/5656266639684935688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/5656266639684935688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2011/10/la-sarten-hirviendo.html' title='La sartén hirviendo.'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BHfycUNju7s/TL1FIqggbGI/AAAAAAAAJpg/S0y8Akv0CVo/s72-c/Espa%C3%B1a,+de+Salvador+Dal%C3%AD.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-3033413005112162611</id><published>2011-06-18T12:13:00.000-07:00</published><updated>2011-06-18T12:13:17.090-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>Como si volara</title><content type='html'>&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;img height="185" src="http://www.unbloginteresante.com/wp-content/uploads/2011/01/reloj-dali.jpg?w=300" style="margin-left: auto; margin-right: auto;" width="200" /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Para mí, dar clase este año se convirtió en una pulseada. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;A veces la gano fácilmente, me lleva pocos minutos de forcejeo eso de “sacate la gorra, la visera, los auriculares, guarden los celulares, pará con los papelitos, sentate, por favor pará con eso” y esas cosas que una dice ya casi sin pensar, y al rato logro que mi voz sea medio y desaparezca, que desfile Poe por el aire del salón, nos sacuda Quiroga, o Bioy, o Silvina Ocampo o Borges, que grite Fontanarrosa, que el contexto enmudezca, se desdibuje, desaparezca, que nos convirtamos en un lugar aparte y privilegiado en donde caras se dibujan dentro de nuestras mentes, paisajes, casas, sapos, árboles, gatos negros o detectives que fuman pipa. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;A veces no pasa nada de eso, entro y trac, ni Arévalo me salva con la pulseada y la clase es un embole, una sustancia densa y pegajosa, una bolsa con caca, una porquería que no termina nunca y ahí es cuando mi voz que no se hizo medio se agita y se lastima, y miro el reloj y salgo cansada, porque vengo de trabajar. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES;"&gt;Es un trabajo difícil cuando me recuerda que es un trabajo. Cuando no, soy tan feliz en el aula que me renuevo, rejuvenezco, me pongo más lacia, lozana y jocosa, y ando como siempre por ahí, ensimismada en mi interminable diálogo conmigo misma, como si volara.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-3033413005112162611?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/3033413005112162611/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2011/06/como-si-volara.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/3033413005112162611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/3033413005112162611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2011/06/como-si-volara.html' title='Como si volara'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-8195254145703024063</id><published>2011-05-31T10:11:00.001-07:00</published><updated>2011-05-31T10:12:33.464-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Cuaderno en la mesa de luz</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-upaGQ8TBap0/TeUhKwnJxxI/AAAAAAAAAqM/noiaEoUH1ik/s1600/cuaderno.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="225" src="http://3.bp.blogspot.com/-upaGQ8TBap0/TeUhKwnJxxI/AAAAAAAAAqM/noiaEoUH1ik/s320/cuaderno.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;La profesora me dio este cuaderno de mierda, y espera que yo no sé qué haga. No sé qué espera de mí, no sé que espera mi viejo de mí, no sé qué les pasa a todos que me rompen los huevos todo el día y yo les digo que se las tomen y me siguen jodiendo. Tuve un día de mierda, y el mundo es una mierda. Qué más voy a poner acá, si no encuentro ni la lapicera y ya me llevo todo y repito y me da tanto asco, asco, asco, que quiero que se las tomen y me dejen de joder. Nada más.&lt;br /&gt;A ver: agarro la lapicera que acá hay una. Sí, mi viejo me compra lapiceras, qué se piensan todas esas viejas de mierda de la escuela, que es un rata y yo qué soy, qué se piensan, si tengo casa y tengo padres y ropa y comida y por qué no se van a la puta madre que las parió. Cuadernito de mierda. Te pongo, ¿querés que te ponga? te pongo: día, hora, todo lo que quieras te pongo: MORITE, VIEJA DE MIERDA, eso te pongo. Y terminé y ya está y me voy a dormir y se va todo el mundo a la mierda.&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;12 de septiembre de 2008&lt;br /&gt;Hola, profe. Ya sé que empecé diciéndole que se muera, no quiero que se muera, de verdad no me importa lo que le pase a usted ni a nadie. Ni a mí, a mí, menos. Usted me pidió que yo contara qué hacía durante el día, o lo que pensaba, o hiciera las tareas, algo, no sé para qué si ya sé que me la llevo. Pero bueno, le digo de nuevo: NO ME IMPORTA. Voy a la escuela porque tengo que ir, porque me obliga mi viejo, porque si no voy mi vieja se pone insoportable, para que no me jodan y se vayan todos a cagar. Voy y me pongo la visera y la capucha y me subo el cierre de la campera y me acomodo ahí atrás y yo hago la tarea, ¿eh? qué se piensan ustedes, yo la hago, no sé por qué me vienen a bardear si yo hago casi todo. ¿Jodo? Sí, jodo, pero bueno, no soy perfecto ni soy un boludo. Solamente no me importa. Váyanse todos a cagar.&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;18 de septiembre de 2008.&lt;br /&gt;Hoy entrené. Me quedé sin aire enseguida, y me boxearon hasta los más petisos que parecía que no valían un carajo, pero me la banqué y me gustó. Me gustaría ir, me parece. Mi viejo tenía esa cara de ojete que tiene siempre cuando me mira pero me pareció que estaba como orgulloso, y me tocó la espalda y me dijo algo como "Así se hace, amigo". Que se vaya a cagar. Apenas pueda irme me las tomo, si pudiera matarlo le rompería toda la cara a patadas y le haría pagar todo lo que me hizo porque es un viejo de mierda. Yo no voy a tener hijos nunca, nunca. Para qué tener hijos si te rompen los huevos todo el día y les tenés que dar de comer y todo eso. Yo me las voy a arreglar solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;30 de septiembre.&lt;br /&gt;Me dolía la panza y me llevaron al hospital de cómo gritaba. La cara de mi vieja estaba para la foto, si me acuerdo y me río y no quiero reírme porque me duele la herida. Me acordaba eso que me dijo usted, profe, la semana que nos conoció, que yo tenía la risa igualita a la de mis hermanos y que eso le traía un montón de recuerdos. ¿Recuerdos de qué? No sé por qué a los profesores les gusta estar en la escuela, para mí son todos unos fracasados, unos miserables, unas larvas que no hacen nada y se la pasan quejándose y puteándonos y por mí que se mueran todos, todos, todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;Es de noche. Yo pienso ¿Y si me abro la herida a propósito? Qué, qué pasaría. Mi vieja pondría otra vez la cara. Me dejaron solo como si fuera un perro, ni a un perro, ni a un perro. ¿Y si me arranco todas estas vendas de mierda y me pongo a mirar cómo sale la sangre? ¿Qué pasaría? ¿Me moriría? ¿Me dolerá? Me los imagino, viniendo a la mañana a cagarme a puteadas porque no me levanté y encontrándome fiambre, ahí tirado todo muerto, nadando en mi propia sangre y, ¿Y ahora? ¿Qué? ¿Quién se sentiría culpable, eh? &amp;nbsp;Si me cagaron a palos, si se cagaron en mí, si no le importé un carajo a nadie, si nadie me dio nada, si no sirvo para nada, si no tengo nada, si el mundo es una mierda, y ahora me arranco la venda y se va todo al carajo, y me encuentran mañana muerto y el problema es que hay que enterrarme y me comen los gusanos y a la mierda.&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;Profe: me animé. Me saqué los puntos. No fue fácil al principio, pero ahora que lo hice me siento como más tranquilo, más quieto. Voy a poner el cuaderno arriba ahora, porque si no se puede manchar o perder y es suyo y se lo quiero devolver. Me gustó ese cuento del que mataba al viejo que nos leyó. Y el de la gallina también, y eso que me dijo de mi risa. Ahora si no me encuentran no la voy a ver más, ni a los pibes, pero no los traten mal. No tienen la culpa de ser tan bestias. Yo no tengo la culpa. No me acuerdo de cuándo empecé a tener ganas de no llegar a los 18, no me acuerdo de nada, pero bueno, ahora ya no importa. Por ahí mi vieja llora y ahora se arrepienten de todo y no se lo hacen más a nadie o por ahí se calientan conmigo y me cagan a patadas de nuevo pero ya soy cadáver y no me va a doler más. Por ahí voy a estar parado ahí al lado de ellos hecho fantasma y les cago la vida, profe, ay, no me quiero reír porque ahora sí que duele y no quiero gritar que mire se me salvan, les cago la vida, le juro, me pongo a moverles las cosas para que se asusten o les hago cosas, qué sé yo, se van a arrepentir todos de haberme hecho morir porque esto es culpa de todos ustedes. Y ahora no escribo más porque me duele y me duele y no quiero gritar al pedo porque por ahí me salvan y es peor porque se van a calentar conmigo por lo de los puntos y me van a hacer pensar que fue un error. Chau. Salude a los pibes de mi parte, y dígale al Poroto que los veinte pesos que le sacaron de la mochila no fui yo, fue el boludo de Mandrini que no se haca cargo de las cagadas que se manda porque no tiene huevos.&lt;br /&gt;..................................................................&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-8195254145703024063?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/8195254145703024063/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2011/05/cuaderno-en-la-mesa-de-luz.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/8195254145703024063'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/8195254145703024063'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2011/05/cuaderno-en-la-mesa-de-luz.html' title='Cuaderno en la mesa de luz'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-upaGQ8TBap0/TeUhKwnJxxI/AAAAAAAAAqM/noiaEoUH1ik/s72-c/cuaderno.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-5711161056834460936</id><published>2011-03-22T13:52:00.000-07:00</published><updated>2011-03-22T13:52:04.400-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>Juguemos con un revólver mientras el lobo no está (pero el lobo está)</title><content type='html'>&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh4.googleusercontent.com/-U8QfZNJZAfI/TYkKlZYVU9I/AAAAAAAAAjg/_ewaPKZlSIw/s1600/Fusilamientos-del-3-de-mayo-de-1808-1814-Francisco-de-Goya-1-3AO08UD4GJ-1024x768.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="https://lh4.googleusercontent.com/-U8QfZNJZAfI/TYkKlZYVU9I/AAAAAAAAAjg/_ewaPKZlSIw/s320/Fusilamientos-del-3-de-mayo-de-1808-1814-Francisco-de-Goya-1-3AO08UD4GJ-1024x768.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Goya. Fusilamientos del 2 de mayo&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;Leo en el diario: &lt;a href="http://www.clarin.com/sociedad/disparo-querer-companero-aula_0_448755230.html"&gt;"Le disparó sin querer a un compañero en el aula"&lt;/a&gt;. La nota es deliberadamente ingenua, pero agrega maliciosamente algunos datos al final y me recuerda algo que no viví directamente pero escuché entre recreo y recreo en la preceptoría hace sólo una semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién puede creer que un adolescente de 15 años no diferencia un revólver de juguete de uno verdadero teniéndolo en sus manos? ¿Quién cree que puede llevarlo a la escuela "para jugar" o "para mostrárselo a sus compañeritos"? Yo creo que nadie, realmente, y menos los que pertenecemos a comunidades educativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según la nota, la profesora enseñaba teoría de espaldas al salón, concentrada en el pizarrón, y ahí se escuchó el tiro. En televisión, anoche, se mencionaba que la docente había contestado que el curso era muy numeroso ante la interpelación obvia (¿cómo pudo no darse cuenta de lo que estaba pasando?). Imagino la escena fácilmente: un segundo repleto, paredes descascaradas, mesas y sillas rotas, un ruido infernal que proviene de pasillos, patio y aulas linderas, una docente intentando enseñar inglés sea como sea (equivocadamente, en mi opinión) en medio del caos y los pibes pasándose el revólver envuelto en un buzo y haciéndose los pistoleros, apuntándose como en las películas y zas... el ruido fuera de contexto, el grito, las sillas que se caen y el pibe gritando que lo perdonen azorado ante la sangre y lo que ha hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida adentro de la escuela se ha vuelto así, tal cual el relato anterior, que se puede leer como metáfora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los adolescentes juegan con cosas que saben que son peligrosas (con cigarrillos, con alcohol, con armas, con cuchillos, con golpes, con amenazas, con preservativos usados encontrados en la calle, con jeringas, con agujas, con trinchetas... y nombro objetos que se me vienen a la mente adheridos a anécdotas reales sucedidas en mis salones de clase), juegan a usarlas y ver qué pasa, a ver, vamos a ver qué pasaría si... y zas, suena el tremendo ruido que vuelve todo un silencio y el adolescente deja de ser actor para ser espectador del movimiento del mundo adulto que gesticula, que va y viene mesándose los cabellos y llama ambulancias, policía, padres, libro de actas, directivos, etc., según sea la gravedad del caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pibe lleva un cuchillo tramontina para asesinar a otro porque le quitó "la visera".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una piba le roba los licores y otras bebidas alcohólicas al papá del almacén y lo bebe y comparte con sus compañeros en el baño de la escuela... y después en plena clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pibe se hace cortes en los brazos con una trincheta en clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos pibes se hacen "tatuajes" lastimándose con lapiceras bic los brazos, pecho y manos... la bic devenida en bisturí, quién iba a pensarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la historia reciente que mencionaba al principio... un pibe se toma ocho pastillas de algo en plena clase y termina con lavaje de estómago internado en el &amp;nbsp;Hospital de Niños. La cuento brevemente tal como la escuché:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primera versión: El chico tenía una tableta con 10 pastillas de rivotril que debía llevar a su abuelita. Las compró él, con la receta, en la farmacia. Pobre la abuela. Y no sabe por qué, se las tomó con Coca Cola a las ocho. A las once una profesora lo notó confuso y vacilante, llamó a la preceptora, ésta a la directora, lo aislaron, el pibe contó a medias lo de las pastillas, la versión la dieron sus compañeros. Ambulancia, Hospital de Niños, lavaje.&lt;br /&gt;(Mientras escucho esto, tomando un mate, exclamo "¡Menos mal que no pasó en mi hora!"... "¿Che, no se habrá querido suicidar?"... y me enojo al escuchar una profesora de esas que no me gustan decir "Pero no, si ocho rivotriles no son nada, conozco una chica que se tomó sesenta y no le pasó nada"... y me voy).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segunda versión: (dos días después): Era mentira que eran rivotriles. Y lo de la abuelita de Caperucita también. Vino la madre del chico en cuestión y negó esa versión, y no se sabe qué eran las pastillas, pero eran amarillas, eso seguro. Uno de los chicos dijo que se las había robado a un "transa" en el parque. No se sabe por qué las tomó ni por qué dijo lo de la abuela. La madre lloraba. Está bien, no le pasó nada.&lt;br /&gt;(Mientras escucho esto, tomando mate, pregunto: "¿No se habrá querido suicidar?"... nadie sabe... "¿Se le va a hacer un tratamiento psicológico?"... no se sabe... por suerte la profesora esa que no me gusta no está para reírse y decirme que son cosas de chicos y que no hay que preocuparse y que, a fin de cuentas, no es mi alumno así que qué me importa...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En qué se parecen los dos casos que cuento: pibes-revólver que se dispara y pibe-pastillas amarillas? En que en los dos casos, los adolescentes mienten y mienten y mienten. El diario dice al final de la noticia que se habían escuchado rumores de que iban a jugar a la ruleta rusa en clase, y que el chico que iba armado lo hacía para defenderse de otros chicos amenazadores. Esas dos últimas informaciones parecen más verosímiles que la anterior afirmación de la confusión entre juguete y revólver, pero ¿cuál será la verdad?, ¿Podremos los adultos finalmente desentrañarla?, ¿qué haremos con ella cuando la tengamos ante nuestra cara?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que los hechos son alarmantes, más allá de si la abuelita o si el juguete o cualquier explicación que venga al caso. En los salones de clase pasan cosas peligrosas que escapan al control que puede ejercer un docente o la institución entera, y no se trata de "hechos aislados" sino de una realidad cotidiana para los que pasamos buena parte de nuestro tiempo allí. Afortunadamente el adolescente herido de bala no murió, pero podría haber muerto, y esa posibilidad excede cualquier explicación que una inspectora pueda dar ante los medios de comunicación y cualquier historia que quiera justificar lo que pasó adentro de ese salón de clases. No fue un accidente, fue algo evitable. No es accidente que un chico de 15 años se tome ocho pastillas de algo tampoco. Paremos de justificar lo injustificable, paremos de excusar esas conductas y comencemos a reconocer la verdad: los adultos somos enormemente culpables de que sucedan situaciones peligrosas dentro y fuera del colegio y debemos encontrar urgentemente la forma de que dejen de suceder.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-5711161056834460936?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/5711161056834460936/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2011/03/juguemos-con-un-revolver-mientras-el.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/5711161056834460936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/5711161056834460936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2011/03/juguemos-con-un-revolver-mientras-el.html' title='Juguemos con un revólver mientras el lobo no está (pero el lobo está)'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh4.googleusercontent.com/-U8QfZNJZAfI/TYkKlZYVU9I/AAAAAAAAAjg/_ewaPKZlSIw/s72-c/Fusilamientos-del-3-de-mayo-de-1808-1814-Francisco-de-Goya-1-3AO08UD4GJ-1024x768.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-2343516411992631696</id><published>2011-01-16T20:05:00.000-08:00</published><updated>2011-01-16T20:15:43.745-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>Los ex alumnos y el campo de centeno</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TTO9ESprzrI/AAAAAAAAAi8/yt9rsj_SWSo/s1600/campos-de-oro1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="149" src="http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TTO9ESprzrI/AAAAAAAAAi8/yt9rsj_SWSo/s320/campos-de-oro1.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;dedicado a &amp;nbsp; Jonatan, Esteban y a &amp;nbsp;Jonatan&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Hace unas semanas encontré a mi hijo adolescente amaneciendo con ojos teñidos de hilillos rojos, leyendo tirado en la cama. No había podido despegarse del libro hasta terminarlo, y como esa imposibilidad es tan familiar para mí como mi hijo me limité a espiar el título del e-book en cuestión: &lt;u&gt;El guardián entre el centeno&lt;/u&gt;, de J.D. Salinger . Y cuando pude, me sumergí a investigar qué era lo que había logrado desvelar, emocionar, intrigar y conmover al joven lector.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;u&gt;El guardián entre el centeno&lt;/u&gt; es una novela escrita en primera persona, por un personaje atravesado por su propia adolescencia llamado Holden. La traducción era demasiado española y confieso que no hubiera tolerado más que unos pocos capítulos si las ganas de espiar el cosmos interior de mi hijo no hubieran sido poderosas. Seguí y seguí hasta que mis ojos enrojecieron; es un buen libro, un libro que hubiera sido espléndido leer a los quince años, a los dieciséis, una prosa que deja pasar la voz de un ya-no-niño tan verosímil y conocido que se me hizo tangible, una maraña de reflexiones y pensamientos que a todos nos han acosado durante esos olvidables años de crecimiento desenfrenado y soledad. Se terminó y pensé en conversar sobre Holden con mi joven lector desvelado luego, pero un párrafo pronunciado por su nítida voz quedó latente en mi cabeza, como esos fragmentos odiosos de música pegadiza que se entrometen con nuestros pensamientos y suenan a pesar de todos los esfuerzos de que desaparezcan, suenan día y noche, durante días enteros… era la parte en que Holden, al que han echado de la escuela donde estaba internado, aterido de frío por estar desabrigado y viviendo una aventura atroz desde el punto de vista de madre con que lo leí, claro está, se infiltra en su propia casa para poder hablar con su hermanita Pohebe. Y durante esa conversación absolutamente calcada de cualquier conversación entre hermanos que se llevan unos cuantos años en la diferencia de edad, Holden, que intenta defenderse de la acusación de Pohebe (que le ha dicho que a él no le gusta nada), recuerda un fragmento de un poema de Robert Burns acerca de cuerpos encontrando otros cuerpos entre el centeno y le dice: &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;“Muchas veces me imagino que hay un montón de niños&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;En cuanto empiezan a correr sin mirar adonde van, yo salgo de donde&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;esté y los atrapo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura.”&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Muchas veces he escrito sobre la función docente y su importancia en relación a las vivencias de los adolescentes actuales. Las palabras de Holden, que añora su vida de niño con los paseos al museo inmutable, que habla con su hermanito muerto cuando camina sin rumbo por las calles intentando enmendar maltratos, indiferencias, injusticias normales de hermano mayor que se han convertido en culpa, intentando describir a un cuidador de la niñez, me parecieron perfectas para describir lo que algunos profesores a veces querríamos hacer cuando las escuelas se han transformado en pequeños claros en el campo de centeno. Y me dieron ganas de escribir sobre eso. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El año pasado uno de mis colegas abrió un grupo de Facebook invitando a profesores y ex alumnos de la Escuela N 11 a sumarse. Para mí fue una experiencia interesante y conmovedora durante los primeros meses: aparecían en el muro las fotos de adultos sonrientes al lado de nombres que yo recordaba pertenecientes a otras caras;&amp;nbsp; mis ex alumnos se habían hecho hombres y mujeres, habían tenido hijos, habían estudiado, trabajaban, habían viajado, en fin, se habían internado en el campo de centeno que es la vida y nos saludaban desde la virtualidad de la página del grupo, contaban anécdotas y nos recordaban tanto como yo los recordaba a ellos. La sala de profesores de la 11 se pobló de comentarios: los legos en el asunto Facebook se instruían gracias a los otros, los nuevos se enteraban de lo que habían hecho los viejos, relucían anécdotas y se analizaban fotos: “mirá qué linda ésta, que de chica era tan feíta”, “y éste, que era un petiso, mirá ahora la pinta que tiene, si me habrá hecho renegar”, “Y la loquita esta, que decía que iba a hacerse monja, casada por segunda vez y con cinco hijitos”, etc. etc. etc. &amp;nbsp;Finalmente la racha del inicio se extinguió y casi todos se olvidaron del grupete, que ocasionalmente fue sumando rezagados navegantes nostálgicos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Por qué les cuento esto. Porque en noviembre me llegó un mensaje desde el grupo contándome que uno de mis ex alumnos había muerto en un accidente en moto. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Me acuerdo de que leí el nombre y no tenía cara, leí que se había matado y quedé aturdida. Levanté la vista de la computadora y dije en voz alta que el chico se había matado… me fijé el año que decía que había promocionado y pensé que ya no era más un chico, me fijé en el nombre de nuevo pero seguía sin tener cara ni voz ni nada, lo copié y lo pegué en el buscador del facebook y ahí estaba, con una bebé en brazos, sonriendo desde la página azul con la misma boca con la que sonreía en mis clases, cuando era un muchachito tímido al que le gustaba dibujar a Gokú en todos sus niveles para las carátulas de la carpeta. Vi la foto y me acordé de la letra apretada redonda … usaba hojas N 5, dije en voz alta, está muerto ahora. “Agregar a mis amigos”, dice, y está muerto, es odiable el facebook. Fue el tema de conversación de la sala de profesores de la 11 esa semana y las siguientes. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En diciembre, alguien escribió en el muro del grupo de la 11 que Esteban, de otra promoción, había muerto en un accidente de moto. Decía la hora y el lugar donde sería velado. Inmediatamente aparecieron otros textos, condolencias, recuerdos, pedidos. Las madres de nuestros ex alumnos lloraban al ex niño, al ex adolescente, al adulto joven caído del precipicio sin guardián que bordea el campo de centeno. En enero, alegremente, se me ocurrió entrar para escribir algo acerca del calor y las vacaciones y Salinger, y encontré únicamente, sobre los fúnebres lamentos acerca de la muerte de Esteban, la noticia de la muerte de Jonatan, otro ex alumno, anunciada por mi colega creador del grupo de facebook devenido tristemente en página de desolación. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;¿Cómo puede ser que nuestros queridos chicos se mueran? ¿Cómo es posible que alguien que conocimos se muera? ¿Cómo es posible que exista la muerte? Azorada, atiné a musitar una explicación razonable e idiota… es que siempre debió ser así pero no nos enterábamos porque no existían internet ni las redes sociales… &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Escribo esto por dos razones. Una, para expresar mi dolor ante la muerte de estos jóvenes que estuvieron compartiendo conmigo sus anhelos de adolescencia, sus sueños y sus pesares, porque yo soy la de Lengua, y la de Lengua lee lo que escriben creativamente sus alumnos y escucha lo que ellos dicen acerca de lo que han leído, lo que preguntan, lo que entendieron, la de Lengua ve la expresión de la mirada cuando lee en voz alta poesía o cuenta mitos o lo que sea. Y otra, porque a mí realmente me gustaría, además de ser la de Lengua (que es lo que más me gusta hacer y ser), poder ser guardián entre el centeno y salir del claro que es el aula cuando los niños están jugando y poder vigilarlos y atajarlos para que no se caigan al precipicio. Y salvarlos. Sé que es una locura, pero también parece locura enseñar literatura en el claro del centeno. No me importa, es lo que me gustaría esta noche, en la que me conmuevo ante el cachetazo de la noticia de la muerte de los que no deberían haber muerto.&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;imagen. Van Gogh, Campos de Oro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-2343516411992631696?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/2343516411992631696/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2011/01/los-ex-alumnos-y-el-campo-de-centeno.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/2343516411992631696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/2343516411992631696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2011/01/los-ex-alumnos-y-el-campo-de-centeno.html' title='Los ex alumnos y el campo de centeno'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TTO9ESprzrI/AAAAAAAAAi8/yt9rsj_SWSo/s72-c/campos-de-oro1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-5115355815879016265</id><published>2010-11-16T10:08:00.000-08:00</published><updated>2010-12-05T21:12:25.412-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Una noche en la Once. Sexta parte (final)</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;VI&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Era un espectáculo de lo más extraño. El vestíbulo ancho y espacioso de la 11 se había llenado de gente que deambulaba, se saludaba, se abrazaba, se daba sonoros besos en ambas mejillas. Gente de los dos extremos: había muchos viejitos y muchos niñitos. Nada de adolescentes, casi. Nada de adultos. Algo tenían de raro, pero Larry no lograba darse cuenta qué era. Pero la sensación que le producía era inquietante.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Era parecido a un acto escolar, prácticamente, salvo por la hora. La claridad de la luna se filtraba por los vidrios del gran portón enrejado de verde y las puertas de madera del salón de actos, abiertas de par en par, parecían ocultar efectos especiales sofisticados, que no eran más que los agujeron en el techo que dejaban pasar haces de rayos de luna, bellísimos, tenues, fantasmales. Larry no entraba allí desde que era un niñito, porque el salón de actos había sido clausurado precisamente a causa de esos agujeros. Sabía que estaba lleno de palomas durante el día, y que sus cacas habían ensuciado el piso y las butacas antiquísimas cubriéndolas de indignidad. Y lo sabía porque una vez se había metido de incógnito, junto a sus amigos el Chispaso y El Piercing, en el palco del salón, y habían estado espiando y tirándole papelitos masticados con lapiceras usadas como cervatanas, a las palomas. Obviamente no le habían pegado a ninguna, pero la habían pasado bárbaro y habían zafado de la hora de Física.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;El salón lucía absolutamente diferente ahora. Era como si la oscuridad lo hubiera remozado, como si las sombras lo favorecieran ocultando las rasgaduras de las butacas plegables originales, el piso de madera, los escalones que llevaban al escenario, el telón. Las colgaduras parecían nuevas, intactas, aterciopeladas, y daban ganas de pasar la mano suavecito sobre ellas. De las palomas, ni noticias. El piano lucía solemne y bello, a un costado. Los cuadros colgaban derechitos. Y un run run de comienzo de espectáculo, de acomodadores, de función, inundaba la escena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Toda esta gente está acá porque hizo algo malo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Michi lo miró complacido. En el interior de Larry habían comenzado a encenderse los viejos mecanismos de inquietud, de curiosidad, de razonamiento ante lo incomprensible, ante lo nuevo y lo sorprendente. El Michi había estado al lado de Larry cuando su papá le revoleó la ropa, los cuadros, los libros, los maquillajes, la dignidad, a Susana. Le había susurrado "tranquilo, tranquilo, no es con vos, tranquilo, tranquilo", abajo de la cama, en donde Larry en esas épocas cabía y donde se había refugiado. Había estado junto al nene de los rulos rojos y la carita cubierta de lágrimas cuando la mamá juntó del piso lo que pudo, lo metió en una bolsa de consorcio, y se fue para siempre. Habían tardado años en decirle al chico que Susana se había ido a vivir a Paraguay. Y el chico, había tardado años en vaciar su cabeza de cualquier recuerdo, de cualquier pensamiento, de cualquier ternura o caricia o sabor o perfume a madre. Para el padre había sido más fácil. Alcohol, drogarse hasta no dar más y llenarse de amigos, amigos, amigos de cualquier edad, irse, estar en la calle, no volver nunca a la casa, no pensar en nada. Y decían que Larry no se le parecía. Para el Michi, eran dos gotas de agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ No, no es así. Cuando empieces a ver, si estás preparado para hacerlo, &amp;nbsp;vas a descubrir la diferencia entre unos y otros. La mayoría está aquí porque amó muchísimo en algún momento de su vida a esta escuela, porque fue su casa, porque se sintió protegido y estuvo a gusto acá. Casi todos esos viejitos que ves ahí fueron alumnos de la 11, y añoran la sensación de ser niñitos de nuevo, de pasar la manito por el pasamanos, de respirar el aire embotado del salón y la mirada dulce de las maestras. &amp;nbsp;Las viejitas de allá trabajaron de alguna cosa durante decenas de años en este edificio... limpiaron mocos, consolaron lágrimas inconsolables, enseñaron a usar plumas y lapiceras, limpiaron la escalera, barrieron, atendieron el kiosquito, plantaron los árboles que ves en el patio, pintaron una pared, o algo. Y los chicos que ves, son casi todos permisos especiales. Mirá, mirá el parque, Larry, mirá bien a ver si podés ver...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Larry miró fijamente las sombras del Parque Saavedra, escudriñando con atención. Una horda de siluetas pequeñísimas se dirigía hacia la 11 desde el otro lado del Parque, donde estaba el Hospital de Niños. había siluetas pequeñas jugando en las hamacas, en los toboganes, sentados en los bancos y en el pasto. Y una sensación de serenidad desconocida invadió el pecho de Larry, que murmuró...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Están todos muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ No, Larry. Están de permiso especial del director. Los deja venir a esta hora, desde el Hospital de Niños, a ver la función.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Algunos tienen una especie de luz... rodeándolos... una luz que no ilumina pero que es como algo lindo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Hacés progresos rápido, amigo. Vení, vamos a sentarnos antes de que se llene, que ya va a empezar la función.Y vos sos invitado especial. Ya vas a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentaron en primera fila. Larry pasó por entre butacas colmadas de señoras y señores de pelo blanco, todos amables y con expresión bondadosa. Los niños no actuaban como niños, estaban demasiado quietos, eran demasiado respetuosos. La mayoría tenía las manos cruzadas sobre sus piernitas y esperaban en silencio, con los ojos cerrados. Larry tuvo un escalofrío. Así, con los ojos cerrados, había esperado debajo de la cama que no fuera cierto, que papá no se hubiera enojado tanto con mamá, que no la hubiera echado de la casa (¿a dónde se iba a ir? ¿a dónde se iba a ir?). Tuvo un sobresalto. Los viejitos también tenían los ojos cerrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Y de qué es la obra? Yo nunca fui al teatro...&lt;br /&gt;_ Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhh&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El telón se abrió con maginificencia, con los engranajes de las cortinas silenciosos y sin fallas. Se hizo mayor la oscuridad que imperaba, y Larry se olvidó de los viejitos ciegos. En el escenario se veía una escenografía de salón de clases, con los banquitos chiquitos, las mesitas pequeñas, ventanales preciosos con cortinajes blancos y un escritorio que ostentaba un florerito sencillo, lleno de fresias. El aroma de las flores le recordó a su mamá, y un nudo en la garganta le impidió decir nada. De un costado salió Yohana Ruiz Díaz del Vivar, haciendo malabares con unas naranjas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Esa chica cometió un error inmundo. Ofrecía "protección" a cambio de las moneditas de los nenes de la primaria, en la puerta del kiosquito, y había montado una especie de mafia que fue muy difícil de desbaratar en la escuela. Es tan testaruda que todavía no entiende las consecuencias de lo que le hizo a centenares de nenes durante su estadía en la 11. El director le encargó este trabajo hasta que se haga cargo de las consecuencias de sus actos, pero ella no lo sabe. Lleva mucho tiempo acá... y hasta parece disfrutarlo a pesar de que sabe que los nenes no la están viendo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Larry no le importaba nada lo de Yohana Ruiz Díaz del Vivar. Un nene pelirrojo, pequeñísimo, enfundado en un guardapolvo planchado y almidonado con amor, estaba sentado entre muchos otros nenes, ahí, en su banquito, e intentaba tomar una lapicera por primera vez con sus manos torpes. Y Laurita, la bellísima Laurita, estaba sentada a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mirá, Michi. Ése soy yo. Esa lapicera me la había comprado mi papá, y era de las que si las inclinabas para un lado se veía un auto rojo, y se las inclinabas para el otro, uno azul. Me acuerdo de esto. Ahora le señorita Beatriz se va a sentar al lado mío y me va a ayudar, tenía un montonazo de paciencia esa seño, y yo la quería tanto que le hice un dibujo cuando terminó el año para que pusiera en el arbolito de navidad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda escena representaba a alumnos de años más grandes, en el recreo. Estaban todos en el pasillo, y el pelirrojito se había escapado de la mirada vigilante de la seño Dora, que lo cuidaba tanto, y se había escondido en el baño de los chicos de la secundaria. Larry sintió que las lágrimas se le escapaban y le apretó la mano a Michi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Fue horrible, es horrible. Ahora entro al baño y está Facundo Escalante fumando un porro. Y me agarra de los pelos, y del cuello, y me mete la cabeza en el mingitorio y me dice que si digo algo me va a matar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Michi oprimió la mano de Larry, fuerte, muy fuerte, como hacía siempre cuando su amigo sufría mucho. Larry lloraba como hacía años no había llorado, igual a ese día escondido bajo la cama de sus padres viendo volar cuadros y ropas de mujer y pensando a dónde, a dónde se va a ir. &amp;nbsp;La escena siguiente tardó un poco más en aparecer... el telón quedó corrido como respetando el dolor profundo del chico. Hasta Yohana pareció retirarse un poco hacia un costado, sin parar de revolear sus naranjas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escena siguiente era en el salón de 1ero. Larry quedó asombrado ante el cambio. El escenario, tan bello y de ventanas limpias y aroma de flores, ahora mostraba un salón descuartizado a escrituras, a patadas, a bancos desvencijados y pizarrones vejados por liquid paper. Ahí estaba él, como en las escenas anteriores, tallando una rajadura con una trincheta. Los ojitos bellos que había visto en los Larrys niños habían desparecido bajo un velo de indiferencia y cansancio. El guardapolvo había desaparecido y su ropa colgaba raída y sucia, descuidada, sobre su cuerpo desmesurado. Los rulos rojos eran una maraña que intentaba tapar la cara, y lo lograba. Y las seños no estaban. Había una profesora que iba cambiando de cara y se iba transformando en muchas profesoras anónimas que le decían que se sentara, que se callara, que prestara atención, que era una irrespetuoso, que era una porquería de persona, que era un sucio, un desagradecido, un mal amigo, que era feo, que era malo, que iba a terminar mal, que iba a terminar con un prontuario...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Larry se vio entrando en la pecera esa tarde, todo mojado y con dolor de espalda, después de destrozar la puerta a patadas. Se vio sentado al fondo, vio entrar a la directora y escuchó lo que ella decía. Levantó la vista hacia la profesora, y vio en su mirada la misma mirada que tenía la seño Beatriz, cuando se sentó al lado suyo para enseñarle a agarrar bien la lapicera. La lapicera que le había regalado su papá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El telón se corrió por fin. Todos los nenes, todos los viejitos, todas las paredes de la 11, las ventanas, las cortinas, las escaleras, todos estallaron en un aplauso al unísono. "¡Larry! ¡Larry!¡Larry!" vitoreaban. El chico, asombradísimo y emocionado hasta haber perdido absolutamente la voz, miró al Michi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Es tu obra. Vos la escribiste, vos la dirigiste y la protagonizaste. Ahora quieren que subas y digas unas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Literalmente, Larry se sintió subido por centenares de brazos y llevado al escenario, que Yohana abandonó respetuosamente. Jamás había hablado en público, y lo que había vivido recién era demasiado emocionante como para saber si aún le quedaba voz. Sin embargo subió, y desde allí arriba, pudo ver a los niños de ojos cerrados, a los viejos, le pareció ver a Beatriz, a Dora, a Norma, a las preceptoras, a la de Física... a él mismo siendo niño sentadito en la primera fila al lado del Michi, con los rulos peinados y brillantes, con el guardapolvo planchado por su mamá. No dijo nada. Solamente cerró los ojos él también, inspiró hondo, lo más hondo que pudo, y se llenó los pulmones de la 11. Se sintió bien por primera vez en años, estaba en su casa, la 11 era su casa, &amp;nbsp;los aplausos eran para él &amp;nbsp;a pesar de que había hecho cosas malas... porque no era que las había hecho malas... era que le habían salido mal...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Pero eso va a cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Larry se sobresaltó. Su voz había sonado hueca y estridente en el salón de actos vacío. Sólo el Michi lo esperaba, de pie, contra uno de los pasillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Vamos, Larry. Fue una noche intensa y hay muchas cosas sobre las que tenés que pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Vamos a dónde?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ En unos minutos, tu abuela va a venir a buscarte junto con la directora y la portera. Cuando tu abuela llegó a tu casa y no te vio pensó en llamar a la policía, a los hospitales, a los bomberos, a la Nasa, qué sé yo qué escándalo iba a armar. Pero le susurré que llamara al Chispaso, bajito, y las abuelas y las madres siempre me escuchan. El Chispaso te vio escondido atrás de la puerta de la pecera y se hizo el que no veía nada... no te enojes con él... es un buen amigo, pero a veces confunde lo que realmente quiere decir la verdadera amistad. La cosa es que el Chispaso confesó que estabas acá encerrado y ahí vienen tu abuela, la directora y la portera a buscarte, locos de preocupación porque saben que acá no hay agua ni luz gracias a tu macana de la tarde y esperando que estés bien porque te quieren muchísimo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Y qué hago? ¿Qué les digo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Larry se encontró solo en el umbral de la 11. Pudo escuchar unas últimas palabras del Michi, pero ya no pudo verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Yo estaba cuando te pasó lo de Facundo Escalante, y te pido mil disculpas por no impedir lo que te pasó en el baño, cuando eras un chiquito indefenso. El director me acaba de levantar la pena: he cumplido. De vos depende, Larry, ser el hacedor de tu propio camino... ya no voy a estar para cuidarte... acordate... de vos dependerá todo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una luz de linterna provenía de afuera, y el clanc clanc conocidísimo de la portera, que venía con todos los pelos parados y el maquilaje todo corrido, le produjo una sensación de bienestar incomparable. "Te perdono", murmuró. "Gracias por todo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¡¡¡¡Neeeeeeeeeeeegrooooo!!!! ¡¡¡Acá está, señora, vivito y coleando, no se preocupe!!!!!!!!!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y su abuela lloraba y lo palpaba y lo besaba y la directora lo abrazaba y la portera lo zamarreaba para ver si estaba bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Estoy bien. No se preocupen. Vamos a casa, abuela. Señora directora, mañana voy a venir a hablar con usted junto a mi padre y veremos cómo hago para pagar los daños que le hice a la escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La directora Norma sonrió, abrazó a Larry y le dijo "Shhhhhhhhhhhhhhhh, no te preocupes. Sé que una noche en la 11 puede ser una experiencia pesada. Andá a descansar, que preocupaste a toda la gente que te quiere".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Larry miró a la gente que lo quería, mientras entraba en el remís que lo llevaría a su casa. Miró a su abuela, miró a la portera, miró a la directora, y por último, miró a la 11, que lo observaba majestuosa y cálida, envuelta en un manto de sombras que ya empezaban a dejar entrever tonos cálidos y rosados del amanecer. Y Se sintió muy feliz, porque allí estaría la 11, esperándolo para recibirlo mañana, y después de mañana, y después de después de mañana, y después de después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; FIN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-5115355815879016265?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/5115355815879016265/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/11/una-noche-en-la-once-sexta-parte-final.html#comment-form' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/5115355815879016265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/5115355815879016265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/11/una-noche-en-la-once-sexta-parte-final.html' title='Una noche en la Once. Sexta parte (final)'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-6257753125160665252</id><published>2010-11-12T11:51:00.000-08:00</published><updated>2010-11-18T08:41:13.711-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Una noche en la 11. Quinta parte</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;V&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;El Michi era demasiado flaco, pálido y ojeroso, pero en la oscuridad total de la escuela vacía, resultaba buena compañía. Hablaba mucho, eso sí, como Roberto, y utilizaba muchas palabras que Larry no comprendía y que, por primera vez en su vida, lamentaba no entender. Seguramente, Esteban, el que se sacaba 10 en todas las materias y era siempre abanderado, entendería lo que éstos decían. O Laura, la escolta, agrandada y estirada, toda vestida con ropa de marca y tan linda que era una tortura tratar de no mirarla. Larry se puso colorado al pensar en Laura, y pegó un salto al escuchar la risa del Michi cargándolo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;_ Esa mina no te va a dar nunca ni bola si seguís haciéndote el vivo y mantenés la cabeza hueca...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Larry lo miró asombradísimo. ¿Habría estado hablando solo en lugar de pensar? Si lo de Laura no lo sabía nadie, ni su propia almohada, se había dedicado a insultarla, empujarla, tirarle las hojas y humillarla de todas las formas que se le habían ocurrido desde 1er grado para que no se diera cuenta de que le gustaba...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;_ ¿Qué mina? ¿Qué sos, adivino?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;_ Algo así_ contestó Michi misteriosamente. Además, Larry, sigo tus pasos desde que pusiste tu piececito por primera vez en este edificio, piececito que, obviamente, ha crecido... ¡y cómo!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Larry no pudo evitar ponerse otra vez colorado. Su estatura desmesurada lo avergonzaba, sus pies parecían no parar de crecer y se chocaba con todo, pisaba a todo el mundo, derribaba sillas, mesas, gente, era la torpeza personificada. No era su culpa. En menos de un año había pasado de ser un chico normal a una especie de adulto con cara de chico, se había llenado de granitos imposibles de tapar por más flequillo gigante que se pusiese, su pelo rojo y enrulado no ayudaba en nada y solía revolverlo todo y echárselo sobre la cara para que no lo viesen. Su abuela no había tenido plata para pagarle la ortodoncia que todos los dentistas que había visto habían recomendado con seriedad extrema, y ahí estaba, a los 15 con la cara brotada como un choclo, los rulos rojos todos enredados sobre la cara, los dientes torcidos apuntando para todos lados, chocando la cabeza contra los marcos de las puertas de lo alto que era y calzando 45. Un desastre. Cómo lo iba a mirar siquiera, la hermosísima Laura....&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;_ No sos un desastre, Larry. Sos un adolescente. Estás creciendo, y a todos los adolescentes les pasa. Lo único que deberías hacer es poner un poco de voluntad y mejorar... Por ejemplo: podrías bañarte todos los días. Laura lo apreciaría, y los demás también...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;A Larry, Michi ya le parecía a esta altura, INSOPORTABLE. Odiaba a Michi. Se dio vuelta y le gritó:&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;_ Cortala, chabón, no sé quién sos pero ya me cansaste, qué te pensás. Yo me baño cuando quiero, y qué te hacés el que sabés de mi vida si ni te conozco, sos más fantasma...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Michi sonrió y le dio unas palmaditas en el hombro.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;_ Tranquilo, amigo. Ya llegamos al patio. Primero te voy a mostrar a la Adoquinada, después el paredón del Enamorado Eterno y después, apenas nos queda tiempo para llegar a la función del salón de actos, así que no peleemos, que la noche no es tan larga como parece y acá hay mucho que ver. Mirá fijo para allá y la vas a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿A dónde? ¿El qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Le decimos la Adoquinada porque lleva tanto tiempo acá que nos olvidamos del nombre. Su tarea es llevar los adoquines que están al lado de la entrada del otro patio hasta el borde del paredón y, una vez que ya tiene una linda montaña, ir arrojándolos hacia el otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Pero eso no es peligroso? Digo, si hay alguien del otro lado del paredón se podría ligar un adoquín en el medio de la cabeza ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Larry parecía haberse vuelto juicioso con el pasar de las horas de la noche de la 11. Michi sonrió divertido, pero no se lo hizo notar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Sí, claro que es peligroso. Y era peligroso. El día que a la Adoquinera se le ocurrió que sería gracioso hacer el experimento no pensó en el Terciario que funcionaba al lado de la 11. Tiró el adoquín con todas sus fuerzas, haciéndose la fortachona delante de sus compañeras de 2do año. Y le dio en pleno cráneo a una pobre chica que estudiaba para maestra en el Instituto de al lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Larry miraba el patio pensativo. Estaba oscuro, pero menos que el interior de la escuela, ya que una luna considerable iluminaba la escena en forma algo fantasmagórica. La Adoquinera se parecía a Marta, a Claudia, a Mariela, a cualquiera de sus compañeras. Iba y venía con andar de laboriosa hormiga, con una expresión de pesar en su rostro, una expresión de pesar casi plagado de indiferencia. Hacía su montículo de cuadrados grises y luego, uno a uno, comenzaba y recomenzaba a arrojar el peso. Asombrosamente, la montaña que la esperaba allá lejos, a unos metros, no parecía disminuir cuando ella tomaba los bloques. El trabajo debía ser agotador, pero ni una gota de sudor corría por el rostro de la anónima chica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Los más cultos le dicen Sísifo. Su tarea consiste en arrojar adoquines, acumularlos y arrojarlos, hasta que el director lo decida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Larry ya paseaba la mirada por otros lugares del patio. Las paredes, cubiertas de murales coloridos durante el día, ostentaban algo parecido a letras escritas con aerosol. "Anto te amo", decía la 11, "Anto te amo", gritaban todas las paredes y paredones de la 11. Un chico alto y flaco, también de guardapolvo, pintaba con seriedad cada espacio vacío, cada segmento de pared, cada vestigio de blanco. Y mientras pintaba un paredón, el otro se despintaba como si la tinta se derritiera o se desvaneciera o se volviera invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Muy poético. Como el amor, intangible_ dijo el Michi. Ése es Yony, y su tarea es declarar su amor a Antonela hasta que le levanten la sanción. Parecería un daño mínimo el que hizo,,, ¿no?... Él sólo se trepó por las paredes de la 11 en la década del 90 para pintar unos graffittis para su novia, esperando sorprenderla al otro día. Se cayó del paredón y ahí empezó la sanción. Porque el amor no es cosa que pueda a tomarse a la ligera, y menos cuando es amor adolescente. El corazón a los 15 años palpita y siente como un corazón virgen de desconfianzas, de amarguras, de reparos, de traiciones. El corazón adolescente es nuevo en el amor, y Yony inauguró el de Anto, su chica, infringiéndole una herida tremenda que no se borrará fácilmente. El director fue claro: el día en que esa mujer deje de recordarlo, las paredes dejarán de borrarse y podrá finalizar su tarea. Pero ella recuerda, y recuerda, y recuerda... Pero uy, ¿escuchás, Larry? Me distraje demasiado, corré que vamos a perdernos el comienzo de la función del salón de actos y no vamos a conseguir asiento, dale vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Michi tomó de la mano a Larry y lo arrastró por el pasillo, mientras éste se sentía como un largo y flotante barrilete rojo...&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;CONTINUARÁ &amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-6257753125160665252?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/6257753125160665252/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/11/una-noche-en-la-11-quinta-parte.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/6257753125160665252'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/6257753125160665252'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/11/una-noche-en-la-11-quinta-parte.html' title='Una noche en la 11. Quinta parte'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-7532298334928623304</id><published>2010-11-08T20:46:00.000-08:00</published><updated>2010-11-08T20:53:59.317-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Una noche en la 11. Cuarta parte.</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;IV&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Roberto resultó ser muy, pero muy, pero muy simpático. Todos los pensamientos desoladores sobre la sanción, el acta, su abuela llegando a la casa vacía, la noche, la soledad, la sed y la espalda se desvanecieron en segundos gracias a la locuacidad del nuevo amigo, a su risa estridente que no hacía eco pero se desparramaba por los pasillos desiertos de la 11 como Pancha por su casa, a sus anécdotas. Porque Roberto parecía una fuente inagotable de anécdotas, sabía la historia de la escuela desde sus inicios, la historia de miles de alumnos, de profesores, de maestros, de directivos. Historias picantes, escabrosas, secretos guardados por generaciones. Larry estaba fascinado escuchando y escuchando.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;_ ¿Por qué estabas golpeando ese caño hace un rato? Me asustaste...&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;_ ¿El caño? Tengo que golpearlo sí o sí. Me hiciste acordar. Si paro determinado lapso de tiempo me pueden sancionar más y no estoy ni ahí...&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Larry lamentó haber preguntado. El chico se había parado como con un resorte, pálido y sombrío, y se había puesto a hacer clanc clanc otra vez con todas sus fuerzas.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Larry gritó:&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;_ ¿El qué? ¿Qué sanción con el caño? Y además no me acuerdo de haber visto ese caño de día...&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Roberto contestó sin dejar de golpear. Era una historia corta y simple: Una tarde cuando él estaba en 8vo, en la época en que existía 8vo, durante uno de los recreos había arrancado el caño de gas que estaba en la escalera. Y lindo lío. Había empezado a salir gas, obviamente, la escuela se había llenado de gritos de alarma, un olor espantoso que subía y se metía y se te metía, gente corriendo desesperada hacia el parque de enfrente, &amp;nbsp;tironeos de mangas, chicos que se caían y se golpeaban, miedo, miedo, uy, qué hice. Fue cuando tuvo el accidente de la cadera el gordito Pereyra, que quedó usando bastón de por vida. Él no había pensado que iba a salir gas. Y no era ningún tonto, tenía un 8 en Matemáticas y en Inglés estaba casi aprobado ese año. Pero bueno, hubo que evacuar la escuela y había intoxicados que fueron llevados al Hospital de Niños. Él también estuvo ahí unos días. Pero no se pudo hacer nada. Así que ahora le tocaba golpear el caño todo el tiempo hasta que el director avisara.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;_ Es directora. Se llama Norma.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;_ No, ya sé, no ésa. El de verdad, el director.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Larry estaba en una edad en la que las preguntas estaban de más. Roberto usaba algunas palabras que no entendía, pero lo de romper un caño no le parecía nada escandaloso a un adolescente que esa misma tarde había arrancado un lavatorio de cuajo y roto una puerta a las patadas.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;_ ¿Y por qué nunca vi el caño?&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Roberto sonrió misteriosamente.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;_ Aunque no lo veamos, el caño está. Tonto, lo embutieron en la pared después de que me mandé ese mocazo. Era un peligro.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;_ ¿Y no podés parar de hacer eso, que me estás haciendo gritar y me estás dejando sordo y me estoy aburriendo?&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Roberto meditó unos instantes.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;_ Bueno, pero por vos nada más. Te voy a presentar al Michi. Te va a hacer un tour seguramente, porque le encantan los de tu 2do. Él fue el que te salvó el año pasado cuando se cayó el ventilador de techo derechito sobre tu cabeza...&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Larry lo miró asombrado. El año anterior, durante la hora de Geografía, el ventilador de techo se había desprendido de cuajo y había caído sobre su mesa haciendo tal ruido que los profesores de los otros salones habían corrido a ver qué pasaba. La de Geografía había tenido una crisis nerviosa y hubo que llamar la ambulancia, y eso había estado muy bueno, ver a la vieja toda blanca y con las medibachas al aire, pataleando en el suelo. Acordarse de eso y tentarse de risa fue una sola cosa, y estuvo ahí riéndose hasta que le dolió la cara.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;_ No puedo más, Roberto, pará de hacerme reír. No me salvó ningún Michi ese día, si el ventilador me pasó raspando pero no me hice nada...&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Larry se detuvo en seco. Ya no tuvo ganas de reírse. Los clanc clanc habían cesado mientras él carcajeaba como un desenfrenado, al igual que Roberto y el caño. Pasó la mano por el borde de la escalera, de los dos lados. Nada, no había ni señales de agujero, de revoque, de caño, de Roberto. En eso estaba, meditabundo, cuando oyó un chistido que venía desde adentro de la pecera. Pero antes de que pudiera ni siquiera asustarse, apareció en la puerta (tijera en mano en lugar de picaporte, naturalmente), un chico altísimo y flaquísimo y blanquísimo que dijo sonriendo: "Hola, soy Michi, vos debés ser el amigo nuevo de Roberto. Él se tuvo que ir porque lo llamó el director, pero vení, dale, que yo soy buena compañía también. ¿Damos una vuelta por la escuela?".&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;_ Y sí, dale, vamos..., murmuró Larry, "no me queda otra", pensando.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;CONTINUARÁ&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-7532298334928623304?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/7532298334928623304/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/11/una-noche-en-la-11-cuarta-parte.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/7532298334928623304'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/7532298334928623304'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/11/una-noche-en-la-11-cuarta-parte.html' title='Una noche en la 11. Cuarta parte.'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-121909311341235075</id><published>2010-11-05T13:16:00.000-07:00</published><updated>2010-11-05T13:16:57.487-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Una noche en la 11. Tercera parte.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;III&lt;/div&gt;Al principio no pasó nada fuera de lo normal. Larry se aburría muy pronto, y la mayoría de las puertas de la escuela habían quedado cerradas con llave. El llavero que las abría estaba colgado en dirección y se veía desde el agujerito de la cerradura por donde Larry había estado espiando, pero por más que trató de abrir la enorme puerta de madera ornamentada, vestigio de las mejores épocas de la 11, no pudo. No hubo patada que no resistiera. Así que, cansado de deambular por el pasillo y harto de la cocina, el chico se dirigió nuevamente a preceptoría y se repatingó en el sillón de caña que una de las preceptoras había donado para el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El parque Saavedra lucía extraordinariamente a esa hora. Las hojas de los árboles se habían teñido de rojo y violeta, el pasto se había vuelto oscuro y uniforme y un cielo rosa y naranja caía pesadamente sobre las rejas que lo bordeaban, haciendo suaves las puntas de flecha de los bordes. Larry conocía sus mediodías y sus tardes, no sus atardeceres, no sus noches. Pasó mucho tiempo pensando en nada, sólo observando las tonalidades del parque oscureciendo. Y cuando la oscuridad fue total, decidió que ya no había peligro de acercarse a la ventana y se asomó. Nadie podría verlo ahí, adentro de la escuela. La oscuridad era total.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue en ese momento cuando se le ocurrió que, si prendía una luz, alguien del exterior podría darse cuenta de que en la escuela había un intruso y llamaría a la policía. Lindo sería, que vinieran los patrulleros, que llamaran a su abuela, a la directora, a un juez, que le abrieran una causa por usurpador, ladrón o lo que fuera y ya tuviera un prontuario a los 15 años. Un prontuario... "Lindo prontuario tenés vos adentro de esta escuela", le había dicho una maestra cuando estaba en cuarto grado, y a él le había molestado mucho a pesar de no tener ni idea de lo que quería decir la palabra "prontuario". &amp;nbsp;Decidió que no prendería ninguna luz por el momento, "a menos que fuera indispensable". Y volvió a tirarse cuan largo era encima del silloncito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así estaba cuando oyó los primeros golpes. Primero pensó que venían de afuera, del parque. Después pensó que era su imaginación, que lo molestaba. Pero cuando se hizo evidente que los golpes existían, que no eran imaginados y que venían &amp;nbsp;desde adentro de la escuela... desde adentro, muy cerca de donde él estaba recostado en un silloncito en una habitación sin llave en la puerta... &amp;nbsp;Larry dio un salto y se escondió dentro del armario de preceptoría, "para pensar en qué haría". Un miedo desconocido, una sensación espantosa de angustia, ansiedad y soledad lo invadió por completo. Esta vez sí que había metido la pata. Los golpes eran repetidos y fuertes, como si alguien le pegara con un palo a un caño hueco... no recordaba haber visto caños cerca de la puerta de preceptoría. Juntó valor y decidió salir. No podía ser nada grave. No podía ser algo adentro de la escuela. O quizás tuviera que ver con la canilla que él mismo había estado pateando... Ese pensamiento lo envalentonó, agarró un borrador fuertemente para defenderse "por si acaso" y salió del armario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espió el pasillo. Oscuridad pura. Los golpes resonaban sonoros junto a la escalera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_¿Quién está ahí?_ preguntó. Y se asustó por cómo había sonado su propio tono de voz en la plenitud del silencio.&lt;br /&gt;_ clanc clanc clanc&lt;br /&gt;_ ¿Hay alguien ahí?&lt;br /&gt;&amp;nbsp;No pudo evitar un alarido tremendamente agudo al sentir el peso de una mano en su hombro. Aterrorizado hasta la médula se alejó lo más que pudo y blandiendo el borrador amenazadoramente volvió a gritar:&lt;br /&gt;_ ¿Quién sos? ¿Qué hacés acá?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos se iban acostumbrando paulatinamente a la oscuridad. Vio primero una silueta, luego un poco más que una silueta. Un chico común y corriente, vestido con un guardapolvo blanco un poco pasado de moda, estaba parado junto al borde de la escalera con un caño amarillo en la mano. Era con ese objeto que golpeaba otro caño, uno que evidentemente era de gas, que recorría la escalera junto al pasamanos. Larry no recordaba haber visto jamás ese caño de gas en la escuela, pero ese era un detalle sin importancia. Había un chico ahí adentro, con cara amigable, y ya no estaba solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Soy Roberto. Bienvenido a la noche de la 11.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;CONTINUARÁ&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-121909311341235075?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/121909311341235075/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/11/una-noche-en-la-11-tercera-parte.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/121909311341235075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/121909311341235075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/11/una-noche-en-la-11-tercera-parte.html' title='Una noche en la 11. Tercera parte.'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-5426104031759547669</id><published>2010-11-03T12:15:00.000-07:00</published><updated>2010-11-03T12:45:24.467-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Una noche en la 11. Segunda parte</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;II&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Fue tan, pero tan fácil, que le pareció mentira que no se le hubiera ocurrido antes. La escuela quedó absolutamente vacía en un santiamén; pudo escuchar desde su escondite el ruido que hizo el bolsillo de la portera al ser atacado por el llavero gigante, el trac trac trac de la llave girando en la cerradura y por fin, por primera vez, estaba solo en la 11. Estaba seguro de que nadie se había dado cuenta de que&lt;b&gt; él&lt;/b&gt; no había salido, de que &lt;b&gt;él&lt;/b&gt; no estaba en la parada del colectivo, de que &lt;b&gt;él &lt;/b&gt;no pasaba delante del kiosco de la esquina de su casa, de que &lt;b&gt;él&lt;/b&gt; no había llegado a su casa...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;A esa altura de sus pensamientos, Larry se puso un poco triste. Sí se iban a dar cuenta de que no había vuelto a su casa, pero tarde, a eso de la medianoche, cuando su abuela volviera del turno del hospital. No había pensado en eso. Se iba a asustar mucho, seguramente, iba a pensar que lo habían secuestrado, que lo habían matado en un robo, que había tenido un accidente de auto y estaba tirado en la cama de algún hospital cercano..., no, eso no, porque la abuela venía del hospital cercano y no lo había visto ahí... &amp;nbsp;Larry se encogió de hombros recordando repentinamente la sanción que le había impuesto la directora. "No me importa, mal no le va a venir preocuparse un poco por mí, que nunca me da bola". Y dejó de pensar en su abuela.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;La escuela se extendía a sus pies, enorme y mansa, como una mascota desmesurada. Cuando salió de atrás de la puerta de la pecera escuchó el familiar rechinar del gozne oxidado, y le causó un escalofrío. No era lo mismo entre tanto silencio... ni siquiera la pecera parecía la misma, inundada de una nube gris de penumbra y atravesada de haces de partículas de tiza flotando como fantasmas... Pensó en eso, e inmediatamente decidió dejar de pensar estupideces y salió raudamente a inspeccionar la vacía escuela.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Primero se metió en la cocina. Las veces que la portera lo habría echado de ahí amenazándolo con un trapo en la mano... ahora no había nadie, nadie, nadie para impedirle meter las manos entre las porciones de tarta de jamón y queso, entre los panes recién cortados para los sanguchitos de mañana, entre los alfajores guaymallén y las pizzas frías. Comió hasta que se aburrió, porque en esa época Larry nunca se llenaba con la comida. Y ahí fue cuando se llevó el primer disgusto, que comparado con los que le deparaba la larguísima noche no era nada de nada, pero que detonó en él el mismo sentimiento que lo había llevado a subirse sobre la mesadita y ponerse a patear la puerta del baño: terminó de comer, abrió la canilla para servirse un vaso de agua y... no salió nada. No había agua en la escuela. Ni una gota. Nada. Y se puso a patear la canilla como si esa fuera la manera de que brotara.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Larry sintió una sed inmensa, una sed que le subía desde la punta de los pies hasta la garganta y la volvía seca, seca y más seca. No podía esperar un minuto más, necesitaba agua, agua, moría, moriría tirado ahí mismo sobre las baldosas frías de la 11, deshidratado, y lo encontraría la portera cuando llegase al otro día, temprano, y se iba a arrepentir cuando lo viera ahí, todo muerto, de las veces que le había gritado que saliera de la cocina con el repasador en la mano... Le gustó tanto la imagen de su cuerpo tirado en el piso, chatito de la deshidratación, que se olvidó de la sed abrasadora y ya no le pareció tan terrible que no hubiera agua. Decidió inspeccionar el armario de preceptoría, que siempre le había parecido misterioso, y se dirigió hacia allí.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Tampoco había bebidas guardadas, solamente tizas, borradores viejos y miles de toneladas de papeles. La espalda le dolía ahora en una forma intolerable, como si le estuvieran clavando una aguja gruesa y despiadada. Encontró una especie de cartuchera en el fondo del armario, la abrió y vio una tableta de pastillas empezada, una crema que decía "hidratante", un lápiz de labios y una lapicera verde. No sabía qué serían las pastillas, pero parecían algún remedio. Meditó algunos segundos sobre el peligro de ingerir remedios sin saber su origen, sin que se los recetara un doctor, sin haber ido al médico... pero decidió que la cartuchera no tenía aspecto de peligrosa y que la espalda le dolía demasiado, y que si seguía doliendo lo encontraría la portera tirado sobre el piso frío de la preceptoría, tieso y muerto del dolor, a la mañana siguiente... Disfrutó de la imagen que había aparecido nítidamente en su cabeza mientras tomaba la primera pastillita, qué chiquita, duele mucho, decidió que serían dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un error fatal. Un error que pagaría muy caro esa noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;CONTINUARÁ&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-5426104031759547669?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/5426104031759547669/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/11/una-noche-en-la-11-segunda-parte.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/5426104031759547669'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/5426104031759547669'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/11/una-noche-en-la-11-segunda-parte.html' title='Una noche en la 11. Segunda parte'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-6744492297256844548</id><published>2010-11-01T22:18:00.000-07:00</published><updated>2010-11-18T08:58:08.411-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Una noche en la 11</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TM-elc9Tx1I/AAAAAAAAAhI/Vykus40Db9Q/s1600/DSC02777.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TM-elc9Tx1I/AAAAAAAAAhI/Vykus40Db9Q/s320/DSC02777.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;a Juan C, &amp;nbsp;mi lector incondicional&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;I&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Había sido una tarde común y corriente en la 11 hasta que Larry había resuelto, en un impulso inexplicable hasta para él mismo, subirse sobre la mesadita del baño y patear la puerta hasta destrozarla; mesadita y Larry habían caído violentamente sobre el piso arrastrando el lavatorio y rompiendo las cañerías... En el momento en que empieza nuestra historia, tenemos a Larry intentando disimular su dolor en la espalda sentado en la silla más atrás de los atrases, dentro de la pecera, en plena hora de Literatura. Y acá tengo que detenerme y explicar a los lectores qué es la pecera, en primer lugar, y reparar además que la ropa empapada del chico era imposible de ocultar por más pecera que se llamara el salón de clases.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La 11 funciona en un edificio inmenso, centenario, diseñado expresamente para ser una escuela. Tiene altísimas paredes, escaleras de mármol, ventanas enormes bordeadas de granito, un patio extenso con zonas arboladas y pasto, un salón de actos que en sus épocas habrá sido envidiable, un ambiente fresco que te invade cuando la portera te abre la enorme puerta enrejada y un ajetreo incesante y sonoro de niñez y adolescencia latiendo, de maestras y profesoras trabajando a pleno, de lapiceras, y risas, y sanguchitos en movimiento. Fue una escuela primaria durante muchísimos años, hasta que se adaptó al cambio de la secundaria y se dividieron las dos instituciones en el mismo edificio. La pecera es testimonio de los malabares arquitectónicos de esa adaptación, el durlock simulando ser pared en aulas otrora inmensas y ahora reducidas pero ruidosas hasta el tormento, la biblioteca llena de libros que sirven para la primaria y no para la secundaria, el patio vedado a los de la secundaria que quedaron relegados a los pasillos, el kiosquito que a veces está y a veces no, también vedado, etc. etc. etc. Llamamos pecera al salón inventado al costado de la biblioteca porque sus paredes son de vidrio opaco y vaya a saber por qué razón, hay una franja de ese vidrio que no está pegada a la pequeña parecita que otrora fue pasamanos de escalera y que permite que, además de entrar ruidos constantemente dentro del salón, los alumnos sean observados por los que están afuera y se paran en la escalera a mirar, contribuyendo al efecto de sentir ser un carassius, un pez ángel, un pequeño bagre o un pececito exótico en el mejor de los casos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el presente de este relato, Larry no parecía un pez ángel en absoluto y todos dentro del aula sabíamos que sobre su cabeza había un letrero invisible pero fosforescente titilando CULPABLE en letras rojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Golpearon la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres de los alumnos que estaban deambulando se abalanzaron a abrirla con una tijera en mano (la puerta de la pecera no tiene picaporte y todos hemos desarrollado habilidades para abrirla con tijera). Era la directora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Quién fue el que rompió todo el baño? ¿Quién fue? ¿Cómo pudieron hacer una cosa así? Fue en el baño de varones, los únicos cursos que estaban en el recreo eran ustedes y el otro primero y yo vengo de allá y...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La directora habla y de sus ojos sale cansancio, de sus manos emana tristeza, de sus piernas frustración e impotencia. Habla sentada, y pocas veces la he visto hacer eso. Toda esa fuerza y energía que durante años contemplé en ella, ya no está. Mis ojos van hacia Larry, que desde allá, a mil kilómetros de distancia, simula escuchar. No está oyendo nada de lo que la directora dice. No está percibiendo su dolor, su preocupación, su enojo. Sólo está pensando en cómo pasar desapercibido, en cómo no responsabilizarse de lo que hizo, en cómo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Y no son buenos amigos si encubren a la persona que hizo semejante acto de vandalismo con nuestra escuela, semejante barbaridad. Ahora el baño, el que ustedes necesitan y usan todos los días junto a todos los varones de la escuela, está inutilizado. &amp;nbsp;No son buenos amigos si lo encubren. Larry, estás mojado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Te estoy hablando a vos, Larry, estás mojado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Yo? ¿Y qué? Yo no fui, no tuve nada que ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Vení a dirección. Profesora, me llevo a Larry. Disculpe. Puede proseguir con la clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Proseguir con la clase quiere decir que tres de las chicas saquen peines y espejitos y comiencen a maquillarse y peinarse los flequillos. Que cuatro varones sentados atrás prosigan un partido de truco con las barajas escondidas entre las piernas, bajo los bancos. Que una de las chicas apoye la cabeza sobre un brazo y se duerma. Que otra de las chicas me mire desafiante y declare "Hoy no pienso hacer nada, profe". Que los tres que deambulaban por la pecera con la tijera en la mano se retiren hacia atrás, siempre más atrás, a conversar y especular sobre qué le van a hacer a Larry en dirección esta vez. Que cuatro o cinco caritas cansadas me miren a ver qué voy a hacer hoy para arreglármelas para que alguien me dé bolilla mientras hablo. Porque yo hablo. Y esta vez, hablo un rato largo sobre el por qué destrozar la querida escuela, de por qué no prestar atención en clase, del verdadero sentido de amistad, de pertenencia, de... y entra Larry. Así que se paran todos y se le abalazan reclamando el relato de qué pasó, qué le va a pasar, que le hicieron en dirección...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Nada. Yo no fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte la curiosidad la satisface un chico de otro curso que estaba en dirección porque había robado el celular de otro y presenció la escena. Cumpliendo su rol de testigo vociferó a través de la hendija de la pecera, parado en la escalera: "Le hizo un acta. Lo suspendieron. Tiene que venir con los padres mañana porque si no, no lo dejan entrar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Larry me mira mientras me aproximo a hablarle, pero se encoje de hombros. Se escucha la campana y me doy vuelta para vigilar mi cartera, que quedó sobre lo que en una época fue un escritorio y ahora es un mueble indefinido y enclenque. Mi cartera está ahí, intacta, pero cuando me vuelvo ya he quedado sola. Todos salieron corriendo hacia la calle, todos, pensé. Lo que no sabía, lo que nadie sabía, era que una persona se había escondido tras la puerta abierta. Así que nos fuimos todos, la portera cerró la escuela y ahí quedó, detrás de la puerta de la pecera... y sí, quién va a ser, ahí quedó Larry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;CONTINUARÁ...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-6744492297256844548?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/6744492297256844548/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/11/una-noche-en-la-11.html#comment-form' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/6744492297256844548'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/6744492297256844548'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/11/una-noche-en-la-11.html' title='Una noche en la 11'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TM-elc9Tx1I/AAAAAAAAAhI/Vykus40Db9Q/s72-c/DSC02777.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-7742830680766633589</id><published>2010-10-20T20:30:00.000-07:00</published><updated>2010-10-20T20:44:28.573-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>La lapicera mágica</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TL-yU6lODiI/AAAAAAAAAg8/CC07jQUTkGk/s1600/escribir+pluma.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TL-yU6lODiI/AAAAAAAAAg8/CC07jQUTkGk/s1600/escribir+pluma.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;i&gt; Para K. y para C.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo tengo unas lapiceras azules, negras, verdes y rojas, guardadas para casos especiales. No puedo revelar de dónde las saqué, quién me las dio ni por qué fui yo la elegida para su custodia. Las tengo, y debo ser juiciosa en la elección de quién o quiénes las usarán, cuándo y por qué, ya que su tinta no durará eternamente y se gastan con el uso. Son unas lapiceras muy especiales: son mágicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Generalmente las presto cuando no queda otra alternativa. Y una sola vez, una solita, regalé una. Sucedió aquella vez, cuando la chica de nombre exótico no lograba poner en palabras lo que le pasaba. Hacía cincuenta minutos que estaba ante la página que yo le había dado (se había olvidado la mochila, la carpeta, el carnet del boleto secundario) y había escrito con bella caligrafía, con un pedacito de lápiz en el que había enrollado cuidadosamente un hilo: &lt;b&gt;&lt;i&gt;Me siento muy mal, estoy confundida, no sé qué me pasa, deben ser los cambios de la edad, mi corazón a veces late demasiado rápido, me peleo con todo el mundo, con la gente que más quiero, me va mal en la escuela, es imposible que les diga lo que me pasa a mis viejos, no sé qué me va a pasar.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; Decidí que la azul era la apropiada, y que la ocasión ameritaba el gasto.Por supuesto que no pensé en regalársela, esa idea vino después. Abrí mi cartera enorme, pronuncié las palabritas que harían efectivo el hechizo, me acerqué a mi alumna y le di la lapicera:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Probá con ésta. Capaz que te es más fácil si apoyás mejor los dedos... ese lapicito es chiquitín para vos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lapicera azul revela secretos, desatornilla roscas, desata nudos.La negra purifica, limpia, desempolva. La verde transforma y refleja, encandila. La roja incendia todo, y es la más peligrosa. Le di la azul porque las palabras se anudan, igual que los hilos. Todo se enmaraña: el agua, el aire, la luz, las palabras. Y yo me dedico a trabajar con las palabras, a pulirlas, a exprimirlas, a sufrirlas, a amarlas. Al final de la clase, la hoja que me entregó mi alumna continuaba el texto anterior, simplemente, repetía las frases &lt;b&gt;&lt;i&gt;me siento mal, estoy confundida, no sé que me va a pasar,&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;pero escritas con la tinta de la lapicera mágica, se convertían en otra cosa gracias al sortilegio. Y se podía leer lo que en realidad decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;"Soy una chica común, pero vengo de lejos. Siento que mis raíces se extienden hacia mi patria, se estiran , se retuercen en un afán loco y fantasioso de permanecer allá, donde están los perfumes y sabores de mi niñez. Llegan, lo logran. Eso me enorgullece. Mi cuerpo está rodeado de esas raíces hermosas y fuertes que me recuerdan constantemente quién soy aunque todo el tiempo lo olvido.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Entrelazados en mis raíces, están mis papás y mis hermanos. Mis abuelos. Mis primos. Mis ancestros, vivos y muertos. Ellos me aman incondicionalmente, me acompañan, me comprenden, me protegen. Es por eso que mis raíces son tan luminosas: el amor de mis seres queridos es de un tono dorado y brillante, y algunas personas (las más perceptivas), logran ver ese brillo en mis ojos oscuros y dejan de creer que soy una chica común, y piensan que soy especial. También yo pienso, la mayor parte del tiempo, que soy especial. Sufro mucho cuando lo olvido.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Tanto de día como de noche, me gusta escaparme dentro de mí misma para estar sola. Escucho el latir de mi corazón, y me asusto. Siento correr la sangre por mis venas, y me da miedo. Escucho el silencio que invade mi mente cuando estoy a punto de comenzar a soñar, &amp;nbsp;miro mis manos y creo que son las de otra persona, entrelazo mis dedos con mis propios dedos y finjo que una de mis manos no es la mía sino la de otro, y me estremezco. Me rodeo de personas todo el tiempo que puedo para no asustarme, pero constantemente me doy cuenta de que me olvido de que estoy en la calle, en la escuela, en mi casa, y que solamente estaba conmigo misma. Me asusto porque pienso que eso es ser egoísta, pero en ese momento me olvido que la mayoría de las veces estoy conmigo misma a propósito.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Estoy en la escuela y no escucho nada. Tengo que hacer pruebas, exámenes, experimentos, buscar informaciones, investigar. Y no hago nada de eso, sólo miro para adentro y me quedo quieta, quieta, y sé que eso está muy mal y no tengo idea de por qué no hago nada de lo que tengo que hacer hasta que me doy cuenta de que esto de quedarme quieta era lo que tenía que hacer en ese momento y sólo es cuestión de respirar, de dejar que el aire entre en mi cuerpo, que mis raíces me rodeen, que mis ancestros y el amor de mi familia me abrace, y sentirme bien, sentirme bien... Y adoptar así mi rol: ser hija de nuevo (nunca dejé de serlo, sólo crecí), ser alumna de nuevo (nunca dejé de serlo, sólo crecí), ser amiga de nuevo (nunca dejé de serlo, sólo crecí)...&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Me miro al espejo y no me gusto, pero creo que cuando crezca me voy a gustar. Mi cuerpo es un desastre. Quizás sea alta. Quizás no. Quizás mi piel se vuelva bella. Quizás sea bueno ser mujer, quizás sea bueno no ser alta, ser un desastre o no tener la piel bella. Sólo tengo que recordar que debo cerrar fuertemente mis ojos para sentir mis raíces y el amor de mis papás, y eso borra la palabra quizás y la convierte en bueno. Mis papás, que hace tan poco me compraban hebillitas brillantes y figuritas y ahora no saben qué comprarme. Quizás no necesite que me compren nada. Esta noche, cuando esté tranquila frente a mi espejo, voy a cerrar los ojos fuerte para ver si la palabra quizás, en la frase anterior, está de más. O no."&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde mi rol, decidí dejar esa lapicera azul en poder de mi alumna de nombre exótico. La lapicera que desanuda, que clarifica, que alisa lo retorcido. No sé qué habrá hecho con ella, si la tiró, si quedó en algún bolso guardado, si la gastó usándola escribiendo enrevesadas palabras desenrevesadas. Como todos los utensilios mágicos, las lapiceras son sólo herramientas, partecitas que ayudan, que uno puede ver o no. Quizás yo te haya prestado alguna vez una, por un ratito. Sería cuestión de recordar, de buscar en los viejos cuadernos y ver si hay algunas palabras escritas por allí que se desanudaron solas con el tiempo... pero sólo quizás. O no.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-7742830680766633589?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/7742830680766633589/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/10/la-lapicera-magica.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/7742830680766633589'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/7742830680766633589'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/10/la-lapicera-magica.html' title='La lapicera mágica'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TL-yU6lODiI/AAAAAAAAAg8/CC07jQUTkGk/s72-c/escribir+pluma.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-8120410478517461306</id><published>2010-10-07T12:34:00.000-07:00</published><updated>2010-10-07T12:34:37.731-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>Cuatro formas fáciles de resolver una situación desastrosa dentro del aula (y no resolverla)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TK4gO1InUGI/AAAAAAAAAf0/_9c_qk3yt1g/s1600/tomas-ampliaron-escuelas_CLAIMA20100824_0072_8.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TK4gO1InUGI/AAAAAAAAAf0/_9c_qk3yt1g/s1600/tomas-ampliaron-escuelas_CLAIMA20100824_0072_8.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;Hace poco leía en un artículo interesantísimo llamado "Juventud negada y negativizada: Representaciones y formaciones discursivas vigentes en la Argentina contemporánea", de Marcela Chaves, una antropóloga argentina, diferentes formas posibles de clasificación en la concepción de la adolescencia a lo largo de los años y desde diferentes marcos discursivos. El ser joven como inseguro de sí mismo, como ser en transición, como ser no productivo, como ser incompleto, como ser desinteresado y/o sin deseo, como ser "desviado", como subversivo, delincuente o violento, como ser peligroso, como ser victimizado, como ser del futuro, como ser en relación, como futuro ciudadano. Cito a la autora:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;em&gt;"Todos estos discursos quitan agencia (capacidad de acción) al joven o directamente no reconocen (invisibilizan) al joven como un actor social con capacidades propias —sólo leen en clave de incapacidades—. Las formaciones presentadas operan como discursos de clausura: cierran, no permiten la mirada cercana, simplifican y funcionan como obstáculos epistemológicos para el conocimiento del otro. Se trata de discursos que provocan una única mirada sobre el joven, pero que son utilizados estratégicamente —o políticamente— según sea de ricos o de pobres. Según sea la clase o sector de clase será el estereotipo a fijar, así se encuentran principalmente discursos naturalistas, psicologistas y culturalistas ligados a la juventud de clase media y alta, y discursos de patología social y pánico moral cuando se habla de la clase media empobrecida y los pobres. Tanto en sus versiones de «derecha» como de «izquierda» —o progresistas y neoliberales para usar términos de los noventa—, estas son miradas estigmatizadoras de la juventud. Desde la representación negativa o peyorativa del joven, como de su aparente extremo opuesto, la representación romántica de la juventud, son miradas que niegan. Las prácticas de intervención paternalistas no entran en contradicción con ninguno de estos discursos, todos le son útiles y unidos son más eficaces."&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Me parece interesante señalar cómo estas interpretaciones de la adolescencia &amp;nbsp;han desplazado nuestra experiencia personal como adolescentes. Todos nosotros hemos pasado esa etapa, y, al parecer, la hemos cubierto con un piadoso manto de olvido convirtiendo en "el otro" al sujeto adolescente y dejando que una o varias concepciones teóricas mamadas directa o indirectamente en la universidad o en el terciario (en el mejor de los casos, ya que muchísimos profesores de adolescentes no han transitado esos lares) sean las herramientas interpretativas para decodificar qué vemos cuando posamos la vista sobre "el otro". La objeción trivial de "en mis tiempos era diferente", "los tiempos han cambiado", "en mi época esto no era así" se vuelve cliché cuando uno ahonda: "los tiempos" cambian en la diacronía pero el sujeto adolescente sigue siendo una persona vulnerable a un entorno al igual que todos los seres humanos (un entorno contemporáneo al que nosotros estamos viviendo), una persona en general carente de autonomía económicaque asiste obligatoriamente a la escuela para adquirir una formación cultural que le permita insertarse en la sociedad como un participante activo, sano y pleno sin relegar esta inserción al futuro sino extendiéndola al presente. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TK4d0_DOzgI/AAAAAAAAAfw/5RK0VZunRfA/s1600/Retrato+del+artista+adolescente-1.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TK4d0_DOzgI/AAAAAAAAAfw/5RK0VZunRfA/s1600/Retrato+del+artista+adolescente-1.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Es verdad que la realidad dentro de las escuelas secundarias estatales argentinas no es fácil, y que constantemente los docentes se enfrentan a problemas que exceden el enseñar los ocntenidos de sus áreas de conocimiento en clase. &amp;nbsp;Pero veamoslo en un ejemplo: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Sale "la de matemáticas" y entro yo, "la de lengua". ¿Es natural pretender que treinta sujetos de quince años que estaban sumergidos en un tema abstracto determinado, garrapateando números en hojas cuadriculadas, oigan una voz en tono imaperativo que diga &lt;b&gt;"Buenas tardes, bueno, el tema de hoy es la irregularidad del verbo apretar"&lt;/b&gt; y guarden sus carpetas, saquen otras e instantáneamente estén concentrados en ese nuevo tema? ¿Es humana la pretensión de anular la individualidad del sujeto para pretender impartir conocimientos teóricos en un grupo donde hierven los problemas, los conflictos, las demandas, la alegría, el aburrimiento y el sufrimiento?&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;No es la primera vez que escribo que, ante una situación evidentemente violenta, uno debe detenerse y preguntar qué pasa &amp;nbsp;( y escuchar atentamente las respuestas que surjan) para poder resolver el conflicto y continuar el proceso de enseñanza del contenido teórico. O como mamá, ante el cambio de actitud, ante el silencio, la expresión de preocupación o cualquier signo alarmante que uno puede percibir en el hijo adolescente, que una debe sentarse, necesariamente, y preguntar, y escuchar atentamente. No es la primera vez que escribo esto, digo, y no es la primera vez que me indigno al conocer otros procedimientos utilizados por docentes para afrontar situaciones como las que describo. Veámoslo en otro ejemplo:&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Situación&lt;/b&gt;: grupo con alumnos con problemas de atención. Tres deambulan por el aula. Cuatro alumnas se resisten a guardar el celular, hay dos que se maquillan en plena clase, tres que se arrojan objetos. Dos alumnos observan al profesor y manifiestan sus ganas de aprender, de que se desarrolle la clase... en el fondo hay cuatro alumnos que se niegan a guardar las barajas con las que tienen iniciado un partido de truco. El profesor decide...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;a) gritar como un desaforado que son todos unos inútiles e imbéciles y que jamás van a llegar a nada en la vida porque son unos ignorantes.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;b) comenzar a ridiculizar a los alumnos que se resisten a sentarse en forma individual, humillándolos ante el grupo destacando aspectos de sus personas que supone deben desagradarles o que no obedecen a los ideales estéticos del imaginario cultural. (Ejemplos: "Vos, gorda, largá los sánguches, ¿no te sentás porque no entrás en el banco?", "¿Para qué se mira tanto en el espejo, señorita, quiere que se rompa?", "Che, Guido Suller, sí, vos, mariposita, largá las plumas y sentate como un pibe y no como Graciela Alfano", "Vos, nene, el de la cara llena de granos...").&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;c) Adoptar un aire ofendido, repartir unas fotocopias o escribir alguna tareíta en el pizarrón destinada a grados iniciales o para jardín de infantes, sentarse ante el escritorio a hacer otra cosa y decirle a la preceptora, cuando venga a ver qué son los gritos que se oyen en toda la manzana "Pobrecitos, si no pueden entender nada... si no pueden hacer otra cosa...", bajito y con aire condescendiente.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;d) Abandonar el aula y repetir delante de las autoridades, preceptores, colegas, porteros o quienes quieran escuchar que "Estos pendejos de mierda qué carajo se creen", que uno está harto y que no tiene por qué tolerar esta situación y que "cuando yo era alumna esto no pasaba y que estos pibes no tienen padres acaso" y que "ya van a ver".&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Y claro. Cuando estaba en la facultad no pensaba que dar clase iba a involucrar situaciones como ésta. Las materias pedagógicas te llenaban de fotocopias con textos de Braslavsky &amp;nbsp;o de Lowenfeld y uno se imaginaba un ambiente idílico con adolescentes sentados en silencio y escuchando con atención lo que uno tuviera que decir sobre la irregularidad del verbo apretar, como si fuera la develación de una de las grandes inquietudes de los 16 años. La realidad es que si te sentás en un rincón con el pibe que deambula como un zombie por el aula y le preguntás qué le pasa te va a decir que a los padres no les importa nada lo que él haga, que está aburrido, que no tiene ganas, que viene porque lo obligan y que no sabe qué le pasa. Si te sentás a conversar sobre el uso de celulares en horas de clase con las chicas, te van a decir que sus madres o abuelas están internadas y que los tienen prendidos por las dudas las llaman, se van a reír, te van a mostrar las fotos que tienen en las pantallas y te van a contar que están a cargo de sus hermanitos, que la abuela trabaja todo el día, que la mamá está en el sur, que quieren estudiar para peluqueras, biólogas marinas o veterinarias y ... quizás después de charlar unos minutos el celular se vaya al bolso. Y el pibe que deambulaba, se siente. Y las miradas se fijen en los materiales nuevos que llevaste, buscando formas de hacer la clase más atractiva y relevante para los alumnos. Llevás un cuento con el verbo apretar mal escrito. Llevás una grabación de un diálogo que contiene el verbo. Hacés una grabación con los chicos. No tenés grabador, pero las chicas tienen los celulares y algunos graban... los hacés escribir alguna obra en donde se use la palabra en forma correcta y en forma incorrecta. Las leen. Una en especial les parece graciosa y deciden representarla... el que deambula siempre es el protagonista... no, no quiere... bueno, pero puede filmarla con el celular y después nos cuenta que sabe cómo hacer para subirla al blog del curso...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Demás está decir que me indigno cuando mis alumnos me cuentan que algún profesor tomó con ellos los caminos a), b), c)o d). Cuando estoy en la sala de profesores o preceptoría, y escucho a alguno despotricar en plena d). Demás está decir que provoco grandes desconciertos a veces en mis colegas o en las autoridades o en los mismos alumnos cuando salgo con actitudes diferentes, y digo desconcierto por no decir desagrado, rechazo, recelo, molestia o cualquier sentimiento desagradable. Me han tachado de loca, de seguir utopías, de amiguista, de condescendiente con los alumnos, de paternalista (o maternalista...), de demagógica... &amp;nbsp;¿Tomo la actitud d) y contesto así? No..., mejor escribo este artículo y listo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;, &amp;quot;Helvetica&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-8120410478517461306?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/8120410478517461306/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/10/cuatro-formas-faciles-de-resolver-una.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/8120410478517461306'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/8120410478517461306'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/10/cuatro-formas-faciles-de-resolver-una.html' title='Cuatro formas fáciles de resolver una situación desastrosa dentro del aula (y no resolverla)'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TK4gO1InUGI/AAAAAAAAAf0/_9c_qk3yt1g/s72-c/tomas-ampliaron-escuelas_CLAIMA20100824_0072_8.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-6607464256105366594</id><published>2010-09-08T23:17:00.000-07:00</published><updated>2010-09-09T13:48:44.624-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>Yo soy la mudita (Acerca de las patologías de la voz docente)</title><content type='html'>&lt;div style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em; margin-top: 0px;"&gt;&lt;img height="320" src="http://wilfredosanguineti.files.wordpress.com/2010/01/el_grito-edvard-munch-1863-1944.jpg" width="264" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em; margin-top: 0px;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Quienes me conocen saben que estoy desde hace un tiempo sin poder dar clase, de licencia por ART, a causa de que me diagnosticaron un hiatus en las cuerdas vocales que me produce disfonías crónicas. El otorrinolaringólogo me recetó 20 sesiones de foniatría "para comenzar", y así fue como conocí a la licenciada Marita Dalmasso e inicié el camino que, espero, pronto me conducirá nuevamente a mis queridos salones de clase.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Que la voz nos falle, nos abandone, enmudezca, es algo sorprendente y doloroso para cualquiera, pero para quienes trabajamos comunicándonos a través de ella, es un acontecimiento desesperante. La pérdida de la voz puede llevar al cese temporal o definitivo de nuestro trabajo, y para un docente, cuya tarea es tan particular, no es algo que pueda ser tomado a la ligera.Y sin embargo... yo no lo sabía. Y precisamente de esa ignorancia trata el presente artículo, que surge de la lectura de algunas páginas sobre el tema escritas por mi foniatra.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;9:55 de la mañana de un viernes cualquiera. Ingreso en el aula para comenzar mi jornada, camino entre adolescentes que me alcanzan hojas, me gritan "hola", "Me olvidé la carpeta", "¿Para qué vino?", "No, chiste, profe", se lanzan algún objeto y se ríen. Es cambio de hora; si hubieran ingresado del recreo serían peor el ruido y los movimientos. Me inclino sobre el libro de temas, anoto algo, firmo unos papeles, se los doy a la preceptora y me dirijo hacia el frente. Me paro ahí, con los brazos cruzados y expresión amable... espero. Hace 13 años que trabajo como profesora y conozco las limitaciones de mi voz. Sé por penosas experiencias que si grito para que hagan silencio, hacia las 14 o 15 hs. mi garganta dolerá y mi voz será un murmullo inaudible... y mi jornada de los viernes termina exactamente a las 20:15 hs, por lo que no puedo correr ese riesgo.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Así que espero. Sé que alguna de mis alumnas, dotada de una voz poderosa y bella, notará mi silencio y pegará los gritos necesarios: "Eh, cállense, ¿no ven que está la profesora esperando...?". Resulta un método eficaz: minutos después mis alumnos escuchan mi "Buenos días" y comenzamos la tarea. Casi nadie trajo las fotocopias, sólo dos tienen el libro, la biblioteca no tiene ningún ejemplar y decido que no existe otra alternativa que leer. "El gato negro", digo entonando lo más alto que puedo y preparándome para la lectura en alta voz del cuento de Poe. Se oye un timbre. Y en estampida, las voces de cien niñitos de la escuela primaria atraviesan el pasillo y se derraman en el patio&amp;nbsp;&lt;i&gt;al que dan las ventanas, la mayoría sin vidrios y con cartones sujetados con cinta adhesiva, de mi salón de clases.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Estoy tan acostumbrada a que pase esto que elevo mi voz sobre el batifondo sin siquiera pensarlo. Mis alumnos no parecen notar el ruido externo ni el interno y seleccionan mi voz entre las demás voces para seguir el hilo del relato. Mi voz, que intenta ser la voz del narrador de Poe, se derrama por el aula y así transcurre mi clase de Prácticas del Lenguaje. Entra la preceptora. Entra el portero con las bandejas que llevan las tazas y jarras de té. Entra la portera y reparte porciones de pizza. Yo quiero una. Suena otro timbre, las voces aflautadas de las cien cabecitas despeinadas y felices de "la primaria" atraviesan nuevamente el pasillo y se ordenan en el laberinto del edificio... se oye un potente silbato en el patio y la voz admirable del profe de Educación Física atraviesa vidrios, cartones y paredes. Ya casi termina el cuento de Poe... puedo saber quiénes fueron los que lo escucharon por la expresión horrorizada de sus ojos... son pocos, pero teniendo en cuenta el esfuerzo que hicieron para lograrlo, me siento conforme. Los que no escucharon pronto lamentarán no haberlo hecho al oír nuestros comentarios sobre el cuento, y la mayoría hará la lectura posteriormente, con suerte, motivado por la curiosidad. Es un cuento estupendo.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Así es mi clase de la mañana. No se diferencia mucho de mis clases de la tarde. El aula de mi 3ro de adultos del turno vespertino da a la calle, y suelen estacionarse allí alumnos o amigos de los alumnos en autos para escuchar música mientras esperan, así que los ruidos nocturnos cambian algo, pero siguen existiendo: tránsito, motos, colectivos, música. A las 20: 15, cuando la calle me recibe con su noche fría o cálida o como sea de "mañana es sábado y ya terminé de trabajar", mi voz exhibe los daños producidos por el esfuerzo. Pero me quedo callada... y el lunes ya tengo voz para trabajar.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;El relato anterior es aproximadamente el que hice a mi fonoaudióloga durante la primera sesión de foniatría. Mi primera impresión fue el asombro ("Tiene un hiatus, profesora, va a tener que hacer veinte sesiones de foniatría, nos vemos en un mes"...), la segunda de angustia (y qué será un hiatus, y mis alumnos, mis proyectos en marcha, todo queda postergado... ¿será grave?), la tercera de miedo (¿No sabías que por los problemas con la voz podés tener que abandonar la docencia?)... esta vez nuevamente fue de asombro. Jamás me había detenido a reflexionar acerca de la importancia de mi voz como vehículo en la experiencia enseñanza-aprendizaje; luego de tantos años de utilizarla ignorando cómo usarla apropiadamente y cómo cuidarla, mi voz se había dañado. El otorrinolaringólogo me había asegurado que con foniatría me recuperaría al 100%; la licenciada Dalmasso confirmó esa afirmación, y me explicó cuál era el problema y cómo lo solucionaríamos, e inició conmigo un recorrido personal de conocimiento de mi voz y sus limitaciones. En eso estamos hoy.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Ni los institutos &amp;nbsp;de formación docente ni las universidades preparan a los futuros educadores para conocer y mantener adecuadamente la voz. Este vacío de información libra al docente a sus capacidades innatas y conocimientos autodidactas, y ocasionará que en las comunidades educativas se considere "normal" el quedarse sin voz directamente o el sufrir de disfonías, especialmente los viernes al final de la jornada semanal. Este desconocimiento, sumado a la contaminación sonora que se agravó en la comunidad educativa a partir de la convivencia de niños con adolescentes en los mismos edificios (con recreos diferentes, clases de Educación Física diferentes, necesidades edilicias diferentes), provoca el enorme número de pedidos de licencia por patologías de la voz, enfermedad profesional que ocupa el segundo lugar entre las bajas laborales docentes, precedida por los problemas de depresión y ansiedad.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;En la fundamentación del Programa Provincial de Salud Vocal para docentes se lee:&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul style="margin-top: 0cm;" type="disc"&gt;&lt;li class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;El uso incorrecto de la técnica vocal interfiere en el correcto desempeño de la profesión, no permite la proyección vocal efectiva, fundamento esencial de la comunicación en público.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul style="margin-top: 0cm;" type="disc"&gt;&lt;li class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Las disfonías docentes son causa de baja laboral temporal o permanente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul style="margin-top: 0cm;" type="disc"&gt;&lt;li class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Es importante el número&amp;nbsp;&amp;nbsp;de pedidos de cambio de función por incapacidad vocal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul style="margin-top: 0cm;" type="disc"&gt;&lt;li class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Las disfonías se presentan en docentes titulares, provisionales y suplentes, dificultando la&amp;nbsp; &amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp;titularización de estos últimos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul style="margin-top: 0cm;" type="disc"&gt;&lt;li class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Siete de cada diez casos se debe a mala técnica vocal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul style="margin-top: 0cm;" type="disc"&gt;&lt;li class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Las disfonías docentes inician como funcionales y suelen llegar a la consulta cuando ya presentan manifestación orgánica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul style="margin-top: 0cm;" type="disc"&gt;&lt;li class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;La capacidad de resistencia al habla se sitúa en un margen de 4 horas; por encima de ese tiempo hace falta una técnica adecuada para no lesionarse la voz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul style="margin-top: 0cm;" type="disc"&gt;&lt;li class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Es más fácil y económico educar la voz que reeducarla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul style="margin-top: 0cm;" type="disc"&gt;&lt;li class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Los docentes serán capaces de desempeñar su labor sin fatiga vocal ni molestias laríngeas.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;Hablar en clase, algo tan espontáneo y considerado natural, debe ser producto de una técnica de uso de la voz, y ésta, como todas las técnicas, debe ser aprendida. En palabras de la lic. Dalmasso: "Nadie cuida lo que desconoce".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;/span&gt;Informar al docente los valores de sus parámetros vocales, informar&amp;nbsp; a cerca de las pautas de uso profesional&amp;nbsp; &amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp;de la voz y vivenciar la ejercitación de las áreas a desarrollar en el uso adecuado de la voz son los objetivos que harán que las experiencias educativas sean más plenas y evitarán daños irreparables.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Las disfonías son multifactoriales*. Inciden en su aparición factores individuales (variables personales como predisposición anatómica, problemas de salud, enfermedades respiratorias, gástricas) y ambientales (lugares con contaminación sonora, polvo en el aire, humo, posturas inadecuadas).&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;¿Y qué se puede hacer?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;Bueno, he dicho que estoy recorriendo mi camino de sanación guiada por mi fonoaudióloga. No es fácil: hay que hacer ejercicios vocales que nunca hice, hay que respirar de un modo que jamás practiqué, hay que tener una paciencia infinita y una confianza plena en la profesional que te está atendiendo. Pero, yendo más allá de mi caso particular, me parece que lo que se puede hacer es incluir el estudio de la voz entre los contenidos de las instituciones que preparan a los futuros docentes. "Si yo hubiera sabido qué era lo que debía hacer, lo hubiera hecho", dije también, durante mi extensa e intensa primera sesión. De eso se trata este artículo: no lo sabía, hubiera sido importante saberlo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;*&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;según&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; l&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;a clasificación&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;q&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;ue hace M. Behlau (2005)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Este autor define disfonía como la alteración de una o más cualidades de la voz, y divide las disfonías en tres grandes grupos:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;DISFONÍAS FUNCIONALES:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Son aquellas relacionadas con el uso vocal&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Describe en este grupo las disfonías&amp;nbsp;POR USO INCORRECTO DE&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="LA VOZ" w:st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;LA VOZ&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;,&amp;nbsp;&amp;nbsp;ya sea&amp;nbsp;por falta de técnica vocal o por modelo vocal inadecuado,&amp;nbsp;POR&amp;nbsp;&amp;nbsp;INADAPTACIÓN&amp;nbsp;&amp;nbsp;VOCAL,&amp;nbsp;&amp;nbsp;causadas por&amp;nbsp;asimetrías o por alteraciones estructurales mínimas. Incluye también a las disfonías producidas POR ALTERACIONES PSICOEMOCIONALES.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;DISFONÍAS MIXTAS:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Son las disfonías de origen funcional que desarrollan una manifestación orgánica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Se describen en este grupo los nódulos, pólipos, edemas, úlcera de contacto, granuloma, etc.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;DISFONÍAS ORGÁNICAS:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Son las disfonías producidas por alteraciones orgánicas no relacionadas con el uso vocal. En este grupo se describen las Disfonías congénitas: Ej: Sind. de Down; Disfonías endocrinas: Ej: Hipotiroidismo, diabetes; Disfonías psiquiátricas: Ej: Depresión;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Disfonías neurológicas: Ej: Parkinson; Disfonías por Reflujo Gastroesofágico; Disfonía por Cáncer de Cabeza y cuello&amp;nbsp;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;También se mencionan otras clasificaciones como por Hipofunción o Hiperfunción.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;DISFONÍAS DEL DOCENTE&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Si se hace mal uso o abuso de la voz se produce un esfuerzo muscular obligado, una contracción forzada para lograr sonidos con intensidad y amplificación exagerada. Esto deriva en una disfonía funcional que si persiste puede convertirse en una disfonía con manifestación orgánica.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;La imagen que ilustra el texto es una reproducción de "El grito", de Edvard Munch.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-6607464256105366594?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/6607464256105366594/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/09/yo-soy-la-mudita-acerca-de-las.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/6607464256105366594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/6607464256105366594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/09/yo-soy-la-mudita-acerca-de-las.html' title='Yo soy la mudita (Acerca de las patologías de la voz docente)'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-1101720454653689458</id><published>2010-08-20T16:57:00.000-07:00</published><updated>2010-08-20T16:57:24.399-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>La Pequenina</title><content type='html'>&lt;img src="http://3.bp.blogspot.com/_VdsUBGmkTZY/SWNjOV2gjcI/AAAAAAAAA9s/ihHhQ1NRVHc/s400/mona-lisa-05.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;Para R.Z.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Pequenina es esa clase de chica que entra en los salones tarde, cuando todos están ya ahí, gritando "Buenas..." e interrumpiendo cualquier cosa que cada uno esté haciendo para dar un beso sonoro, un manotazo o un golpe en la cabeza porque "es mi manera de decir hola, che, así soy yo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Pequenina no pasa desapercibida en ninguna parte, a su pesar o a su favor, y eso ella lo sabe perfectamente. Si hay un mínimo atisbo de problema, ahí se va a escuchar la voz de la Pequenina. Si hay golpes, mejor para ella, no sólo se va a escuchar su voz sino que se la va a ver venir con el puñito cerrado y la expresión de Tigresa Acuña, y agarrate Catalina. Porque la Pequenina es chiquitísima, bajita, redondita, pero pega que da calambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre que hay problemas, ahí está ella. Y si no hay problemas, los inventa para no aburrirse. Es por eso que a los 13 años ya tiene actas de todos colores en la escuela, prontuario policial y una acervo de historias coloridas que contar que puede entretener al público más desaprensivo. Porque la Pequenina es una excelente contadora de historias. Una excelente intérprete cuando lee historias escritas por sí misma o ajenas. Una excelente oyente. Una excelente persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me conmueven enormemente las alumnas que son como la Pequenina. Me generan entusiasmo, emoción, compasión, ganas de inventarles biografías pasadas y futuras. Acá va la de la Pequenina, en su honor:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Rosarito Pímpalo le dicen la Pequenina desde que tiene memoria y la explicación es que nació pesando 4 kilos y medio y fue una criaturita voraz y gigantesca durante toda su primera infancia, hecho que provocó que su abuela le colocara el irónico apodo. Venía con un "Guarda que ahí viene... la Pequenina" que la marcó para siempre, por lo que sus ingresos a cualquier ambiente se caracterizaron por algún tipo de escándalo, y por lo que su estatura quedó resignada a un metro cincuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La abuela se murió, la mami se fue y quedó la pobrecita Pequenina al cuidado de seis hermanastros de variados parentescos con ella, todos menores de seis años, cuando tenía 11. Al padre de la Pequenina lo conozco, se llama Juan y le gusta tomar vino hasta descerebrarse. Trabaja de changarín y la Pequenina y sus hermanos comen en la escuela, se visten gracias a lo que les da la escuela y adquieren toda su cultura a través de sus experiencias en la escuela (la Pequenina se anota y anota a sus hermanitos, los levanta, los viste, los trae, los lleva, se las rebusca para que todos tengan lápices, hojas y zapatillas, pero trata de que nadie se dé cuenta tapando sus acciones con gritos y mamporros y haciéndose la que "la escuela no me importa nada...").&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosarito Pímpalo jamás falta a la escuela. Anda en musculosa en pleno invierno, con pantalones cortados por arriba de las rodillas todo el año, y jamás se enferma. Es famosa por su capacidad de devorar cuatro alfajores Guaymallén en tres minutos y medio, y desafía a cualquiera a romper su récord. Se las arregla para estar a la moda, como sus compañeras: ella misma se perforó en varios lugares la cara y el ombligo para poner improvisados piercings y se hizo extensiones pegando pelo cortado con o sin permiso a sus compañeras, con La Gotita, en la punta de su cabellera. Rosarito siempre se está riendo, o gritando, o haciendo lío, o peleando, todo en gerundio: la única vez que la vi quieta fue cuando se le había incendiado la casita precaria, hecho que logré que me contara después de varios meses de sucedido y que tuvo que confesar ante la evidencia de que ninguno de sus hermanos ni ella tenían más pertenencias de ningún tipo para vestirse y asistir a la escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los 14 la Pequenina se hartó de ser mamá de sus hermanastros y enfermera de su papá, y se las tomó. Se fue a la costa, andá a saber en qué tren, y anduvo vagando por allá a lo Alfonsina Storni a punto del suicidio. Decidió que allá no era la Pequenina sino acá, que allá había demasiado espacio como para llenarlo con su barullo y sus risas y sus manotazos y se volvió. A los 17 la encontré espiando la entrada de la escuela y se justificó con un "Quería ver cómo estaban mis hermanos...", enjugándose las lágrimas con una manga que ya ni era manga de lo gastada y mugrienta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los 18 se enamoró. El pibe le pegaba. Y ella se dejaba pegar, aún sabiendo que si le devolvía el tortazo al desgraciado lo podía derribar con por lo menos la nariz rota. Porque así ella concebía el amor: "como sacrificio".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los 19 se hizo un aborto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los 23 empezó a estudiar Derecho en la Universidad Nacional de La Plata. Se recibió con honores. Se casó con un prestigioso médico a los 28, tuvo tres hijos que pesaron 4 kilos cada uno, "todos por parto natural".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los 46 fue feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la actualidad lo sigue siendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis alumnas que son como La Pequenina pueden ser lo que quieran. Así como mis dedos tipearon esta historia inventada para una alumna inventada esta tarde de sol en la que añoro mis escuelas, ellas pueden ir moldeando con sus decisiones y su imaginación las historias que quieran, con finales felices o infelices. La cosa es que darse cuenta de que uno es artífice de su propia vida, a veces lleva toda una vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-1101720454653689458?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/1101720454653689458/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/08/la-pequenina.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/1101720454653689458'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/1101720454653689458'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/08/la-pequenina.html' title='La Pequenina'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_VdsUBGmkTZY/SWNjOV2gjcI/AAAAAAAAA9s/ihHhQ1NRVHc/s72-c/mona-lisa-05.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-1658075049298794352</id><published>2010-07-21T09:46:00.000-07:00</published><updated>2010-07-21T09:46:58.362-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Una historia de amor</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;Para A. y J.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_b2CR704OENE/Rjd3vlwU1FI/AAAAAAAAAsw/RYS3P24SQiI/s400/Tristan%2B%26%2BIsolde%2Bwebpic.JPG" /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;De vez en cuando, y por diversos motivos, recuerdo el siguiente acontecimiento, presenciado por mí en vivo y en directo, primera fila, hace suficientes años atrás. Para contarlo en forma de historia lo he cambiado, transformándolo en palabras, pero quienes lo protagonizaron o fueron sus espectadores podrán reconocerlo al menos en sus adjetivos. Es una historia cotidiana, común y silvestre; es tu historia o la que soñaste que vivías, no por esa condición de soñada menos tuya ni menos real. Acá va:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta que de buenas a primeras, Antonia se convirtió en mujer. Y no fue porque le haya venido la menstruación por primera vez &amp;nbsp;ni por causa fácil de decir: la pequeña Antonia que estaba pendiente de mis explicaciones, que escribía con una lapicera con alas de mariposa plateadas en hojas decoradas con colores brillantes e imágenes de Kitty , de pronto desapareció y se convirtió en una extraña. Los adultos solemos pensar que el paso de la niñez a la adolescencia es gradual y está pautado por las hormonas para tranquilizarnos y olvidarnos de lo incomprensible, confuso y desalentador que es ese momento de la vida que gracias al cielo hemos dejado atrás; pero nada está más lejos de la realidad que esa creencia o pensamiento. Antonia un viernes estaba ahí sentada en el primer banco mirándome con ojos de Antonia niña y el miércoles ya no estaba más sino que había una extraña con su cara y su cuerpo pero mirándome con ojos &amp;nbsp;de adolescencia plena, mirándome sin verme. Me acuerdo de ese momento perfectamente: era un comienzo nuevo, un replanteo de nuestra relación docente-alumna, volver a cero y mirarnos como desconocidas para empezar a conocernos. No me desalenté: en eso consiste gran parte de mi trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonia dejó de sentarse en el primer banco y se pasó al fondo del aula. Se tiñó el pelo con tintura roja y se cortó ella misma sus larguísimas mechas en forma despareja. Empezó a maquillarse con tonos rojizos, pero pronto pasó al negro, al igual que sus ropas y su pelo. Atrás quedaron Kitty y las princesas de Disney en los separadores de la carpeta: lamentablemente pasó a no tener carpeta sino hojas sueltas y arrugadas pedidas a gruñidos desde el fondo del aula a los antiguos amigos, nada asombrados con la metamorfosis de su compañera de tan abstraídos en sus propias mutaciones. Antonia pasó de ser abanderada a alumna en riesgo de repetir el año, acodada y atrincherada en una mesa de atrás, con los auriculares del celular escondidos detrás de los mechones ni rojos ni negros del todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Anto..., ¿qué escuchás?&lt;br /&gt;Me acuerdo que levantó la mirada ausente y, por primera vez en meses, me vio. Me dijo que no sabía qué le pasaba, que estaba muy preocupada, que no sabía por qué no tenía ya ganas de estudiar ni de prestar atención en clase y que si no fuera porque la obligaban, hacía rato que hubiera dejado la escuela. Me dijo que su papá estaba con mucha angustia por lo que ella estaba haciendo, pero que no podía hacer otra cosa y no sabía por qué. Y, finalmente, sacó un montón de papeles cuidadosamente doblados y me dijo que había estado escribiendo y que si yo tenía tiempo, si yo podía, si yo tenía ganas, tal vez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acuerdo de las historias escritas por Antonia. &amp;nbsp;Le pedí que siguiera escribiendo, le expliqué que no había que preocuparse demasiado sino pensar y tomar decisiones correctas, que no le pasaba nada malo pero que sí podía pasarle algo realmente malo si ella misma lo permitía. La diferencia entre la niñez y la adolescencia tiene que ver en gran parte con la posibilidad concreta de tomar decisiones que tendrán incidencia en el resto de la vida: Antonia escribía sobre irse de su casa, sobre escaparse en algún tren con rumbo desconocido, sobre abandonar definitivamente la escuela, sobre la angustia de las tardes interminables con los auriculares apagados, sin escuchar nada, tirada en el suelo. Hasta que un día reconoció a Julián, y empezó a escribir sobre lo que sentía por él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Digo "reconoció" porque Antonia y Julián ya se conocían de toda la vida. Habían hecho el jardín de infantes y toda la escuela primaria juntos, pero jamás habían intercambiado más que algunas palabras. Una tarde Antonia tiró sin querer una tiza para el lado de Julián y éste la increpó enojado gritándole que tuviera más cuidado. Y mientras Julián le gritaba, a Antonia le pareció que tenía unos hoyuelos muy lindos al lado de la boca y que los ojos se le ponían más oscuros con el enojo. Y entendió lo que yo había querido transmitir semanas antes leyéndoles &lt;i&gt;&lt;b&gt;Annabel Lee&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonia empezó a escribir poesías y a devorar con la mirada a Julián. No se detuvo hasta que él la notó, le habló, la buscó y se enamoró tan perdidamente como ella se había enamorado de él. Julián dejó de estudiar, dejó de hacer los trabajos prácticos, de comprar las fotocopias y, finalmente, dejaron de venir todos los días a la escuela. Se quedaban enfrente, en alguna plaza, en algún umbral, mirándose a los ojos como absorbiéndose mutuamente las almas. Y, por supuesto, con esa decisión empezaron los problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El papá de Antonia, azorado por una situación que no sabía cómo manejar, pidió ayuda en la escuela. Antonia fue obligada a regresar a las aulas y separada de Julián por una pared finita; a él lo cambiaron de año y lo pasaron al salón contiguo. Antonia y Julián pasaron a ser ojos anhelantes de recreo para encontrarse en los pasillos y abrazarse con angustia y pasión como si la pared finita estuviera plagada de kilómetros o tiempo. Antonia y Julián dejaron de ser dos nombres para ser uno solo, en bloque. Y las historias de Antonia abandonaron el tono gótico para pasar a un estilo ardiente y erótico, tanto tanto que tuve que empezar a pensar qué decirle a mi lánguida adolescente de mechas desiguales... "Anto... acordate de que estamos en la escuela y no en un taller literario... es una historia excelente... muy, muy, muy, muy...". Y Anto sonreía, "Sí, profe, ya sé, no sé por qué las escribo, si las ve mi papá se muere...".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la historia se precipitó. En la época de la secundaria todo suele pasar muy rápido y nada sobra: el papá de Antonia decidió cambiar a su hija de escuela ante la evidente situación de que repetiría el año, en manotazo de ahogado, esperando beneficiarla. Me lo contó Julián, tirado en el piso del pasillo, llorando delante de toda la escuela. Me acuerdo de haberme agachado y haber visto su mentón cuadrado y cubierto de suave pelo rubio, me acuerdo de haber buscado la carita de mi alumno adentro del desencajado rostro del casi hombre ahí tirado sufriendo. "¿Y ahora qué voy a hacer? Yo la amo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los adultos decimos cosas razonables la mayoría del tiempo. Yo le dije a Julián que no pasaba nada, que la escuela nueva de Antonia quedaba a unas veinte cuadras de la nuestra, que era importante que estudiaran los dos para pasar de año y que los dejaran de molestar y de censurar la relación, que no pasaba nada, que no pasaba nada y nada y nada, pero después entramos al aula y leímos el final del &lt;b&gt;&lt;i&gt;Wherte&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;r&lt;/b&gt;&lt;/i&gt; de Goethe. Y Julián, que antes de enamorarse era un excelente escucha de mis lecturas y peroratas, volvió a escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que pasó al día siguiente me lo contaron, porque yo no daba clase los jueves. La escuela amaneció cubierta de inscripciones en aerosol, y se armó un lindo lío de adultos y un no menos lindo bochinche de alumnos. Al parecer, Julián había saltado los paredones del edificio centenario, había burlado los sistemas de seguridad (¿tenemos sistema de seguridad?, preguntábamos) y había pintado y escrito sobre cuanta pared había encontrado unos "ANTO TE AMO" bellísimos en tonos de negro y rojo que eran una maravilla de ternura, una apoteosis de ofrenda de amor, un acto romántico inundado del joven Wherter... un escándalo de proporciones, un desastroso daño a la escuela, un delito, dónde está Julián, no va a poder entrar al edificio sin estar acompañado de sus padres, alcanzame una citación, mañana mismo, sin falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia termina muy rápido, pero estoy segura de que en la mente de Julián y de Antonia, permanecerá para siempre, al igual que en la mía. Julián fue obligado a ir a la escuela el fin de semana a cubrir sus grafittis con honorable pintura blanca, fue obligado a retomar los libros, los trabajos prácticos, las fotocopias, pasó de año y a pesar de que no lo vi más, sé que está en la universidad en este momento, estudiando para ser ingeniero. Antonia jamás vio los grafittis, pero se los contaron y se los imaginó. Y la imaginación de Antonia era estupenda, así que seguramente las letras grotescas en negro y rojo que yo pude contemplar el viernes antes de que fueran cubiertas por el manto blanco fueron doradas, bellas, resplandecientes y luminosas para ella. Años después de que pasara todo, reconocí los ojos de Anto en una mujer joven parada ante la escuela y oí su voz preguntándome "Profe... ¿ahí también había escrito?". Por la misma Antonia supe que, lamentablemente, las decisiones que había tomado no habían sido buenas. Antonia no sólo había repetido el año sino que había abandonado la escuela, se había ido de la casa peleada con su papá (cuánto dolor), había empezado a trabajar en una feria vendiendo ropa, vivía con una tía, no sé, estaba bueno porque no la veía mucho, pero pasaba mucho tiempo sola, no le pagaban bien pero algo era algo, igual la vida era una porquería siempre, pero estaba bien. "Sabe, profe", me dijo, antes de irse, sin sacar la vista del frente de la escuela. "Siempre me acuerdo de este lugar, de cómo me gustaba venir, de lo que viví con Julián, de lo bien que la pasábamos acá, de lo feliz que fui".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Después de decirle muchas cosas razonables, como siempre hacemos los adultos, abracé a Anto en la puerta de la escuela y no la volví a ver ni a saber más de ella, pero a veces, como decía al principio de la historia, me parece ver los grafittis de Julián sobre el paredón del patio, o los ojos de Anto reflejados en los de alguna de las chicas que se sientan en el fondo, o cuando leo &lt;b&gt;&lt;i&gt;Annabel Lee&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;... A veces, cada tanto, me acuerdo de ellos, abrazados en el pasillo de la escuela, de la mano en un banco del parque, compartiendo los auriculares apagados, creciendo, sintiendo, experimentando, viviendo.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-1658075049298794352?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/1658075049298794352/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/07/una-historia-de-amor.html#comment-form' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/1658075049298794352'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/1658075049298794352'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/07/una-historia-de-amor.html' title='Una historia de amor'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_b2CR704OENE/Rjd3vlwU1FI/AAAAAAAAAsw/RYS3P24SQiI/s72-c/Tristan%2B%26%2BIsolde%2Bwebpic.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-6174406098350181728</id><published>2010-07-07T13:00:00.000-07:00</published><updated>2011-10-07T13:01:28.094-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Cuento futurista por el bicentenario: LA CLASE RETRO</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, serif; font-size: 16px;"&gt;a pedido de Yanet&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El 22 de mayo del año 2110, la señora Lara ( y no doña Lara, a pesar de que ya tenía 138 años y estaba muuuy vieja), recibió el siguiente mensaje:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;"&gt;“Estamos convocando a todo el personal docente y no docente que estaba trabajando en&amp;nbsp;&lt;st1:personname productid="la Escuela N" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Escuela" st="on"&gt;la Escuela&lt;/st1:personname&gt;&amp;nbsp;N&lt;/st1:personname&gt;&amp;nbsp;11, Florentino Ameghino, de&amp;nbsp;&lt;st1:personname productid="La Plata" st="on"&gt;La Plata&lt;/st1:personname&gt;, en el año 2010, para conmemorar el tricentenario del 25 de mayo con una jornada retro recreando esos antiguos años de la historia de la patria”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Por supuesto, emocionadísima, Lara se tomó un micro Plaza supersónico y ese 25 de mayo, a las 13 hs, estuvo parada ante la 11 mirando la estatua de Sarmiento, ahí, igualita, y la de Ameghino, derechitas, en la fachada de la escuela conservada intacta gracias a haber sido declarada patrimonio histórico de la ciudad. El parque Saavedra ya no estaba, pero con sólo no darse vuelta, a Lara le pareció que era joven de nuevo (porque sí, a los 38 años en el 2010 era joven), y subió las escaleras desdeñando el moderno ascensor, lagrimeando un poco, derechito rumbo a dirección.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;“Buenas…” dijo, apretando el botón de la puerta que estaba en lugar de la de madera, antes, allá en el 2010, un poco acongojada por lo cambiada que estaba la escuela por dentro. Pero apenas se abrió, se olvidó de todo y le temblaron las piernas aún más (claro, tenía 138 años) porque ante ella estaban… estaban ¡Laura Chino, Teresa Gascón, Nora Ortega, Claudia Costi, Analía Prenda, la divina de Rosita de Rosa y Patricia Ripa! Viejísimas estaban, pero igualitas. Y empezaron ahí los besos, los abrazos, la exhibición de fotos de hijos, nietos, bisnietos, tataranietos, choznos y súper recontra choznos, porque todas tenían más de cien años y desde que se había extendido el límite de la vida humana con los avances de la medicina estaban todas y todos viejísimos pero lozanos, felices y preciosos, vivitos y coleando, igualitos a como estaban en el 2010.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Lara firmó en una carpeta que los alumnos habían conseguido en una casa de antigüedades, con una bic que le pareció una preciosidad (porque en el 2110 ya no existían el papel ni las lapiceras) y se dirigió al salón donde estaba antes su antiguo 3r año. Al pasar por el pasillo pudo admirar los murales que en el 2010 estaban descoloridos y dañados hechos una pinturita… las altas ventanas modernas con pantallas digitales holográficas, el piso… el piso brillante e impecable que ahora se limpiaba solo, en este momento estaba siendo limpiado con un antiquísimo trapo de piso sacado de vaya a saber dónde por .. ¡Mary! Casi se desmaya de la sorpresa al ver a Mary que largando el trapo le dijo “¡Neeegraaaa, estás divina!”. Y otra vez los abrazos y besos y emoción.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Finalmente, Lara llegó a su antiguo salón. Los alumnos, algo desconcertados por haber dejado de lado por la conmemoración del tricentenario todos sus aparatos de tecnología moderna para dar clase y por tener una profesora adelante en vivo y en directo (desde el año 2050 los pocos profesores que se dedicaban a dar clase lo hacían a través de la tecnología desde sus casas y las escuelas eran el espacio de congregación cultural de los alumnos y no de los docentes), la miraron atentamente y en respetuoso silencio. Lara dejó la cartera sobre un escritorio que habían colocado en su homenaje y empezó…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;_ Buenas tardes…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Había escrito un discurso similar al que había leído el 25 de mayo del 2010, día en que le había tocado leer en el acto del colegio. Pero la voz se le fue yendo de a poco mientras leía porque veía pasar a través de las paredes translúcidas del salón a Carina, Silvana y a Silvia pasando lista con registros conseguidos en el Museo de Secretaría de Inspección, a la profesora Addiechi haciéndole gestos de saludo desde el salón de enfrente, a&amp;nbsp;Marta la bibliotecaria llevando en sus manos… ¡libros! Tanto tiempo que no se veían libros en los salones de clases… En dirección le habían dicho que Epíscopo había recibido la invitación cuando paseaba con su esposa por Indochina y se había tomado un colectivo supersónico para venir… Era demasiada emoción. Lara dejó el papel que leía sin anteojos, a los 138 años, gracias a los avances de la medicina y clavó su vista en los alumnos de nuevo para poder aclarar la garganta en donde se le había hecho un nudo y poder hablar de nuevo. Había quedado en la parte de los ideales de libertad, justicia y equidad social, pero no podía hablar aunque quisiera de lo emocionada que estaba. La ayudó que entraran Viviana y Rosario con una bandeja con porciones de una tarta espectacular, idéntica a la del 2010, que dejó a los alumnos modernos boquiabiertos y a ella más calmada y serena. Pero como seguía sin habla, uno de los alumnos se atrevió a preguntar:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;_ ¿ Es cierto que en el 2010 los alumnos dialogaban con los profesores en las clases?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;_ ¿Es verdad que en el 2010 los chicos y chicas estudiaban usando papeles y lapiceras?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;_ ¿Es cierto que las lapiceras no se podían borrar?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;_ ¿Es cierto que los docentes de 2010 cobraban sueldos bajos o es una exageración de los historiadores?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Preguntaban y preguntaban. Y mientras Lara les respondía, los miraba e iba recuperando la serenidad y la voz, porque veía sus ojos negros, marrones, celestes, azules, sus cabellos de todos los tonos imaginables, sus ropas diversas, sus rostros que delataban las fisonomías ancestrales de los países de Latinoamérica, de oriente, de Europa, de África, y se iba dando cuenta de que el proceso del que ella había hablado en su discurso del 2010, en la queridísima 11, hablaba precisamente de lo que ella y sus compañeros docentes y no docentes de la 11 estaban haciendo en esa época. De la esperanza de que esas caritas que estaban frente y alrededor de ellos y ellas pudieran reflexionar, dialogar, debatir y discutir con respeto y conciencia acerca de cómo lograr ser ciudadanos habitantes de una Argentina libre, con conciencia y justicia social, sin discriminación, sin hambre, sin injusticia, sin desigualdades, de una Argentina hermosa y diversa en su tierra y su gente. Sus compañeras y compañeros de trabajo habían luchado por esos ideales enunciados por los próceres de&amp;nbsp;&lt;st1:personname productid="la Primera Junta" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Primera" st="on"&gt;la Primera&lt;/st1:personname&gt;&amp;nbsp;Junta&lt;/st1:personname&gt;, junto a los alumnos y a los padres de sus alumnos, y ahora, a tantos años de ese momento, ella se daba cuenta de lo importantes que habían sido sus papeles adentro de los salones, en cada gesto cotidiano, en cada clase, conversación, acto de toma de decisiones, cada gesto cariñoso, comprensivo, cada paso. Y se sintió feliz por haber sido parte importante de ese proceso.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Lara miró el pasillo de nuevo y siguió dejándose inundar por la emoción de sentirse nuevamente en casa en esa querida escuela, rodeada de preguntas, de voces, de compañeros, mientras la escuela en la “clase retro” volvía a llenarse de voces como en los viejos tiempos, de risas, de ruidos de pasos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;_ ¿Es cierto que en esa época en la escuela había recreos y sonaba una campana? Hay un autor que dice que es un mito por el anacronismo ya que existía algo llamado timbre…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y ahí justito se escuchó la campana. Sí, era cierto, no era un mito. Y también era cierto que lo que los alumnos, familias y todo el personal de la 11 en el 25 de mayo del&amp;nbsp;2010 hacían, era luchar por el cumplimiento de los ideales de los patriotas de&amp;nbsp;&lt;st1:personname productid="la Primera Junta" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Primera" st="on"&gt;la Primera&lt;/st1:personname&gt;&amp;nbsp;Junta&lt;/st1:personname&gt;&amp;nbsp;desde lo cotidiano, sin darse cuenta casi, en el día a día. ¿Lo habían logrado en el 2110? Seguramente lo habían logrado. Seguro. Segurísimo que sí.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-6174406098350181728?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/6174406098350181728/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/07/cuento-futurista-por-el-bicentenario-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/6174406098350181728'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/6174406098350181728'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/07/cuento-futurista-por-el-bicentenario-la.html' title='Cuento futurista por el bicentenario: LA CLASE RETRO'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-7323125955694996222</id><published>2010-07-02T09:22:00.000-07:00</published><updated>2010-07-02T09:22:52.313-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>Pensamientos acerca de la función de la escuela secundaria.</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;img alt="Ver imagen en tamaño completo" src="http://t3.gstatic.com/images?q=tbn:L4D7kkIP07JErM:http://to2aqui.net/web/wp-content/uploads/2010/02/pelea-300x300.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ser adolescente es debatirse en la confusión y el enojo que da el reconocer que se está confundido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Eso es lo que pensé hace unas semanas cuando regresaba a mi casa después de una tarde intensa dentro de mi escuela, intentando mediar en un conflicto iracundo y teñido de lágrimas y sangre entre chicas de &lt;st1:metricconverter productid="13 a" w:st="on"&gt;13 a&lt;/st1:metricconverter&gt; 15 años. ¿Los motivos? La discriminación disfrazada de amor no correspondido, por supuesto. Y la bronca, el despecho, los celos, la envidia, el efecto “patota” que te arrastra a contagiarte de los gritos de guerra de los otros. ¿Suena exagerado? No exagero. Una de las chicas mostraba la cara rasgada por las uñas de otra: se habían agarrado a las trompadas y patadas en la vereda del colegio la tarde anterior. Y esa tarde, la tarde siguiente, los ojos brillaban encendidos porque el transcurso de las horas no las había aplacado: se habían organizado en masa, vengarían la osadía de la que utilizó sus uñas y no pararían de golpearla y gritarle insultos hasta que corriera su sangre por el pavimento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Una de las funciones de la escuela de esta época es precisamente contener y deshacer ese tipo de situaciones. Enseñando los rudimentos de cómo sostener una argumentación en forma coherente, una chica de 16 años me planteó hoy su postura acerca de que la escuela no debería ser obligatoria, ya que no garantizaba que los alumnos aprendieran ningún contenido con el transcurso de los años y los saberes incorporados resultaban, en el egreso, de la capacidad y el esfuerzo individual más que de la eficacia del sistema mismo. Y yo me encontré explicando algo en el aula que se encuentra íntimamente relacionado a la situación expuesta en el párrafo anterior: La escuela de la actualidad no se reduce en su función a brindar meros saberes acerca de geografía, matemáticas, historia, lengua o la disciplina que sea. La escuela se ha convertido en el único espacio en donde los adolescentes tienen contacto con personas cultas que les hablan y escriben utilizando un lenguaje que oscila entre estándar y formal, en donde se adquieren hábitos primordiales como el permanecer quieto y sentado durante un lapso más o menos largo escuchando una explicación, donde se practica la convivencia con los pares y con “los diferentes”, donde en forma de simulacro de la vida real que aguarda tras la puerta de entrada, se adquiere la práctica de ajustarse a un rol determinado y respetar sus códigos y normas implícitas. La escuela es un lugar donde se come, donde se escucha música, donde se guarda o esconde el celular durante las clases, donde se dibuja, donde se aburre uno, se sueña, se conversa, se divierte, se discute, se expresa, se enoja. Un lugar a donde se debe ir limpio, vestido de forma no ofensiva y discreta, donde se debe ejercitar el uso &amp;nbsp;de la formalidad en los textos orales y escritos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A veces los docentes se aferran al rol que creen que es el correcto y pretenden ser meros impartidores de sus disciplinas en el aula. Sus salarios son bajísimos, corren de una escuela a otra, están agobiados de alumnos, horarios, papeles, ruido, burocracia sin sentido, arbitrariedades. Se enojan terriblemente con lo alumnos o con la docencia en sí, y declaman en las salas de profesores entre paredes descascaradas añorando las épocas en donde los chicos estudiaban y los respetaban aunque fuera como personas. Sin embargo, esos docentes olvidan que la realidad de hoy no es la de hace treinta, veinte, ni siquiera diez o cinco años atrás. La función del profesor se ha recargado, se ha resemantizado su papel y se ha convertido en fundamental modelo de adulto, mediador y guía de los adolescentes adentro de una escuela-hogar-guardería posmoderna. Obligatoriamente el profesor deberá cesar de hablar de Historia o de Física, y explicar el por qué no se pueden gritar insultos de puerta a puerta durante una clase, el por qué no se puede atender el telefonito en medio de una explicación, el por qué hablamos castellano y no inglés o portugués, el por qué hay que dialogar para resolver conflictos y no estar a las patadas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Si el docente se niega a aceptar esa responsabilidad que la sociedad ha volcado sobre sus hombros, los alumnos aprenderán más o menos de sus disciplinas durante sus clases y mi alumna argumentadora tendrá razón: “la escuela” representada simbólicamente por su persona habrá tenido sentido únicamente para la ínfima minoría que prestó atención y aprendió. Pero si el docente acepta el desafío y trasciende el mero impartir información o herramientas para abordar una disciplina,&amp;nbsp; marcará la diferencia y dejará una huella indeleble en la memoria y personalidad de esos maleables seres que tiene más o menos sentados durante unas horas adentro de su aula.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Las chicas que se habían propuesto destrozar a la compañera en venganza por el arañazo habían anunciado su plan a toda la escuela. La víctima sabía lo que le esperaba a la salida del colegio. Ni ella ni ningún otro chico o chica de una escuela de cientos de alumnos habían avisado a algún adulto lo que iba a suceder. Fui yo, en mi papel de docente, cuando después de intentar hablar durante veinte minutos de una poesía de Baudelaire me di cuenta de que algo mucho más interesante e importante pasaba en esos rostros enojados y alterados (uno de ellos marcado, como dije), y decidí cesar de dar clase y preguntar qué pasaba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Preguntar a los adolescentes qué les pasa y escuchar atentamente su respuesta puede ser decisivo. Dejé de dar clase sobre el género lírico, pero di clase ese día sobre cómo manejarse en los conflictos sin violencia. Las chicas lloraron; no se amigaron, pero no hubo pelea a la salida. Miles de profesores, maestros, preceptores y porteros trabajamos evitando estas situaciones todos los días dentro de las escuelas. Lamentablemente, a veces nuestro diálogo y vigilancia no alcanza: todos los años como mínimo una de mis adolescentes resulta embarazada siendo casi niña (y a pesar de disponer de la información correcta acerca de cómo impedir esa situación brindada por mí misma o por otros docentes dentro de las aulas). Se pueden enumerar en un in crescendo otras situaciones peores por lo irreparables: hace unos días una piba murió por un cóctel de alcohol y pastillas, otro día un pibe de 12 años apuñaló a un compañero en su casa, mientras hacían un trabajo práctico; de vez en cuando sucede algo extremo y aparece un Junior y asesina a algunos compañeros. Esta es la sociedad en la que vivimos, donde la escuela es escenario y espacio en donde se manifiesta la violencia, la discriminación, el abandono y ausencia familiar, la desnutrición, la incomprensión, la inversión de valores, el individualismo y la caída de los valores solidarios y humanistas que nos hacen personas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Le dije a mi alumna al final de mi explicación del por qué la escuela debe ser obligatoria: Y si no fuera así, seríamos muy pocos acá adentro conversando acerca de todos estos temas tan importantes, ¿no te parece que sería una lástima? Está bueno que charlemos, por ejemplo: tus compañeras seguirían pensando que lo mejor es matarse a patadas en lugar de resolver las cosas de otra manera si no hubiéramos conversado la otra vez…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y sí… sería una pena. Afortunadamente existe aún ese espacio para recobrar nuestra capacidad de sentir, de expresar y de ser seres humanos completos en un mundo que se ha despersonalizado al extremo de convertirse en inhumano. Y ser docente en este espacio es la profesión más importante y valiosa del mundo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;Texto publicado en mi desaparecido blog Biromes en el año 2008&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-7323125955694996222?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/7323125955694996222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/07/pensamientos-acerca-de-la-funcion-de-la.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/7323125955694996222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/7323125955694996222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/07/pensamientos-acerca-de-la-funcion-de-la.html' title='Pensamientos acerca de la función de la escuela secundaria.'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-3053932212462329675</id><published>2010-06-24T10:07:00.000-07:00</published><updated>2010-06-24T10:12:22.265-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>Sapos y culebras. Reflexiones sobre el lenguaje adolescente.</title><content type='html'>&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt; text-align: center;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TCOP-6xXYuI/AAAAAAAAAXE/4XqyofotxAw/s1600/sapos+y+culebras.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TCOP-6xXYuI/AAAAAAAAAXE/4XqyofotxAw/s320/sapos+y+culebras.jpg" width="226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;imagen de Kokomoo, ilustradora china, tomada de la blogósfera&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Existe una clase de alumnos que me recuerda inevitablemente a una princesa de cuentos (hermanastra malvada, siempre, de la heroína y sufrida protagonista). Esta princesa en cuestión había sido maldecida por un hada madrina, por más paradójico que esto pueda parecernos a los adultos, y su castigo consistía en que, cada vez que abriera la boca para pronunciar palabras, de ella saldrían sapos y culebras. Espantoso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Te da qué pensar: la temperatura y viscosidad de un sapo posado sobre la lengua moviéndose asustado en la oscuridad del paladar…las culebras reptando por la garganta deslizándose desde las cuerdas vocales buscando la luz del afuera vislumbrado entre la dentadura entreabierta… Náuseas, vómito ineludible. Un asco tanto ser la princesa embrujada como el espectador del hecho: estar en un&amp;nbsp; lugar que se va llenando de esas criaturas, que te salten encima, que te toquen... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;En el cuento el castigo terrible es brindado por la generosa hada para no dejar impune la maldad: el egoísmo, el desprecio, la injusticia, las humillaciones a las que esta hermanastra ha sometido a la verdadera princesa. Todo es fácil de comprender (es un cuento infantil): la buena es rubia, de cabellos larguísimos y sedosos, la del talle finísimo de cinturita de avispa, la bonita. La mala es la morocha, la gordita, narigona, la de los pies enormes. Su maldad surge de la impureza de su sangre: no es una hermana real; las verdaderas hermanas jamás tendrían actitudes así para con sus hermanas menores. El hada madrina que castiga tan despiadadamente no es una sádica investida de magia, sino que es la que administra justicia y es incuestionable. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Sería muy interesante analizar las huellas que estos cuentos van dejando impresas en los estereotipos internos que van a servir a los niños que los han escuchado o leído en su vida de adultos; puede considerárselos como parte responsable del problema, pero ese análisis excede este artículo. Lo que me ocupa aquí es establecer un paralelismo: he tomado el cuento como metáfora para explicar algo que suele suceder en las escuelas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;En la realidad no hay personajes, y ya sabemos que las personas son muchísimo más complejas cuando uno pretende ubicarlas en categorías para clasificar&amp;nbsp; y describirlas mejor. Lo intentaré igual: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;En primer lugar, los vomitadores y vomitadoras de sapos y culebras no son todos iguales, y pueden ser príncipes o princesas. Los hay bonitos y feos, los hay robustos y delgados, rubios, morochos, pelirrojos y albinos. Pueden ser pobres o ricos (a esta altura la categoría de “pureza de sangre” ya no es tan popular, aunque se conserva la noción de linaje y buena familia). Es indiferente la edad que tengan: hay vomitadores tan jóvenes que contemplarlos produce escalofríos. Y lamentablemente (y esto es crucial), el hada madrina que los ha castigado no lo ha hecho por justicia, ya que estas víctimas del maleficio no han realizado ningún acto malo y, por lo tanto, lo que les sucede es absolutamente cuestionable.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;¿Qué factor dañino ha encarnado en hada madrina y les ha ocasionado este daño a los chicos?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;¿Existe un antídoto para este mal? ¿Un hechizo contrario? ¿Quién es el responsable de deshacer y reparar el daño causado por el hechizo? (¿A quién corresponde ser el príncipe montado en bella cabalgadura al rescate de la princesa fea y vomitadora de culebras?)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;En primer lugar, para detectar al hada responsable, es recomendable escuchar atentamente y decodificar de qué materia están hechos estos sapos y culebras. Los niños y adolescentes a los que me refiero no se limitan a utilizar un vocabulario pobre y abundoso en puteadas repetitivas u obscenidades varias. Es peor lo que sale de sus bocas. Yo me estoy centrando específicamente en esos chicos que cuando hablan dicen cosas como ésta: “Calláte, volá, boliviano de mierda… (sustitúyase el “boliviano” por bolita, paragua, peruano, chileno, provinciano, indio, negro, gordo, sucio, narigón, villero, cartonero, retrasado, mogólico, rengo, sordo o lo que se pueda imaginar relacionado a nacionalidades varias, aspectos físicos y socioeconómicos, condiciones de salud, etc.)”. O que dicen cosas como: “Volá, qué te pasa, si cuando estaban los milicos estaba todo mejor y no había negros por todos lados choreando, que se vuelvan a sus países”, “Los desaparecidos algo habrán hecho”, “Hay que matarlos a todos (y ese todos se puede referir a cualquiera de las categorías mencionadas en el anterior paréntesis), hay que ponerlos contra un paredón, cagarlos a tiros y se soluciona el problema”. O dicen cosas así: “Qué tanto paro ni piquete, si andan en cero kilómetro y chalecito, barrio privado, que vayan a laburar" (refiriéndose a cualquier grupo de trabajadores que protesta o reclama por su salario, en especial a los docentes).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Cuando me encuentro dentro de aulas con alumnos que vomitan sapos y culebras, lo primero que hago es entristecerme mucho, porque sólo tengo un año por delante para intentar deshacerles el hechizo. Despotrican a los gritos, contaminan el aire y lo cargan de un agobiante velo que hace bajar las miradas de los pares bolivianos, peruanos, indígenas, obesos, muy altos, petisitos, pobres, discapacitados, etc. O la de los docentes, lo que es peor en mi opinión. Y las miradas bajas se cargan de sufrimiento y de humedad, por eso es que me entristezco doblemente: debo rescatar al enloquecido vomitador de reptiles, pero también debo rescatar a sus víctimas para que aprendan a no ser pasivas ante sus ataques. Todo en esa situación está mal; por suerte es remediable y la tristeza no sirve para nada en ese proceso, así que inmediatamente hay que abandonarla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Para luchar contra esta situación (y ser los príncipes o princesas guerreras, en corceles de crines sedosas, armados con ornamentadas espadas), debemos en primer lugar retornar a la primera pregunta planteada: el origen de este mal, el hada embrujadora. Los chicos que dicen esas cosas están imitando un modelo: repiten frases que han escuchado en boca de adultos que admiran y respetan, copian su actitud, su tono de voz autoritario. Los chicos que, al oír esas cosas y sentirse dolidos de alguna manera por ellas, bajan la mirada y no hacen nada para impedir esa situación violenta, también están imitando un modelo. Y estos modelos que copiar se hallan en dos lugares, básicamente: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;. La propia casa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;. La programación de televisión que se ve en la propia casa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;De mi experiencia docente surge esa conclusión, que para mí es incuestionable. Se puede objetar que muchos chicos aprenden a manejarse de ese modo de sus amigos, o de padres de esos mismos amigos. Son los menos, y si eso sucede, también recae sobre la responsabilidad familiar el no haber ejercido ningún control para impedir que el chico copie modelos tan dañinos para sí mismo y para los demás. Se puede objetar que los chicos escuchan música violenta, juegan a juegos violentos, acceden a Internet en forma irrestricta; contesto lo mismo que en la frase anterior. Un vomitador de sapos y culebras es un inadaptado social, un incapacitado para obedecer una figura de autoridad que no esté basada en el rigor y la severidad, una persona incapaz de desarrollar un pensamiento crítico, un sujeto despojado de la capacidad de ver a los demás como sujetos. Un ciego, un sordo, un gritón desaforado que va por la vida atropellando los derechos de los otros con sus palabras que, de tanto reiterar, se le han vuelto vacías. Un ignorante del daño que él mismo causa a sí mismo y a los demás. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Una persona que permite que los sapos y culebras se le suban encima a pesar de sentir repugnancia y sufre por ello, alguien que se deja bañar de discriminación a los gritos, también es un inadaptado social. Basa su adaptación en negar su condición de sujeto y se cosifica, se anula, desaparece como persona y se ubica cómodamente en el papel de víctima, hecho que no le sirve de nada ni a él ni a su atacante y sólo contribuye a perpetuar la situación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;No es novedad la noticia de que vivimos en una realidad en donde son moneda cotidiana la discriminación y la violencia. El mundo de los adultos es el que están representando los chicos en una parodia que no es parodia inofensiva para nada, y muchos adultos argentinos se están manejando de ese modo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&amp;nbsp;Ahí está el desafío para el docente o quien se enfrente al problema: ¿Cómo contrarrestar ese modelo enfermo de violencia que rodea y contiene a los chicos en su vida cotidiana fuera de la escuela y que ha ingresado y se ha instalado a la fuerza en pasillos y aulas, inundando de gritos y patadas todo el lugar en donde se supone que el modelo debe ser de integración, solidaridad, paz y convivencia armoniosa?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Mi respuesta no es sencilla: el trabajo a hacer para desanudar el nudo, para des hechizar al hechizado, para proteger y dotar de mecanismos de defensa al que se cree indefenso, es arduo. Pero ya dije que no es imposible. Se trata de educación, y en primer lugar, de hacerse cargo de ese papel e integrarlo a nuestra propia visión del rol que debemos desempeñar en el aula.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Escribía en un artículo anterior que el docente debe hacerse cargo de papeles que tradicionalmente no le han correspondido para poder marcar una diferencia en su labor de docente. Muy bien: éste es uno de esos casos. Se debe enseñar a los alumnos (a los que están ejerciendo la violencia y a los que la están padeciendo) que &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;eso que están haciendo está mal&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;. Se debe explicar de una forma científica y sólida que la discriminación racial se basa en conceptos insostenibles y peligrosos, que han ocasionado millones de muertes a lo largo de la historia. Se debe conducir a los chicos por el camino de un razonamiento que los haga redescubirse como sujetos y no como objetos, como personas que sienten, que se emocionan, que sufren, que tienen miedo, que se enamoran, que lloran. Y como seres humanos, como sujetos críticos y pensantes, instruidos y capaces de sostener una postura coherente y una actitud razonada ante algo que los preocupe e interese, enseñar que ellos pueden ser &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;transformadores de su realidad&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;La sociedad actual argentina, resultado de años oscuros de represión y de un modelo neoliberal descarnado y deshumanizador que se ha centrado en el lucro y en el objeto y no en los sujetos, se mueve propagando valores individualistas y competitivos impregnados de violencia de todo tipo. Vivimos sufriendo la injusticia e inequidad en la distribución de la riqueza (y cuando me refiero a riqueza esta palabra abarca tanto los bienes materiales como el capital simbólico). Y la manera de cambiar esto que se reproduce como en espejito mágico dentro de muchas aulas argentinas, es trabajando sobre la situación y mostrando que ésta no es natural, sino resultado de una historia determinada. Y como no es natural, puede modificarse y cambiarse para situarnos en un camino que nos agrade más a todos: el docente debe transformar la realidad dentro de su aula, el directivo debe transformar la realidad dentro de su escuela, el alumno debe transformar la realidad dentro de su casa, la familia debe transformar la realidad dentro de la sociedad….&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Tan difícil como en la imagen ésa del hombre parado delante del tanque de guerra con los brazos abiertos. Pero tan posible: en esa foto el tanque está detenido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Recordemos: el príncipe liberador y la princesa guerrera siempre ganan al final de los cuentos para chicos. Y de eso hablamos: de chicos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; Este texto apareció en mi desaparecido blog Biromes en el 2008&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-3053932212462329675?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/3053932212462329675/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/06/sapos-y-culebras-reflexiones-sobre-el.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/3053932212462329675'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/3053932212462329675'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/06/sapos-y-culebras-reflexiones-sobre-el.html' title='Sapos y culebras. Reflexiones sobre el lenguaje adolescente.'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/TCOP-6xXYuI/AAAAAAAAAXE/4XqyofotxAw/s72-c/sapos+y+culebras.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-6947333402962376920</id><published>2010-06-16T23:33:00.000-07:00</published><updated>2010-06-16T23:33:06.627-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>Los adolescentes suicidantes</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Como en una extraordinaria puesta en escena de la casualidad, esta mañana muy temprano me senté a leer los diarios antes de ir a trabajar y me encontré con la noticia de los ocho adolescentes muertos en Salta a causa del "juego de la corbata". Tan desafortunado el jueguito como los textos de los periodistas espantados &amp;nbsp;intentando explicarlo racionalmente, pensé. Me tomé el café y me fui al aula sin pensar demasiado en lo que había leído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y claro: me lo merecía de alguna manera. Como en cachetazo de las divinidades inescrutables, la noticia me manoteó apenas entré a la escuela: Una alumna del turno tarde se había suicidado el domingo anterior ahorcándose con una chalina en el baño de la carnicería de sus padres, separada de ellos y de su hermanito menor por una mísera pared de ladrillos. Una alumna, una chica de 13 años, una joven adolescente, una nena. En el baño. "Porque había discutido con su papá". Una pared de morondanga. Los padres. El hermanito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salir de preceptoría con la noticia estampada en la cara y meterme en el aula fue un conjunto obvio: apenas entré los alumnos me rodearon para preguntarme si sabía por qué la chica había hecho eso. Y cuando abrí la boca para repetir la vacía frase de la "discusión con su papá" me encontré de nuevo con los adolescentes de Salta en mente y los periodistas explicando la imbecilidad suprema de jugar a morirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acá va mi interpretación, más o menos desafortunada quizás, tal vez, andá a saber, pero necesaria para poder irme a dormir un rato sin tantas palabras dolorosas pugnando por irse de la punta de mis dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El juego de la corbata es una versión barata de la famosa ruleta rusa. Barata porque no hace falta revólver ni bala, pero versión al fin porque involucra dos componentes idénticos: el desafío grupal para demostrar individualmente "valentía", valor o presunto coraje ante el resto del grupo (en general pares: en la ruleta rusa, adultos, en el juego de la corbata, adolescentes) aceptando el desafío de arriesgar la vida en el juego y la posibilidad de morirse bien muerto irremediablemente (en la ruleta rusa con los sesos desparramados sobre el resto de los concursantes valerosísimos y en el juego que nos ocupa asfixiado ante unos padres horrorizados para la eternidad, cadáveres con una soguita elegante al cuello). ¿Y por qué lo cuento de esta manera tan irrespetuosa si hay ocho pibes muertos en Salta y acaba de fallecer la chica de 13 años de mi colegio? Porque esto que a todas luces parece una irracionalidad, una imbecilidad, una cosa sin ton ni son, la antilógica, lo absurdo llevado hasta el extremo de la náusea, lo es siempre y cuando se vea desde el punto de vista de un adulto y no de un adolescente. Para un muchacho de esa edad, para una chica, jugar a asfixiarse puede ser lo más natural, inofensivo y deseable del mundo. Y precisamente por esa razón es que suenan tan huecos los intentos de "por qués" que ensayamos los adultos para justificar lo irreparable: "Se había peleado con el padre", "El papá no la dejó ir a ver un recital", "Tenía problemas con el novio", frases vacías que son hojarasca y que suenan tan a muerto en nuestros labios como la muerte misma que nos ha dejado fríos y cubiertos de miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante mis años de docencia he asistido a espectáculos lamentables, casi siempre marcados por modas que no son de ropa ni de diseño sino de flagelaciones varias. Mis alumnos se han rasgado la piel con lapiceras intentando hacerse tatuajes de cicatrices, se han infectado, se han cubierto de llagas supurantes. Mis alumnos han jugado ante mis ojos a pegarse en los brazos con reglas, fuerte, muy fuerte. El año pasado se mordían, vampirizados por la moda de una película con actor jovencísimo y bello, a pesar de todas las explicaciones acerca del contagio del HIV, de hepatitis, de cualquier otra cosa lógica que uno quisiera esgrimir para frenar los lengüetazos con sangre. Desde hará dos o tres años atrás, mis alumnos se perforan ellos mismos las cejas, los labios, la nariz, la lengua, con unos aros sin esterilizar manoseados y sucios, sin importarles historias verídicas sobre músculos dañados para siempre. Desde siempre, algunos y algunas tienen sexo sin usar preservativo, a pesar de las infinitas y tediosas explicaciones acerca de por qué hay que cuidarse que se brindan en la escuela. Y por supuesto, algunos y algunas serán padres o madres adolescentes a pesar de haber estado informados de la existencia de esa posibilidad. Algunos se irán de sus casas. Algunos volverán. Otros no. Algunos dejarán de estudiar. Otros no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y desde siempre, algunos y algunas, a veces, pocas veces, se suicidan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y por qué sucede todo esto? Por la misma razón para nada imbécil ni ilógica: el adolescente no tiene noción del significado de "irreparable", "sin retorno", "para siempre", o al menos no le otorga el mismo campo semántico que el adulto, que ya pasó alborozado su adolescencia y olvidó cómo era adolecer la vida. Los jóvenes toman decisiones que modificarán el resto de su existencia sin tomar en cuenta ese factor, y pibes que a los 14 se lastimaron el brazo con la lapicera, a los 24 se mirarán las marcas y se preguntarán por qué carancho hicieron eso y no sabrán qué contestar, porque no hay respuesta, solamente un "porque era adolescente", que es lo mismo a veces que decir que uno estaba en la edad del pavo o, menos simpáticamente, porque se sentía horrible adentro de un cuerpo multiforme y mutante, atrapado en la casa ajena de unos padres o adultos extraños dueños de qué comer, qué vestir y adónde ir, sin poder de decisión sobre uno mismo y con ganas de escuchar música tirados en la cama todo el día a ver si se pasa la vida más rápido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la gran mayoría no se mata... esa chica que se suicidó debe haber tenido otros problemas más graves que "se peleó con su papá" para haber tomado semejante decisión únicamente porque quería dejar de sufrir o quería ser ardiente Némesis y que su padre sufriera en carne propia el dolor, haciendo holocausto de su vida en la placentera fogata de la venganza...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He tenido (tengo y tendré, con ellos trabajo, para ellos me desempeño profesionalmente y, en cierto sentido, por ellos mi vida tiene sentido) alumnos que han pasado situaciones tremendamente difíciles. Alumnos violados, abusados en todo sentido, abandonados, desposeídos, despojados hasta de su dignidad. Alumnos que son llagas sangrantes, bocas llenas de dientes abiertas reclamando atención, amor, comida, educación. Alumnos que no se suicidan sino que salen adelante, crecen y vuelven hechos hombres o mujeres a saludar con los ojos llenos de nostalgia por la escuela que tiene un pedazo de historia personal más poderoso que la marca que pueda dejar una lapicera en un brazo. Alumnos que no se suicidan y viven. Y alumnos que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál es la diferencia entre ellos? ¿Puede nuestro hijo, hija, hermano, hermana, nieto, nieta, alumno, alumna, ser amado rotulado con cualquier etiqueta tomar la decisión desafortunada de matarse como de cortarse el pelo? ¿Puede decidir junto a un grupo de amigos reales o virtuales arriesgar su vida, su inestimable y preciada vida, para demostrar un falso valor jugando al juego de la corbata o a tomar alcohol hasta descerebrarse o a drogarse con vaya a saber qué hasta quedar hecho una cosa vulnerable, solo, sin nosotros para rescatarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo importante, lo fundamental, es saber que sí, que pueden. Todos ellos pueden. Tengan o no problemas que nosotros consideremos graves. Pueden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué hacemos entonces para no ser esos padres en la carnicería, entrando en el baño y arrojándose sobre el cuerpito desgarbado que una vez fue el relámpago de la felicidad más pura y el dolor del parto, el primer diente, el primer pasito, el dejar los pañales, la calesita, las fotos, los besos, el perfume Jhonson, el acto del jardín y la bandera bonaerense en el acto de la primaria, el dolor puro hecho carne irreparablemente muerta, hijo mío, qué hiciste...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos atentos. Eso hacemos. Conversamos con los hijos, con los nietos, los alumnos, los convertimos en personas y no en etiquetas. Preguntamos a dónde van, con quién están, qué están haciendo, nos interesamos, explicamos, advertimos, educamos. Eso hacemos. Acompañamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, supongo, no alcanzará con ello. Pero consuela pensar que si tenemos la posibilidad de no ser espectadores sino actores en la vida de los jóvenes que tenemos a nuestro alcance, habrá muchos menos pibes diciendo "Dale, cagón, pasame la corbata, yo lo hago primero".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-6947333402962376920?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/6947333402962376920/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/06/los-adolescentes-suicidantes.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/6947333402962376920'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/6947333402962376920'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/06/los-adolescentes-suicidantes.html' title='Los adolescentes suicidantes'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-2525094409450490808</id><published>2010-06-12T21:37:00.000-07:00</published><updated>2010-06-12T21:39:58.850-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>No se entiende nada, Lara. Reflexiones sobre los acontecimientos que originan este nuevo blog.</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Estamos a mitad de año. En general, a esta altura ya he logrado dentro de mis aulas que los alumnos que me han tocado en suerte me conozcan y hayan entendido qué es lo que hago ahí parada o sentada, deambulando y gesticulando con papeles y libros en las manos, entre las paredes descascaradas y los vidrios más o menos rotos, haciendo de vez en cuando una mímica absurda de calentarme ante una estufa que ha dejado de ser estufa hace tiempo para convertirse en esqueleto oxidado, frío e inservible. Pero... pero.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;El viernes respiré la salida de la escuela vespertina de modo diferente. El aire húmedo de la noche helada logró sacarme de esa euforia en que suelo sumergirme cuando fracaso y fracaso y voy alternando estrategias, ideas, proyectos que creo geniales por momentos y por momentos imbecilidades. Mis alumnos adultos de este año se resisten a cualquier experiencia que sea cultural en el más mínimo sentido; ante mi insistencia (e impaciencia) en que lean una novela hacen declaraciones como: "prefiero pasar el tiempo de formas mejores", "¿pero qué quiere, que descuidemos la familia?", "No puedo leer esto, no se entiende nada, no me atrapa", "Yo trabajo y no tengo tiempo para esas cosas", entre otras frases memorables. La novela en cuestión es &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Otra vuelta de tuerca&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;, de Henry James, cuyo marco leí en clase en voz alta y de la que vengo hablando y hablando y leyendo fragmentariamente desde hace más de un mes intentando contagiar mi entusiasmo de todas las maneras que se me ocurrió. Leí, leí, conté, charlé, hice fotocopias baratísimas, repartí ejemplares, armé un blog sencillo y subí el link del texto, un audiolibro en castellano, imágenes, llevé una película con la versión más fiel que encontré, fui amable, me enojé, me cansé...&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;El viernes cuando salí del aula y el viento chocó mi cara me di cuenta de que nuevamente estoy fallando. Con los adolescentes es más fácil, pensaba, porque ellos tienen otras motivaciones e intenciones al estar adentro de la escuela. Los jóvenes casi niños que me miran asombrados desde sus bancos cuando me entusiasmo leyendo una historia o contando un argumento están en el aula porque la vida los ha llevado allí involuntariamente, saben en cierto sentido que deben estar en ese lugar lleno de pares día tras día, aprendiendo a veces, a veces no, y si no están allí están en la calle. Mis escuelas se han vuelto el lugar donde los adolescentes juegan, conversan, se ríen, escuchan música, comen y viven sus experiencias culturales más o menos provechosas en porcentajes que varían con el grado de violencia, de unidad, de tolerancia o de dicriminación que viva el grupo. Pero los adultos del turno vespertino, los alumnos del bachillerato de adultos, &amp;nbsp;este junio de 2010 están viviendo otro panorama y se me han vuelto una especie de público Viña del Mar, dificilísimo y árido, un conjunto de voces que se sublevan ante cualquier intención mía de romper con el simulacro de aprendizaje que, al parecer, vienen llevando adelante, por lo menos en el área de "mi materia", Lengua y Literatura. ¿Por qué no les dicto un trabajo práctico y listo? ¿Por qué me río cuando me traen unos textos impresos bajados del rincón del vago con el nombre de ellos añadido en plagio? ¿Por qué no me pongo a dar análisis sintáctico y me callo?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Bueno, si abandono los planteos ajenos puedo hacer el mío: ¿Por qué un adulto decide inscribirse y concurrir periódicamente a las clases de una escuela nocturna? Supongo que simplemente porque la sociedad actual le exige la posesión de un título secundario para poder acceder a un trabajo legal o más digno que el que se posee, o porque el acceso a los estudios terciarios y universitarios así lo exigen. La cuestión es que, a diferencia de los adolescentes que están en la escuela, los adultos que están en la nocturna parecen estar a la defensiva de realizar cualquier aprendizaje adentro del aula. Al alejarme de los trabajos prácticos, los verbos irregulares y la sintaxis, al tomar el libro entre las manos, abrirlo y limitarme a leer y detenerme a comentar, a explicar, a entender e interpretar una historia de fantasmas plagada de ambigüedades y emociones, me he encontrado con los planteos y quejas airadas que me llevaron a ir cambiando semana tras semana la propuesta y me dejaron frente al viento en la cara el agotado hasta la exasperación viernes.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;¿Qué debo hacer entonces? Quizás es hora de preguntarme de qué trabajo de nuevo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Soy docente de las escuelas públicas de la ciudad de La Plata, el lugar donde nací.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Estoy capacitada para trabajar en muchos otros lugares, pero elijo hacer esto en este momento de mi vida, y para llevarlo a cabo viajo muchos kilómetros a pesar de que podría trasladar mi trabajo cerca de donde vivo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Podría acceder a trabajos en donde se me pagara mucho más dinero, pero elijo no hacerlo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Estudié para trabajar de docente: mi título me habilita para ello. No soy abogada, ni ingeniera, ni arquitecta ni médica ni maestra dando clase: soy profesora en Letras.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Enseño a escribir correctamente y a distinguir y utilizar los registros lingüísticos apropiados al contexto. Enseño a comprender lo que se lee. Intento ser el vehículo, el medio, la herramienta que ponga en contacto a la gente con la literatura en el sentido de vivencia profundamente humanística... intento contagiar literalmente a mis alumnos-oyentes de lo que yo siento cuando leo una obra de arte dotándolos de habilidades como lectores. No enseño literatura porque no tomo la literatura como objeto de estudio en las aulas. Enseño a ser lector, si se quiere, porque lo que hago es enseñar a &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;leer literatura.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt; Enseño a argumentar, a discutir, a razonar, a respetar, a... a convivir.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;¿Cómo mejorar mi desempeño, cómo lograr llevar a cabo esto que es mi trabajo con alumnos que no se conciben como alumnos sino simples pasajeros ocasionales de las aulas de la nocturna a la espera de la obtención de un título "para"...?&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Trabajando, supongo. Tengo el trabajo que elijo tener, pero también uno de los más difíciles. Si se me ocurre una estrategia nueva, se las cuento. Por lo pronto, este nuevo blog que abro servirá nuevamente como cuaderno para mis ideas y cuentos de cuando me pega el viento en la cara y se me ocurre que estoy en el borde y me baja la Musa y a veces tan bruscamente que duele hasta que la expulso y escribo. Bienvenidos.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-2525094409450490808?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/2525094409450490808/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/06/no-se-entiende-nada-lara-reflexiones.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/2525094409450490808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/2525094409450490808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2010/06/no-se-entiende-nada-lara-reflexiones.html' title='No se entiende nada, Lara. Reflexiones sobre los acontecimientos que originan este nuevo blog.'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-5224576193995494671</id><published>2009-09-28T11:59:00.000-07:00</published><updated>2011-09-28T12:01:40.215-07:00</updated><title type='text'>Historia llena de clichés: El diablo en Buenos Aires</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;Cada vez que paso por Constitución con el 86, casi llegando a la estación de trenes, no puedo evitar mirar con curiosidad a esas mujeres tan hermosas y de color negro que permanecen de pie delante de puertas abiertas. Están inmóviles y, si es invierno, ateridas por el frío vivido sin medias ni camperas espesas: todas llevan shorts ajustadísimos o minifaldas de absurdas dimensiones. Si es verano también parecen ateridas: visten del mismo modo su desvestido; el calor parece resbalarles por la piel y serle indiferente. La expresión de sus caras es de máscara quieta y hace gris su negrura; los maquillados ojos expresan sufrimiento y cansancio. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;Hoy vi una tan hermosa y joven que podría haberme deslumbrado desde la portada de cualquier revista. De pie con su voluptuoso y característico cuerpo africano, se entretenía en rozar con la punta de los dedos una saliente del edificio que la llevaba a ella como ornamento. Levantó la vista ante mi mirada atrevida: bajé mis ojos avergonzada. Qué estoy viendo, qué me llama tanto la atención que miro sin disimulo a una pobre chica que evidentemente está trabajando como prostituta aprovechando su belleza y su condición exótica para sobrevivir en este lugar impiadoso que es Constitución…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;Ya en el tren, no pude dejar de pensar en ella. Y para consolarme de ser una fisgona morbosa de miserias ajenas, por más diferentes a las propias miserias que pudieran parecerme, me puse a escribir reconstruyendo una historia inventada para… para Luana, de ahora en más. Una ve que la terminé, no pude releer sin asco mis propias palabras empalagadas de clichés, del latino que escribe sobre lo que él cree que es la negritud, del latino que se cree europeo ante el africano y lo despoja de su condición de sujeto, cosificándolo vilmente, tanto como ha sido él mismo cosificado. Comparto mi historia banal de todas maneras, pidiendo disculpas al lector desde ya: &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;Luana nació en Nueva Guinea, en un pequeño pueblito que no tiene calles transitables ni agua potable que salga de canillas ni lamparitas que se enciendan cuando uno oprime un botón. Se acuerda muy bien de cuando era chiquita, porque allí donde vivió no existe el concepto de niñez y desde siempre fue tratada como una adulta. O sea: nació, tomó la teta de su enorme madre enfundada en telas coloridas y sin poros (allá la humedad es tal que no se usan prendas que tarden en secar y todo tiene la textura de las cortinas baratas, poliéster, nylon), aprendió a caminar haciendo equilibrio con su enorme panza abombada y con un ombligo colgante parecido a una salchicha sobre piernitas como alambres, y luego, enseguida, fue Luana como es ahora. Sin transiciones, sin jardín de infantes, cumpleaños, coca cola y mimos con colitas y hebillitas rosadas y brillantes. Pero con música, eso sí, una música de percusión parecida a los latidos del corazón de todos los que anduvieran cerca, que hacía que contonearse y brincar como unos desenfrenados fuera lo más natural, espontáneo y cercano a sentirse feliz que recuerda Luana.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;Una tarde mojada pero sin lluvia, una señora blanca y de cabellos rojizos se acercó a nuestra protagonista. Que eso sucediera fue nefasto y decisivo en nuestra historia. La mujer dijo llamarse Helena, y le dijo que era una niña muy hermosa. Le pasó la mano por las trencitas y Luana se estremeció como un cachorro que tuviera el contacto con la caricia humana por primera vez. Le empezó a contar unas cosas lindas, con voz baja y melosa, acerca de una ciudad brillante y llena de artefactos desconocidos, de gente con mucho dinero tomando café y degustando manjares inimaginables, de canillas rebosando agua cristalina, luces de colores, sonidos desconocidos y dinero. Mucho dinero. Si Luana aceptaba ser socorrida, Helena la rescataría de sus bailes con pies desnudos sobre finísima arena blanca, la rescataría del paganismo mágico pleno de fantasmagorías con sonido a África y a negro y a diablo, la salvaría de la ignorancia y descorrería el velo en que había estado sumida para conocer “la realidad real”, el verdadero Dios, que estaba en… Buenos Aires, Argentina. A cambio, Luana sólo debería ser dócil y buena, y ayudar a la bondadosa Helena en sus tareas domésticas. Decir que sí, que sí, que sí, sin protestar, para acceder de ese modo al cielo postrero.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;La noche antes del inmenso viaje sin retorno, Luana se sentó en la arena a mirar el renegrido azul del mar y a sentir el calor del sol atrapado en las piedras desde debajo de sus piernas. Sus ojos tenían la misma expresión que les vi hoy, pero su piel brillaba de puro oscura y el contexto era perfecto. ¿En qué pensabas, pequeña Luana, si no estabas enamorada, si no tenías hijos, si no tenías trabajo, si no estabas estudiando nada, si en tu interior sólo había peces y frutas y tu aburrimiento era feroz? ¿Pensabas en si te gustaría la música lejana, el tango sin tambores, el aire pesado de smog, el mate y los cigarrilos, el roce de los acolchados ásperos que te aguardaban en Constitución?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;Nada de eso… Luana estaba en armonía con el lugar esa última noche, y como engranaje natural del universo, ella no pensaba, sólo estaba… Y fue durante esos momentos la última vez que recuerda que logró hacerlo, porque cuando salió el sol y vio a Helena acercarse con expresión segura y apurada, y escuchó el “Vamos, nena, que pierdo plata con tus vueltas” y le dio a su mamá el último beso verdadero de labios gruesos y húmedos, Luana ya estaba pensando en cómo haría de ahora en más para volver a no pensar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt;"&gt;No vale la pena narrar ni el viaje ni lo que vino después. Es un recorte calcado de muchos viajes y de miles de Luanas que van viajando hacia lugares que no son su casa y se van parando y acostando, parando y acostando, sobre acolchados ásperos que les van lijando la piel oscura o blanquita o amarilla o rojiza impiadosamente. Nos interesa el momento que atrapamos recién: Luana de pie ante la puerta abierta, quieta entre el tránsito veloz y empapado de mugre de gente y gente que no puede pasar con indiferencia ante su negrura y belleza y la mira y camina y vuelve a mirarla. Luana, de pie ahí, con los dedos acariciando la punta del edificio porque conserva el calor del sol que ya se fue hace un rato y se hace sentir en las piernas eternamente sin medias y en los robustos brazos eternamente sin campera… está pensando. Piensa Luana en cómo volver a no pensar, piensa en Helena, en el mar, en la arena, en su mamá, en las telas de colores, en los tambores africanos, y simboliza algo en ese momento eternizado en la imagen que quedó en mi memoria cuando la vi desde el 86 llegando a Constitución. Luana símbolo del dolor callado que se ve espiando por una cerradura, Luana es África llorando en la playa, tendida bajo cielos sin cielo, sin latidos del corazón externos y colectivos ni internos tampoco, lijada por la maldad, la ambición, la impudicia, la impunidad, pensando que era el diablo el que estaba en Buenos Aires, nomás, y no en Nueva Guinea donde el diablo no era diablo sino plantas, aire, arena, hambre saciada con frutas, música de tambores y, probablemente, Dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-5224576193995494671?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/5224576193995494671/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2009/09/historia-llena-de-cliches-el-diablo-en.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/5224576193995494671'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/5224576193995494671'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2009/09/historia-llena-de-cliches-el-diablo-en.html' title='Historia llena de clichés: El diablo en Buenos Aires'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-4318853455906735313</id><published>2009-08-31T19:15:00.000-07:00</published><updated>2011-09-27T19:18:43.445-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>El narrador omnisciente</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 10px; line-height: 15px;"&gt;El problema surgió en el momento menos esperado: la semana anterior al casamiento, la Negra le pidió que escribiera algo para decir en el momento en que el curita les diera la bendición. Jerónimo estaba acostumbrado a evitar la escritura y durante el breve noviazgo no había ni asomado la posibilidad de que una lapicera cayera entre sus dedos; la Negra jamás había leído un libro entero y los diarios que podían encontrarse en su casa eran nada más para prender el fuego del asado. Pero ahí tenés: cuando menos te la esperás, te salen con el baldazo de agua helada. La Negra quería, exigía (ya, antes de casoriada la muy turra) palabras de amor escritas en tinta indeleble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que Jerónimo ocultaba celosamente desde los doce años era su problema con el narrador omnisciente. Antes de los doce las señoritas que había tenido se habían limitado a mirarlo un poco torvamente y a susurrar entre ellas, pero la de séptimo había pegado el grito de alarma y había hecho intervenir al gabinete, la asistente social y la mar en coche. Es que el nene escribe cosas que no debería saber, decía la maestra. Jerónimo, que realmente era nene todavía, asistió pasmado a la revolución que causaron en su hogar los ensayos de cuentitos de sus cuadernos y decidió dejar de ser nene y entrar en la adolescencia. Cuando tuvo profesora de verdad, ya había aprendido a callar la voz narradora y escribía mezclando primera y tercera persona relatos tan sonsos e incoherentes como los de sus compañeros, por lo que pasó desapercibido. Pero la Negra quizás no se ofendería.... o no entendería tal vez y no pasaría a mayores la cosa; Jerónimo era supersticioso y le pareció que comenzar un matrimonio ocultando cosas era malum signum y se iría todo al tacho y otra vez sería su culpa. Agarró la bic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Negra, querida, como así te llamo (como él la llama, porque todo el mundo le dice Negra y no habría forma de decirle distinto, tan oscura es su cara y su cabello que cae sin gracia como juncos untados de brea en donde se puede encontrar hasta un pingüino muerto si se revisa sin demasiada atención).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Negra, querida. Es éste el día más feliz de mi vida: el día en que escucho de tus labios ante este sagrado altar pronunciar el amor que me tenés y la promesa de que vivirás hasta la muerte como mi compañera (Ignorar las dudas y el vértigo que le producía la decisión de casarse con una mujer como ella había sido trabajoso, por lo que no dudó en apresurar la fecha. Debía poner fin a ese trajinar cerebral que le ocasionaba taquicardia y sudoraciones mientras trabajaba. Él presentía que ella había dicho que sí porque nunca se lo habían pedido antes, y porque tenía pavor ante la posibilidad de que jamás se lo pidieran. Se hubiera casado con cualquiera: con el sodero, con el kiosquero, con quien le arqueara una ceja. Y ese presentimiento le había quitado toda la emoción a la propuesta: "Te querés casar conmigo", "Sí, claro", y ya está, busquemos una fecha. Las razones para explicar el por qué un hombre como Jerónimo había querido casarse con una mujer como ella eran infinitamente más complejas. Pero como Jerónimo estaba entrenado en esquivar ese tipo de cuestiones internas sólo quedaron reducidas a un par de pastillas de ansiolíticos ante las sudoraciones en pleno invierno que lo alertaron avisándole que había algo que esquivar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de este momento seremos compañeros de vida (ella por temor a quedarse solterona y sola, pensando que no importará mucho el frío que la invade cuando están en la cama; él porque ella es precisamente fría y porque jamás podría comprender una conversación ni un poema ni una alusión histórica ni geográfica ni, ni, ni).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y precisamente la vida nos espera para que formemos una familia y llenemos una casa con alegría y paz hasta que juntos culminemos nuestra labor en la Tierra y de la mano podamos contemplar los frutos de nuestro amor (Y se casaron, pero las profecías pronunciadas por Jerónimo ante el altar no se cumplieron, quizás por la misma herejía que significaba que un ateo se parara ante un altar a pronunciarlas. La Negra encontró un ondulante latino que le encediera el fuego en las caderas y se fue a Colombia a los seis meses de casada, haciendo abandono de hogar. Tuvo seis hijos allá, tres amantes, catorce nietos y dos bisnietos. Fue inmensamente feliz. En cuanto a Jerónimo, cuando la Negra lo abandonó tomó conciencia de que en realidad la amaba mucho y que precisamente su frigidez y su necesidad de amor eran lo que lo había llevado a imaginar una vida con ella. Se sumergió en un pozo de depresión cuando ella se fue, perdió su trabajo, se enamoró años después de una chica 22 años menor que él que jamás lo correspondió y falleció atropellado por un subte cuando se inclinó sobre las vías imprudentemente para recoger un billete que se le había volado del bolsillo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jerónimo arrojó la Bic bien lejos y arrugó el papel hasta volverlo una masa informe. Había sido culpa de ella, para qué le había pedido que escribiera si hacía años que tenía el narrador omnisciente controlado. Estaba todo arruinado: no se casaría nada. Se marcharía a alguna provincia, a algún lugar sin subtes ni papeles ni lapiceras. Y todo culpa del narrador omnisciente.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-4318853455906735313?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/4318853455906735313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2009/08/el-narrador-omnisciente.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/4318853455906735313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/4318853455906735313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2009/08/el-narrador-omnisciente.html' title='El narrador omnisciente'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-1447419711341696049</id><published>2009-08-13T19:18:00.000-07:00</published><updated>2011-09-27T19:20:15.513-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Mesa de examen</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 10px; line-height: 15px;"&gt;Estoy integrando una mesa de examen de Sociales, a pesar de que no soy docente de esa materia. Faltaba una, me llamaron, fui. El alumno tiene 14 años, y yo estoy pensando en el tarifazo de gas y de luz porque hubo una reunión del gobierno esa mañana sobre el tema y no sé qué pasó porque estoy desde temprano viajando de escuela en escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Señale en el mapa dónde está Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se podían leer cosas descabelladas en los diarios sobre el tema, tanto en los textos como en la parte de los comentarios, en internet. La gente opinaba raro: había quienes se lamentaban, quienes ponían el grito en el cielo, quienes acusaban a la gente que había padecido la suba en sus boletas de "derrochadora" y le recomendaba que ahorrara, quienes hablaban de política, de economía. Mi compañera de mesa de examen me pega un codazo. El alumno está señalando con un dedo que limpié yo misma hace un ratito con alcohol en gel... América Latina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Y esto, de color azul, esto, en el mapa, qué es? ¿Qué significa la parte azul?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ No sé, profe... ni idea...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Y estas rayitas punteadas que están acá y acá, delimitan qué cosa...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ... y... no sé, ni idea, profe, qué sé yo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O sea: la porción de gente que accede a diarios en internet y que evidentemente ha leído los artículos en cuestión, la gente que sabe que existe un espacio para comentar y cómo acceder al mismo, escribe en su gran mayoría desde puntos de vista que no incluyen el sentido común sino la experiencia personal sin perspectiva solidaria. A ver, qué quiero decir con esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es evidente que el gasto de luz y de gas, en la enormísima cantidad de casos individuales, no depende del nivel económico de la familia que lo hace sino de múltiples factores. Si la familia no tiene gas en su casa, va a gastar más luz porque se va a calefaccionar usando electricidad. Si no tiene luz, va a gastar más gas. Si es una familia numerosa, va a gastar más todavía de los dos servicios. Si hay un enfermo en la familia, si hay niños, si hay un bebé recién nacido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Y el sol, por dónde sale?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Por el Norte. Eso sí estudié. Estoy seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y digo "es evidente" y me agarro la cabeza. Durante la semana leí muchísimos comentarios que aseguraban "a mí me vienen 30 pesos de luz y tengo todo el confort que necesito en mi departamento", que es lo mismo que decir: "yo soy una persona sola y no me importa lo que le pasa a las familias o a los demás porque a mí no me afecta el tarifazo". "A mí me vinieron 45 pesos de gas y tengo termotanque y tiro balanceado en mi casa y no me afecta, no sé por qué ustedes gastaron tanto, no se quejen y ahorren". El "ustedes" es el que tiene varios hijos, en varias habitaciones, o el que tiene a sus ancianos en casa, o el que vive en una zona descampada, o el que tiene calle de tierra, o el del pavimento, o el que cobra 1500, o 2000, 0 3000 o quizás más pero no mucho más... Pero a este pibe qué le pasa... Abro la boca por primera vez:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ A ver, vos decís que estudiaste. ¿Qué estudiaste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pibe abre una mochila desgarrada y mugrosa y yo pienso en el alcohol en gel. El Ministerio mandó varios envases pero ya se acabaron y la pandemia de gripe A quedó relegada a algunas noticias contradictorias dispersas entre las páginas de los diarios. Saca una carpeta en peor estado que la mochila, unas fotocopias arrugadas, me las da.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Bueno, a ver, acá dice "La rosa de los vientos". ¿Qué es? ¿Para qué sirve?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ... (risa nerviosa)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ A ver, acá está el mapa, decime dónde está la rosa de los vientos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dedo dudoso en todo sentido me señala las Islas Malvinas. Es un dedo de 14 años, de clase media baja, que porta un jovencito que luce claritos en su cabello cortado al estilo flogger. Conozco al chico, es hermano de uno de mis alumnos del año pasado. Una vez cité a la mamá y vino a la escuela... una chica más joven que yo, agobiada y apurada, que me dijo que no sabía qué hacer con el pibe porque se la pasaba en la calle haciendo nada y no quería estudiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Qué te gustaría ser cuando seas grande?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ Eso... cuando termines el polimodal, ¿qué te gustaría estudiar? ¿De qué te gustaría trabajar? ¿Tenés pensado eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ No sé, profe... ¿Estoy aprobado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me voy de la mesa con la sensación de frustración que me embarga cuando estoy en mis propias mesas y mis alumnitos son los que escriben o dicen enunciados susurrantes que significan "No sé nada, no entendí nada, no me interesa nada, no me enseñó nada, usted no logró que yo aprendiera, usted es un fracaso como docente, estoy perdido, no logro comprender las consignas ni nada...". Estoy en un país que vive situaciones de desastre cultural que se evidencian desde los medios, en los transportes públicos, en las escuelas, en las universidades. Estoy en un país que tiene una emergencia sanitaria, una emergencia educacional. Estoy acá. Bueno, a ver qué podemos hacer...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ El año que viene vas a ser alumno mío. No te podés perder eso, jajaj, andá, estudiá de nuevo, a ver si pasás de año y vemos cómo arreglamos esto entre todos que la adolescencia pasa rápido y de algo vas a tener que trabajar, nene, y si no estudiás estás perdido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Eso se lo dije al chico o lo pensé? No me acuerdo. Estoy en emergencia yo también. Y bueno, nena, no te preocupes, algo vamos a hacer para salir de este caos, no podemos permitir que todo siga así, desde el aula podemos ayudar...&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-1447419711341696049?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/1447419711341696049/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2009/08/mesa-de-examen.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/1447419711341696049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/1447419711341696049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2009/08/mesa-de-examen.html' title='Mesa de examen'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-8234048371282176742</id><published>2009-08-11T19:21:00.000-07:00</published><updated>2011-09-27T19:27:19.707-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='varios'/><title type='text'>¿Y cómo está la que te jedi?</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 10px; line-height: 15px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="line-height: 1.5em; margin-bottom: 1em; margin-top: 1em;"&gt;&lt;img alt="[buddy+poke.jpg]" height="240" src="http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/SoG0E4U18NI/AAAAAAAAAKc/76LnTnpkArA/s320/buddy%2Bpoke.jpg" width="320" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos meses atrás respondí un mail en donde se me preguntaba cómo estaba, tanto tiempo, che, qué noticias buenas contás. En un arrebato de nomeimportanada contesté la verdad: y, acá ando, reponiéndome todavía, no es fácil, qué le vamos a hacer. Y me olvidé.&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 1.5em; margin-bottom: 1em; margin-top: 1em;"&gt;Unos días después recibí un mail larguísimo, en donde esa misma persona que se había arriesgado a preguntar por mi salud mental se excusaba por su atrevimiento pero osaba darme relamidos consejos matizados por reflexiones perfumadas con sahumerios baratos y extractos de lecturas hechas de ojito en el subte. &amp;nbsp;Como ni siquiera me acordaba de que yo era la que había detonado aquel aluvión de palabrejas , estuve un rato sorprendida. ¿Qué le pasa a éste? ¿Le agarró un viejazo? ¿La limó? Después me acordé y bueno, ahhhhhhhhhhh, ya, ya, me lo merezco, jajajjajaa. Y me pareció interesante sacar las siguientes conclusiones de mi averiado cerebro y exponerlas por aquí:&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 1.5em; margin-bottom: 1em; margin-top: 1em;"&gt;&amp;nbsp;La pregunta ¿Cómo andás? y todas las equivalentes, realizadas tanto oral como en forma escrita, es siempre RETÓRICA y no debe contestarse más que con un lacónico "bien" excepto, por supuesto, cuando es realizada por el psiquiatra o psicólogo dentro del espacio terapéutico, adonde siempre hay que ir bien provistos de pañuelitos de papel. Porque:&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 1.5em; margin-bottom: 1em; margin-top: 1em;"&gt;a) si una contesta "bien" en tono neutro, no pasa nada.&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 1.5em; margin-bottom: 1em; margin-top: 1em;"&gt;b) si una contesta demasiado enfáticamente "bien", acompañando el enunciado con gestos de felicidad tales como sonrisas y ademanes festivos, el interrogador en cuestión se va a ver en la obligación de preguntar "¿Por qué? ¿Qué pasó? ¿Cuál es la feliz nueva?", y va a tener que dar explicaciones y a excusarse por estar feliz, cosa que no está bien vista socialmente. Y si no argumentamos lo suficientemente el otro va a pensar que una está mintiendo y oculta algo &amp;nbsp;inmencionable y que le ocasiona la felicidad, o sea: se va a ir y al primero que se cruce y que nos conozca le va a decir "Che, sabés que me parece que la que te jedi está enfiestándose con alguien... anda con cara de bien atendida...".&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 1.5em; margin-bottom: 1em; margin-top: 1em;"&gt;c) Si uno contesta "bien" en tono que no es neutro pero va para abajo, rumbo al "mal" o por lo menos al "maso...", quizás no nos digan nada pero el comentario subsiguiente va a ser: "Che, me parece que la que te jedi anda como el culo, viste la cara que tiene, seguro que el marido no le da ni bola..." en el caso de que tengas marido, porque si no lo tenés es peor porque la justificación es que hace rato que se te fue el tren.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 1.5em; margin-bottom: 1em; margin-top: 1em;"&gt;d) Y finalmente, si uno contesta "maso" o "mal", dé o no dé explicaciones acerca de por qué se siente así, la otra persona no las va a escuchar y nos va a dar el sermón de los libros de autoayuda, "uno está triste cuando los sueños no coinciden con la realidad y se deprime", "hay que mirar en positivo", "todo depende del cristal con que se mira", "siempre hay quien deja un vidrio tirado en la arena pero siempre hay quien lo levanta"...&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 1.5em; margin-bottom: 1em; margin-top: 1em;"&gt;_ ¿Cómo estás?&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 1.5em; margin-bottom: 1em; margin-top: 1em;"&gt;_ "Sonríe, Dios te ama".&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 1.5em; margin-bottom: 1em; margin-top: 1em;"&gt;_ ¿¿¿???&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 1.5em; margin-bottom: 1em; margin-top: 1em;"&gt;_ ah, perdón doctora, jajaja, espere que agarro los pañuelitos y le cuento.&lt;/div&gt;&lt;div class=""&gt;&lt;img src="http://external.ak.fbcdn.net/safe_image.php?d=AQBOXVPOSyTz_dfH&amp;amp;url=https%3A%2F%2Fblogger.googleusercontent.com%2Ftracker%2F1591036070867503172-6655905003234971260%3Fl%3Descriturasrupestres.blogspot.com" style="border-bottom-width: 0px; border-color: initial; border-left-width: 0px; border-right-width: 0px; border-style: initial; border-top-width: 0px; max-width: 493px;" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-8234048371282176742?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/8234048371282176742/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2009/08/y-como-esta-la-que-te-jedi.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/8234048371282176742'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/8234048371282176742'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2009/08/y-como-esta-la-que-te-jedi.html' title='¿Y cómo está la que te jedi?'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jeMWtGg1hR8/SoG0E4U18NI/AAAAAAAAAKc/76LnTnpkArA/s72-c/buddy%2Bpoke.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-2502453570768308505</id><published>2009-07-24T19:24:00.000-07:00</published><updated>2011-09-27T19:24:47.118-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='varios'/><title type='text'>La casa de mi abuela</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 10px; line-height: 15px;"&gt;La imagen es nítida: me quiero bajar corriendo del auto pero tengo que mirar primero si viene alguien porque me pueden pisar y me podría morir. Si no viene nadie salto y piso el pavimento, y ahora tengo que esquivar los charcos y la zanja que tiene esa tonalidad de verde hediondo que tanto me simpatiza. Está el auto de mi tío estacionado en el garage, así que están mis primas adentro. Tengo tantos tíos y tantas primas, que es raro que no suceda eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorteo todos los obstáculos y entro corriendo. En esta época de mi recuerdo no hay timbre ni puerta que esperar que se abra: la vereda es naranja y la puerta está abierta de par en par, apenas cubierta por una cortina terracota muy sucia que ondea victoriosa en la siesta de la tarde. Hay un pasillo que huele a aceite de auto quemado ornado de potus y de helechos medio amarillentos, y otra puerta con cortina de plástico que no hay que sortear porque está abierta y ahí uno ya está adentro. Se ve la mesa, el aparador celeste de vidrio que nunca vi abierto y a mi abuela, mi abuelo y mi tía soltera jugando al chinchón si no había auto estacionado afuera. Si había visitas lo que se ve es el mazo de barajas sobadas sobre la mesa pero dormido, se ve a mi abuela sentada cebando mate ante una torta descomunal reventada de azúcar y nenas corriendo (mis primas) y adultos charlando (mis tíos) y siempre mi mamá. Yo en esa época la miro y no me doy cuenta de lo idéntica que es a mi abuela. Ahora lo sé porque si me imagino la cara de mi abuela la veo a mi mamá. Todavía no tiene el pelusón blanco ni usa los vestidos abotonados adelante, pero la esencia es la misma, y en este momento está seguramente ella ante una torta descomunal metiendo el cuchillo ante los ojitos acaramelados de algún nieto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_¿Querés un té?&lt;br /&gt;Ahora que lo pienso después de tantos años no estoy segura de que mi abuela me haya preguntado alguna vez si quería el té. Lo cierto es que yo me sentaba ante la mesa y a veces me ponían un almohadón tejido al crochet lleno de pelos de gata y bien calentito para que llegara a la altura correcta, y me ancontraba ante un tazón enorme con plato y todo, blanco y con dibujitos violetas, tan hermoso que parecía como si en lugar de la casa de mi abuela estuviera en una casa de gente con mucha plata. Y quemaba, eso sí, salía humo de la taza. Había que esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo esperaba escuchando las conversaciones de los adultos sin entender gran cosa, con mi pelo atado con cintas y mis manitos siempre un poco sucias de andar por donde no debía. Será por eso que ahora que pasaron tantos años desde los tés de mi abuela no puedo tomar café si no está hirviendo. Seguramente será por eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustaba ir a la casa de mi abuela porque me hacía el té. Porque a veces estaban mis primas. Porque en Navidad había un arbolito gigantesco lleno de adornos. Porque a veces estaba ese señor que se reía como el motor de un citroën 12V poniéndose en marcha. Porque estaban las tortas reventadas y calentitas y podía comer toda la que quisiera. Porque mi abuela me daba bengalitas para que prendiera en Navidad a pesar de que la tradición indicaba que siempre (siempre) me quemaba los pies con la pirotecnia. Porque tocaba una campana a las 12 de la noche en Navidad, una hermosa campana de bronce que sólo sacaba para esa ocasión. Porque había una habitación cerrada en la casa a la que no se podía entrar, y ahí había un animal embalsamado que poblaba mis fantasías y las de mi hermano. Porque estaba la gata anciana. Y el almohadón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo que vino después, la silla de ruedas de mi abuelo, el geriátrico, la tristeza de mi mamá (tan igualita, tan igualita a mi abuela), la casa reformada que ni siquiera coserva el olor porque ya no hay zanja ni puerta abierta ondeando naranjas y terracotas, todo eso y lo que resta, ahora está encerrado en la casa de mi mamá. Sobre una repisa está la campana enmudecida, que tanto ella como yo miramos con cariño a veces. Al lado de la máquina de coser, está el banquito de mimbre de mi abuela, y a las dos nos gusta sentarnos ahí un ratito a veces, también. Y yo pienso en los tés de mi abuela cuando la veo a mi mamá tan parecida, idéntica a esa señora con pelusón blanco y sonrisa desdentada y maravillosa, y escucho conmovida que me dicen que soy igualita a mi mamá y ahí pienso "ya sé, ya sé", y no sé por qué, la cortina naranja ondea en mi cabeza y pienso en cómo me recordarán mis nietos que aún no existen o en qué significará para ella, si es que algo significa, que yo la recuerde de ese modo.&lt;span class="photo_left" style="clear: left; float: left; max-width: 180px; padding-bottom: 5px; padding-left: 0px; padding-right: 10px; padding-top: 2px;"&gt;&lt;img alt="" class="photo_img img" src="http://photos-c.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc1/5291_1182944129710_1111430943_583598_3219680_a.jpg" style="border-bottom-width: 0px; border-color: initial; border-left-width: 0px; border-right-width: 0px; border-style: initial; border-top-width: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; max-width: 493px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px;" /&gt;&lt;span class="caption"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-2502453570768308505?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/2502453570768308505/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2009/07/la-casa-de-mi-abuela.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/2502453570768308505'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/2502453570768308505'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2009/07/la-casa-de-mi-abuela.html' title='La casa de mi abuela'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-2894308613154376989</id><published>2008-10-04T19:09:00.000-07:00</published><updated>2011-09-27T19:12:00.393-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ensayos'/><title type='text'>Último momento: Los adolescentes tiene sexo... ¿y ahora qué hacemos?</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white; font-family: Verdana, Tahoma, Arial, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 21px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-size: 1em; line-height: 1.65em;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana; font-size: 17px;"&gt;El presente artículo no tiene como finalidad discutir si es correcto o incorrecto que los adolescentes practiquen el sexo: es un hecho concreto y real que lo hacen independientemente de lo que los padres y educadores queramos que suceda. Analizaré en estas líneas algunos aspectos que me parecen relevantes y destacables acerca de cómo practican el sexo los adolescentes y qué concepción de éste tienen en su imaginario colectivo.&lt;div style="font-size: 1em; line-height: 1.65em;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 1em; line-height: 1.65em;"&gt;Hasta hace pocos meses en Argentina los medios de comunicación se dedicaban a mostrar el arduo y dificultoso camino que fue abriéndose la ley de educación sexual que incorporaría el tema del sexo como contenido educativo obligatorio en la escuela en todos sus niveles. Grupos religiosos debatieron y cuestionaron la existencia de la necesidad de que los educadores dialogaran con los niños y adolescentes sobre sexualidad en el contexto escolar, objetando en general que únicamente los padres eran responsables de la educación sexual de sus hijos. Gente enardecida abogó por distorsionadas causas, confundió y mezcló educación sexual argumentando acerca de toda la gama existente entre los dos extremos: desde la mera información pseudo médica acerca de la prevención de embarazos, HIV y enfermedades venéreas hasta el aprendizaje de técnicas amatorias. Recuerdo haber leído panfletos acerca de que la educación sexual promovería la homosexualidad entre los jóvenes y advirtiendo sobre el advenimiento de una nueva Sodoma si se abordaba el tema en las escuelas.&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 1em; line-height: 1.65em;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana; font-size: 17px;"&gt;La batalla, transmitida y difundida por los medios de comunicación, puso en evidencia la inmadurez y el tabú que en nuestra sociedad domina a los adultos cuando la temática sexual se refiere a los jóvenes y a los niños, al mismo tiempo que dejó expuesto el terrible doble discurso que esa sociedad en cuestión despliega rodeándolos de mensajes e imágenes cargadas de erotismo o de franca pornografía y negando el abordaje del diálogo sobre cualquier tema relacionado con ellas.&lt;div style="font-size: 1em; line-height: 1.65em;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 1em; line-height: 1.65em;"&gt;Actualmente los medios se dedican a mostrar escandalizados el nuevo fenómeno que, favorecido por los medios tecnológicos existentes, protagoniza la sexualidad adolescente: jovencitos de 12 o 13 años se filman practicando sexo oral o relaciones sexuales completas vestidos a medias con sus uniformes escolares, y suben los videos resultantes a páginas de Internet.&lt;br /&gt;Decenas de especialistas mediáticos (televisivos psicopedagogos, psicólogos, licenciados y médicos que suelen aconsejar desde los paneles de diferentes programas) ocupan las pantallas y las páginas de diarios y revistas mesándose los cabellos ante el innegable hecho, intentando explicar, interpretar, recomendar al desconcertado público.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 1em; line-height: 1.65em;"&gt;Utilizaré como ejemplo dos episodios que viví personalmente en una de las escuelas donde trabajo para plantear mis conclusiones sobre el tema:&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 1em; line-height: 1.65em;"&gt;&lt;em&gt;. El año pasado, las chicas de un 7mo grado pidieron permiso un mes antes del acto del 11 de septiembre (conmemoración de la muerte de Domingo Faustino Sarmiento) para preparar y llevar a cabo una coreografía a modo de espectáculo en honor a los maestros en su día (cabe destacar que los actos del día del maestro en general son de carácter festivo e informal).&lt;br /&gt;Practicaron fuera del horario escolar y se mostraron entusiasmadísimas, pero cuando se descorrió el telón y comenzó la puesta en escena de la coreografía en cuestión, ante la mirada asombrada del alumnado, padres, maestros y profesores, la directora del establecimiento se abalanzó sobre el equipo de música para apagarlo, bajó a las chicas del escenario a grito pelado y tuvo una crisis de nervios en la dirección. Las nenas, vestidas con diminutas bikinis y cubiertas de brillantina, debieron ser retiradas por sus padres y fueron sancionadas con una suspensión cada una. No me voy a olvidar fácilmente de sus rostros desencajados por el asombro. “Pero profe, si no tuvimos intención de ofender, si no tiene nada de malo el reggaetón…”, me dijo entre lágrimas una de ellas.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Este año una de las alumnas, muy alta, poco agraciada y con enorme sobrepeso, comenzó a tener un repentino éxito entre sus pares masculinos. Hace unas semanas, asombrada (y feliz por su inserción en el grupo) la vi pasearse por un pasillo de la mano de un chico que yo suponía novio de una de mis alumnas más grandes y no resistí la tentación de preguntarle a ésta qué había pasado. Me contestó (transcribo sus palabras literalmente, las recuerdo perfectamente): “Es que la gorda traga, por eso la quieren todos ahora”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ambos episodios me parecen dignos ejemplos del mismo hecho: la adopción de modelos difundidos por la televisión y la publicidad de todo tipo que banalizan la sexualidad y proponen su ejercicio como medio para triunfar socialmente desvinculándola de cualquier función procreativa, del amor, del concepto de pareja o del de intimidad. En un artículo anterior me refería ya al estereotipo cosificado de mujer-objeto sexual que está difundiéndose en la actualidad como el perfil de la mujer deseable: chicas que se hacen famosas por haber tenido relaciones sexuales ocasionales con algún famoso y contar públicamente los detalles, chicas que aparecieron en videos caseros practicando sexo y consiguieron trabajo en los medios (o se casaron con astros de fútbol y son ostentosamente millonarias), chicas que hacen alarde de absoluta ignorancia rayana en la idiotez y muestran cuerpos desnudos y perfeccionados. Las chicas de 7mo grado de mi primer ejemplo imitaron la vestimenta y coreografía de un programa de televisión que hace 30 puntos de rating por las noches y que es repetido prácticamente por los programas y medios gráficos de la mañana y de la tarde; lo mismo que es alabado y repetido hasta el hartazgo como modelo exitoso y deseable fue ocasión de sanción, vergüenza y censura pública adentro de la escuela: ¿Por qué sucede esta escisión entre sociedad/escuela en forma tan natural si no tiene sentido? ¿Cómo explicarles a las apenadas niñas la reacción de la directora y de su público? ¿Lo inapropiado fue el contexto o es que eso que tiene 30 puntos de rating y la sociedad cosume con tanta fruición es algo inmoral e inaceptable en ningún contexto?&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 1em; line-height: 1.65em;"&gt;Con respecto a mi segundo ejemplo, el tema se hace igualmente dificultoso. ¿Qué se les debe decir a estos adolescentes rodeados de mensajes que les dicen que el sexo es una forma lícita y sencilla de obtener beneficios de cualquier tipo? ¿Es suficiente con una charla acerca de las enfermedades que se pueden contraer practicando el sexo oral sin preservativo? ¿Desde qué punto de vista abordar el tema de la promiscuidad sexual en un establecimiento escolar laico cuando se muestra en televisión que los famosos cambian de pareja minuto a minuto (o hace unos días, en el living de Susana, un remisero bígamo atendido como sheik por gemelas modelos describiendo su felicidad en el trío, musicalizados con el tema de “el dandy” y rodeados de aplausos y homenajes varios…)?&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 1em; line-height: 1.65em;"&gt;Los jovencitos del video en Internet que practicaron sexo oral usando sus uniformes escolares fueron sancionados con 25 amonestaciones y la obligación a asistir a “dos clases de taller sexual”. Yo me pregunto: ¿amonestaciones en calidad de qué transgresión? La escena ocurrió fuera de la escuela,&amp;nbsp;&lt;em&gt;“pero llevaban el uniforme con la insignia del establecimiento y se ve en el video”,&lt;/em&gt;aseveraba indignada la directora ante las cámaras. ¿Y por qué 25 y no 20 o 15 amonestaciones? ¿Y qué contenidos de un taller sobre educación sexual se les impartirán como “castigo”?&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 1em; line-height: 1.65em;"&gt;El tema es arduo y complejísimo de abordar, tanto desde la escuela como en el seno de las familias. Los adolescentes, con sus pantalones extraños y peinados que les tapan el rostro, se agrupan en shoppings, se enrolan en tribus urbanas, se sacan fotos y tienen fotologs, deambulan manipulando celulares sumergidos en la música de sus mp3, mp4, mp5, dialogan en cronolectos y jergas indescifrables para los adultos, adolecen, son sexualmente activos.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 1em; line-height: 1.65em;"&gt;Me parece indispensable no eludir el tema cuando se transforma en un problema. La banalización de la sexualidad me parece mal, y culpo a los medios de comunicación masiva por haberla producido difundiendo estereotipos pervertidos y desvirtuados que presentan a la mujer como objeto y al sexo como método de obtención de beneficios económicos y sociales. Por supuesto, fallaron los padres por no dialogar con sus hijos sobre éste y otros temas, ya que si los adolescentes fueran espectadores/lectores/receptores críticos de esos mensajes podrían decodificarlos sin ser persuadidos y no serían peligrosos. Por lo tanto: falló la escuela y la culpo por no lograr formar decodificadores críticos de cualquier mensaje, por estar aislada de las problemáticas y realidades sociales, por no incorporar el contenido de los medios y de la actualidad a sus contenidos educativos (además de los contenidos sobre sexo que implementa la Ley de educación sexual, que, evidentemente, es necesaria bajo todo punto de vista); la culpo por permanecer anacrónica, y, por lo tanto, falible.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 1em; line-height: 1.65em;"&gt;Este artículo plantea más interrogantes que soluciones, porque se limita sólo a identificar las causas de que suceda el fenómeno que estamos presenciando. Repito: no me refiero al hecho de si es correcto o no que suceda, me refiero al modo en que está sucediendo. Me parece distinto el tema de la exploración de sus cuerpos y sensaciones que pueden hacer los adolescentes (y que siempre hicieron por naturaleza humana). El tema que me ocupa es la reacción de la sociedad ante la exposición descarnada del hecho (recién ahora existe la posibilidad de filmar y difundir masivamente las imágenes en cuestión) y la distorsión del ejercicio de la sexualidad: aislados de la intimidad de una pareja, de los sentimientos románticos, de las caricias, la dulzura, los besos, los chicos y chicas de hoy practican el sexo intentando imitar modelos que reducen, por un lado, la sexualidad de la mujer poniéndola al servicio del hombre, y por el otro, la sexualidad como medio de conseguir algo… aunque lo que se consigan hasta el momento sean 25 amonestaciones.&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-2894308613154376989?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/2894308613154376989/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2008/10/ultimo-momento-los-adolescentes-tiene.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/2894308613154376989'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/2894308613154376989'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2008/10/ultimo-momento-los-adolescentes-tiene.html' title='Último momento: Los adolescentes tiene sexo... ¿y ahora qué hacemos?'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-1893348769197439007</id><published>2008-08-27T19:02:00.000-07:00</published><updated>2011-09-27T19:03:26.385-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>El Historial</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white; font-family: Arial, Verdana, Helvetica, sans-serif; font-size: 11px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 20px;"&gt;Protocolo Ingreso Paciente Categoría III&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 20px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 20px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 20px;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: arial; font-size: 26px;"&gt;Fecha:&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #666666; font-family: georgia; font-size: 20px;"&gt;18 de agosto de 2008&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: arial; font-size: 14px;"&gt;Institución Neuropsiquiátrica General Manor, módulo nº:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #666666;"&gt;16&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: arial; font-size: 14px;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;. Nombre del paciente:&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Leonardo&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: georgia;"&gt;Sebastián Sánchez.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: black; font-family: arial; font-size: 14px;"&gt;&lt;strong&gt;. Nombre y parentesco de quien ingresa al paciente y consta como&amp;nbsp;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: black; font-family: arial; font-size: 14px;"&gt;&lt;strong&gt;responsable en la presente foja:&amp;nbsp;&lt;span style="color: #666666; font-family: georgia;"&gt;Claudia Isabel Quesada, hija biológica,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: black; font-size: 14px;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: georgia;"&gt;mayor de edad.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #666666; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: black; font-size: 14px;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Datos personales del paciente:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 14px;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;. Edad:&lt;/span&gt;&amp;nbsp;62&lt;span style="color: #666666; font-family: georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 14px;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;. Estado civil:&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #666666; font-family: georgia;"&gt;divorciado en dos oportunidades. Claudia Quesada es hija&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 14px;"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: georgia;"&gt;de una tercera relación posterior a los divorcios y que dio por terminada&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 14px;"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: georgia;"&gt;la concubina al comenzar el paciente a manifestar síntomas de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 14px;"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: georgia;"&gt;enfermedad mental&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 14px;"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: georgia;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;&lt;span style="font-size: 14px;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: arial;"&gt;. Profesión:&lt;/span&gt;&amp;nbsp;Barman&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: black; font-family: arial; font-size: 14px;"&gt;. Antecedentes de enfermedades de cualquier tipo:&amp;nbsp;&lt;span style="color: #666666; font-family: georgia;"&gt;hepatitis, varicela,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: black; font-family: arial; font-size: 14px;"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: georgia;"&gt;apendicitis, neumonías recurrentes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #666666; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #333333; font-family: arial; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #333333; font-family: Arial; font-size: 14px;"&gt;&lt;span style="font-size: 26px;"&gt;Historial:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #333333; font-family: Arial; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #333333; font-family: Arial; font-size: 14px;"&gt;Observación preliminar del paciente (días 1-30)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #333333; font-family: Arial; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #333333; font-family: Arial; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: 'courier new'; font-size: 14px;"&gt;El señor Sánchez permanece sentado las 24 horas del día, incluso duerme en esa posición. Durante la primera noche se intentó obligarlo a adoptar una postura horizontal, pero fue tal el estado de ansiedad del paciente que se le permitió volver a sentarse. Permanece con las manos extendidas hacia adelante y mueve los dedos constantemente, como si tipeara ante un teclado de máquina de escribir. Gesticula notoriamente, mantiene su rostro hacia el frente y su mirada fija ante un punto invisible ligeramente por debajo de una línea imaginaria y recta que estuviera directamente frente a sus ojos.No abandona esa posición ni los movimientos espasmódicos de dedos y rostro ni siquiera cuando dormita, ya que no concilia el sueño y se limita a dormir en intervalos de unos veinte minutos como máximo entre las 7:30 y las 14: 00 hs.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: 'Courier New'; font-size: 14px;"&gt;Se niega a ingerir alimentos sólidos, por lo que le hemos colocado suero e indicado la dieta correspondiente a la categoría de su medicación.Acepta en cambio los líquidos, especialmente las que se le sirven con bombilla, y mientras bebe sujeta el envase con una mano y continúa moviendo los dedos de la otra, sin desviar jamás su mirada del punto invisible descripto frente a sus ojos.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: 'Courier New'; font-size: 14px;"&gt;A pesar de que oye y ve perfectamente no muestra signos de querer comunicarse con nosotros ni con su hija, la única persona que lo visitó y quien lo trajo aquí.El hecho de que permanezca sin dormir y que mantenga la postura mientras dormita reduce la posibilidad de simulación a categoría XXI.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: 'Courier New'; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: 'Courier New'; font-size: 14px;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: arial;"&gt;. Diagnóstico preliminar:&lt;/span&gt;&amp;nbsp;Caso clase 762.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: 'Courier New'; font-size: 14px;"&gt;&lt;span style="color: #333333; font-family: arial;"&gt;. Medicación indicada:&lt;/span&gt;&amp;nbsp;II, IV, XXI durante dos semanas.Lista I&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: 'Courier New'; font-size: 14px;"&gt;luego hasta el próximo informe.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: 'Courier New'; font-size: 14px;"&gt;&lt;span style="color: #333333; font-family: arial;"&gt;&lt;strong&gt;. Especialista a cargo&lt;/strong&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;&lt;strong&gt;:&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: 'courier new';"&gt;&lt;strong&gt;Dr. Aristegui, J.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;&amp;nbsp;21/09/08&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: 'Courier New'; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: arial;"&gt;&lt;strong&gt;Foja Nº 1&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 14px;"&gt;Entrevista preliminar al paciente:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: 'courier new'; font-size: 14px;"&gt;&lt;strong&gt;Transcripción del relato hecho por Claudia Quesada, hija biológica del paciente, ya que éste es categoría III.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;&lt;span style="font-size: 14px;"&gt;Mi papá siempre fue una persona normal, común y corriente. Quizás el hecho de que se haya divorciado dos veces y viviera en pareja luego lo hace parecer particular, pero la gente que lo conoce bien sabe que era un tipo amable, muy solidario, algo supersticioso y reacio a la vida social. Le gustaba pasar la mañana entera durmiendo porque trabajaba desde toda la vida en un local nocturno y tenía el sueño cambiado; se levantaba, comía saludablemente y se iba a correr. Todos los días corría cinco kilómetros como rutina, lloviera o tronara, en invierno o verano. Bromeaba con que era más sano que el Quáker y más bueno que Lassie&lt;em&gt;(llora desconsoladamente e interrumpe su relato durante unos minutos).&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;&lt;span style="font-size: 14px;"&gt;Decía que mi papá era solidario. Él era barman de profesión nada más... siempre decía eso porque lo cargaban por tener ese trabajo. Se casó muy joven y tuvo que conseguir cualquier cosa porque la primera mujer estaba embarazada y lo único disponible fue la barra del boliche del centro a la noche, y ahí trabajó por primera vez y se quedó para siempre... o mejor dicho, se quedó hasta hace menos de un año cuando le agarró esto y enloqueció o qué sé yo qué le pasa... (&lt;em&gt;vuelve a llorar pero se calma enseguida y sigue).&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #666666; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-size: 14px;"&gt;Tuvo dos hijos con ella y pasados once años la señora lo dejó, se casó con la dueña viuda del boliche donde trabajaba y tuvo tres hijos más. Creo que después de quince años ella lo dejó por otro hombre y él sufrió muchísimo porque la siguió viendo todos los días en el trabajo, pero no lo quiso cambiar. Siempre decía que no sabía hacer otra cosa... Todos sabíamos que era mentira porque era muy habilidoso: era buenísimo con la madera y la albañilería y se la pasaba ayudando a la gente pobre a arreglar o construir sus casas por poca plata o por nada, de puro bueno nomás. Así conoció a mi mamá, que es la dueña del comedor infantil del costado de la vía de acá y ayuda va, ayuda viene, nací yo y todo estaba lindo hasta que le agarró esto y enloqueció.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #333333; font-size: 14px;"&gt;¿A qué atribuye este cambio de conducta de su padre?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #333333; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;&lt;span style="font-size: 14px;"&gt;No sabemos qué le puede haber pasado. Hace unos diez meses todo era feliz y nos iba bárbaro; la casa ya tenía el techo terminado y mi mamá hasta pudo comprar el aire acondicionado y la computadora. No tiene antecedentes familiares de enfermedades mentales según pude averiguar. Yo soy licenciada en Ciencias de la Comunicación... o sea, me daría cuenta..., no sé si se entiende... Pero no sé. Empezó a pasarse el tiempo encerrado en su dormitorio con la tele apagada y en silencio sin dejar entrar a nadie, cosa que jamás había hecho. Mi mamá trabajaba a la mañana y siempre cuando ella llegaba él volvía de correr y se iban de compras o tomaban mate juntos hasta que yo llegaba, cenábamos todos y ahí él se iba para el boliche... Ella decía que lo amaba muchísimo y era feliz y se enoja mucho cuando la gente habla de cómo reacciónó cuando él enloqueció... si es que él enloqueció, porque le repito que no sabemos qué le pasó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;&lt;span style="font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;&lt;span style="font-size: 14px;"&gt;Hará un año él empezó dejando de salir a correr y encerrándose hasta que llegaba mi mamá, después pasó a seguir encerrado y no la dejaba entrar a ella ni a limpiar la pieza y se iba derecho a trabajar sin comer nada ni tomar nada porque decía que comía en el boliche mientras nosotras sabíamos perfectamente que la dueña jamás se lo permitiría ni lo dejaría salir a comprarse algo en otro lugar. Pero eso no es nada... (&lt;em&gt;llora de nuevo)...&lt;/em&gt;p&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;&lt;span style="font-size: 14px;"&gt;arece un terrible cambio pero después se hizo peor, porque empezó saliendo tarde para el trabajo y después directamente dejó de salir de la habitación. Le golpeábamos la puerta, llorábamos, gritábamos y no había caso, no salió más. Ni para comer ni para tomar nada. Entre mis hermanastros rompimos la puerta porque como usted sabe mi mamá ya no iba más a la casa y estaba así como lo vieron los médicos acá, sentado como idiota, sin oír ni hablar ni nada y solamente respirando despacito como un muertito en vida... Y no sabría decirle más, señor, disculpeme la emoción pero quedamos en la calle todos con esto que nos pasó... son tres familias arruinadas económicamente y todos preocupadísimos por qué va a pasar... porque si no se recupera y vuelve a trabajar...&amp;nbsp;&lt;em&gt;(vuelve a llorar).&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #666666; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: black; font-family: arial; font-size: 14px;"&gt;. Dijo que su mamá no estaba ya en la casa cuando derribaron la puerta...&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-size: 14px;"&gt;Es verdad. Ella se aguantó todo menos que dejara de trabajar, y ahí se fue. Por eso se armó todo el chusmerío y la criticaron todos y se me revuelve el estómago de recordarlo porque es mi mamá y yo sé que ella lo adoraba a mi papá hasta que le pasó esto. Pero todos dicen que no lo quería nada y que la relación era un invento y que ella tenía otro tipo y que ése es el mismo con el que está ahora pero no puede ser, le aseguro, porque el hombre que ahora vive con ella la conoció recién ahora que ella se fue a Chile... y sí, no sé ni con qué plata viajó ni por qué eligió ese lugar y también me pareció muy rápido que se pusiera a vivir con otro hombre pero ella es adulta y yo no puedo decir nada ni juzgarla, tendrá sus razones, digo yo...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #333333; font-family: arial; font-size: 14px;"&gt;. En la circunstancia de la internación usted dijo delante de la enfermera que su madre había conocido un hombre por internet y que ...&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #333333; font-family: Arial; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-size: 14px;"&gt;&lt;em&gt;(Me interrumpe abruptamente y no permite que le lea el fragmento citándola)&amp;nbsp;&lt;/em&gt;No sabía que eso iba a ser parte del historial de mi papá. No es cierto. Dije estupideces porque estaba muy conmovida por la situación. Le suplico que no tenga en cuenta eso que es un chusmerío barato y unas mentiras que le dije a cierta persona por teléfono por razones privadas mientras esperaba y para no llorar. ¿Podemos dar por terminada la entrevista ahora? Me tengo que retirar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: black; font-family: arial; font-size: 14px;"&gt;Foja Nº2&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 14px;"&gt;Observaciones:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: 'courier new'; font-size: 14px;"&gt;Transcripción del relato que según la enfermera Raquel Rojas, turno nocturno, hizo por teléfono celular la señorita Claudia Quesada mientras esperaba las planillas para formalizar la internación de su padre:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #666666; font-family: 'Courier New'; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-size: 14px;"&gt;"¿Y vas a negar que es culpa tuya? Te pasaste como un año chateando con ese desgraciado con el que te fuiste a la mierda y nos dejaste a todos en la calle, porque sabés perfectamente que si el viejo no labura no morfamos ni yo ni todos los inútiles de hermanastros que tengo que sí... ¿Qué?... ¿Y vos qué sabés que me importan tres carajos ellos a mí?... ¿Y desde cuándo me preocupo por el viejo? No me digas eso, que yo sí lo quiero, no le habré dado bola pero es mi viejo en cambio vos no tenés perdón de Dios con lo que le hiciste, que yo no le hice nada... ¿Y qué con que no me quiso dar el apellido?... si eso ya es viejo y no le guardo rencor... No seas turra, que a mí me importa que se cure, que no es nada más para que se vaya al boliche y me mantenga, no tenés perdón de Dios vos, si vieras cómo quedó. ¿Que vos no tenés la culpa? Hubieras usado otra computadora, no esa justo en la pieza, justo ahí y la dejaste en bandeja de oro llena con todos los chats y las contraseñas y el pobre se volvió loco leyendo las asquerosidades que se escribían mientras se rompía los cuernos en la barra del boliche y no te me hagas la santa, que sos mi vieja y te respeto pero fuiste una guacha o una tarada y mirá ahora que si lo vieras te sentirías mal y no estarías ahí de joda con el chileno. ¿No sabés vos que internet es un peligro? ¿Y que hay historiales de chats y esas cosas? ¿Cómo que no sabés que es un historial? ¿Y qué querías que te dijera el pobre hombre? ¿Encima le echás la culpa a él por espiarte? No tenés perdón de Dios vos, no tenés perdón de Dios..."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color: #666666; font-size: 14px;"&gt;&lt;em&gt;(Cortó).&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-1893348769197439007?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/1893348769197439007/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2008/08/el-historial.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/1893348769197439007'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/1893348769197439007'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2008/08/el-historial.html' title='El Historial'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-9003571565639679864</id><published>2008-08-23T19:04:00.000-07:00</published><updated>2011-09-27T19:05:45.912-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>La bloggería en Babilonia</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white; font-family: Arial, Verdana, Helvetica, sans-serif; font-size: 14px;"&gt;En el panel de inicio de la página de&amp;nbsp;&lt;span style="color: red; font-family: verdana; font-size: 26px;"&gt;Babilonia&lt;/span&gt;&amp;nbsp;fue donde apareció el anuncio ofertando la nueva alternativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decía discretamente:&amp;nbsp;&lt;span style="color: red; font-family: verdana;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“Tu blog puede generar su propio blog. Sé artífice de tu propia criatura: no te limites a crear tu blog, creá un blogger y poblá la bloggería en&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: 26px;"&gt;Babilonia&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;”.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Estuvo sólo dos días publicado porque enseguida comenzaron las quejas y las acciones legales. Pero cuando desapareció ya era tarde; lo que parecía ser una experiencia piloto de un nuevo servicio se había convertido en un inédito fenómeno social con tintes macabros y oscuros, y en un gran número de los casos ya no había vuelta atrás. Miles de bloggers de todo el mundo se habían sentido atraídos por el texto y clickearon en&amp;nbsp;&lt;span style="color: #3333ff;"&gt;MÁS INFORMACIÓN&lt;/span&gt;. Así se enteraron de que el servicio era gratuito y que consistía en un nuevo y sofisticado programa que hacía que el perfil, imágenes, audio y contenido de cada blog generara otro (¿o cientos? ¿o miles? ¿o infinitos?) íntegramente producido por la computadora. Por ejemplo: alguien titulaba&amp;nbsp;&lt;span style="color: #006600; font-family: 'lucida grande';"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;“Cenizas límpidas”&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&amp;nbsp;su blog y, aceptando la opción de ser usina generatriz de un blog fantasma, hacía que la máquina creara simultáneamente otro titulado quizás “&lt;span style="color: #660000; font-family: 'trebuchet ms'; font-size: 14px;"&gt;Conciencia del tiempo&lt;/span&gt;”, “&lt;span style="color: #663366; font-family: 'times new roman';"&gt;&lt;strong&gt;Reveses&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;”, o de cualquier otra manera. Y si uno ponía en el centro la imagen de una mariposa, la máquina en el otro blog ubicaba inmediatamente a la derecha o en cualquier otra parte la imagen de un caballo encadenado o la de un chino arrastrando una piedra. Cada acción del verdadero blogger en su propio blog desencadenaría acciones en el blog fantasma, que desde el momento de aceptar haciendo Click en la nueva opción existiría ocupando un lugar virtual en la red.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de los bloggers que aceptó la alternativa confesó luego en entrevistas o en sus propios blogs que lo hizo motivado por la curiosidad y la incredulidad. Parecía imposible que un programa de computación pudiera postear como un ser humano y ellos quisieron comprobar los efectos que causarían sus propios blogs del mismo modo que uno se reflejaría divertido en un espejo distorisionador o escribiendo su nombre en Webdings para ver los jeroglíficos que lo compondrían. Nadie esperaba que sucediera algo de la magnitud de lo que ocurrió. O quizás la gente de&amp;nbsp;&lt;span style="color: red; font-family: verdana; font-size: 26px;"&gt;Babilonia&lt;/span&gt;, pero jamás lo aceptarán públicamente ellos, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Góngora, de Venezuela, fue el primer blogger en sucumbir por aceptar la opción. Su humildísimo blog, “&lt;span style="color: #666666; font-family: arial;"&gt;Criatura infernal&lt;/span&gt;”, generó a “&lt;span style="color: #330099;"&gt;Subir sin piel&lt;/span&gt;”. Ahora mundialmente conocido por haber sido el primer suicida, antes de “&lt;span style="color: #330099;"&gt;Subir sin piel&lt;/span&gt;” era un sencillo maestro de escuela que para purgar una pena de amor tras un fallido noviazgo publicaba versitos en su blog visitado apenas por un puñado de conocidos y algún ocasional y despistado internauta. José fue el primero en experimentar la obsesión. Empezó a escribir sobre su desconfianza acerca de la impersonalidad del autor de “&lt;span style="color: #330099;"&gt;Subir sin piel&lt;/span&gt;”; él estaba convencido de que una persona real acechaba cada uno de los actos relativos primero a su blog, luego a su vida entera, y escribía en el blog fantasma en clave con el fin de burlarse de él y atormentarlo. José posteó el poema “&lt;em&gt;&lt;strong&gt;La musa&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;” y la máquina generó “&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Estudio sobre los efectos del formaldehído en las moscas de la fruta&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;”. José posteó el poema “&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Dolor&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;” y la máquina generó “&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sobre el conflicto y lo banal&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;”. Durante el juicio los abogados esgrimieron centenares de páginas manuscritas testimoniando los intentos desesperados por hallar el código y develar el enigma. En póstumo homenaje se llamó “José” a todos los bloggers que sufrieron la obsesión por decodificar sus blogs fantasmas, hayan llegado al suicidio o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las “Silvinas” fueron las que o los que se enamoraron del blogger inexistente. Centenares de miles de almas derramaron lágrimas en la bloggería y ante las pantallas por un perfecto amor imposible, y cual Narcisos muchas se ahogaron en su propio infortunio. Silvina Gorjeos no fue la primera en padecer abrasada por el enfermizo amor, pero su caso fue resonante por los tintes novelescos de la historia: ella escribía en un blog erótico llamado “&lt;span style="color: #ff6600;"&gt;Afrodita&lt;/span&gt;” visitado por unos mil internautas semanales y que generó el impresionante “&lt;span style="color: #663300; font-family: 'trebuchet ms';"&gt;Rómulo en red&lt;/span&gt;”, plagado de relatos de viajes y de viriles fotos. Silvina se enamoró de los textos de “&lt;span style="color: #663333; font-family: 'trebuchet ms';"&gt;Rómulo en red&lt;/span&gt;” y se convirtió en su comentarista más asidua, y obnubilada por su obsesión por llamar la atención del autor fantasmagórico con sus comentarios publicó en “&lt;span style="color: #ff6600;"&gt;Afrodita&lt;/span&gt;” setecientos tres posts eróticos en un mes, generando así un número equivalente en el blog fantasma y escribiendo más del triple agregando seductores y elaborados comentarios allí. Enloqueció de frustración esperando recibir una respuesta, y actualmente está internada en una institución psiquiátrica. No está en condiciones de escribir ya; los médicos son reservados con respectos a su caso y a los pronósticos que se pueden hacer sobre él. Tanto “&lt;span style="color: #ff6600;"&gt;Afrodita&lt;/span&gt;” como “&lt;span style="color: #663300; font-family: 'trebuchet ms';"&gt;Rómulo en red&lt;/span&gt;” continúan recibiendo miles de visitas diarias; la gente lee y relee tanto los posts como los ardientes comentarios de la pobre enajenada y algunos médicos recomiendan su lectura como advertencia terapéutica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo hubo miles que se obsesionaron con decodificar el secreto mecanismo generador del blog fantasma, ni miles que se enamoraron apasionadamente de alguien inexistente (generado por ellos mismos o no, ya que hubo innumerables casos de comentaristas que se enamoraron de bloggers fantasmas sin saber que lo eran); hubo gente que consultó médicos fantasmas, tarotistas y videntes fantasmas, pretendidos arqueólogos, psicólogos, filólogos, biólogos y todas las disciplinas que se hayan concebido e incluso nuevas. El espacio virtual de la bloggería se llenó de textos sin autores que opinaron, aconsejaron, dictaminaron, aprobaron o desaprobaron cosas, y cuando todo el conflicto salió a la luz luego de la muerte de José Góngora y se obligó a&amp;nbsp;&lt;span style="color: red; font-family: verdana; font-size: 26px;"&gt;Babilonia&lt;/span&gt;&amp;nbsp;a identificar con un logo los blogs fantasmas rebautizándolos como PSEUDO BLOGS, miles de comentaristas azorados quedaron pasmados al abrir sus páginas favoritas y descubrir que habían estado leyendo y comentando durante meses textos generados por un programa de computación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las fobias psicosociales fueron endémicas y de novedosas maneras se expresaron, faltó ayuda psiquiátrica calificada y psicólogos capacitados en comprender el tema; no existía bibliografía sobre los nuevos síndromes y el abastecimiento de medicamentos psicotrópicos colapsó. Los juicios llovieron sobre&amp;nbsp;&lt;span style="color: red; font-family: verdana; font-size: 26px;"&gt;Babilonia&lt;/span&gt;. La gente que estaba ajena al mundo de la bloggería no podía creer la trascendencia del asunto: un pedicuro demandaba por haber causado la muerte de seis clientes usando información leída en un pseudo blog, un martillero público anunciaba que se había arruinado donando fondos para una obra de caridad ficticia convocada por un pseudo blog, había gente intoxicada con recetas de cocina generadas por los programas, gente divorciada, gente que había sido desplazada de sus trabajos, gente que había contratado como empleados a bloggers inexistentes e innumerables casos más. Si no hubiera habido tantas muertes e historias trágicas de por medio, hubiera resultado gracioso por lo ridículo, y no faltaron personas inescrupulosas que, haciendo gala de un terrible humor negro, se burlaron del fenómeno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, con el logo identificatorio de PSEUDO BLOG y muchísimo dinero de por medio, el tema se acalló. La gente incorporó como algo normal que existieran los pseudo blogs y los hay tan visitados como los blogs verdaderos (y los hay mejores, pero esa sería otra cuestión). Pero los rumores y el resquemor no abandonaron del todo el espacio virtual. Circulan historias, nuevas leyendas sobre la bloggería como inmensa ciudad virtual, acerca de hackers que quitan los logos de pseudo blog a los sitios fantasmas, acerca de que la opción para crear el pseudo blog se quitó porque se generan automáticamente y sobre que no hay manera de saber cuál es un blog verdadero y cuál no. El chisme más nuevo e inquietante sostiene que existe un nuevo programa que interpreta los post y comenta, haciendo surgir la figura del pseudo comentarista o comentarista fantasma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no puedo evitar que sospechen de mí al postear este relato ni pensar que esas cosas no existen, porque que las hay, las hay. Cuando uno se sumerge en&amp;nbsp;&lt;span style="color: red; font-family: verdana; font-size: 26px;"&gt;Babilonia&lt;/span&gt;&amp;nbsp;y acata las reglas de las no reglas, aprende que lo verosímil, las más de las veces, es lo irreal.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-9003571565639679864?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/9003571565639679864/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2008/08/la-bloggeria-en-babilonia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/9003571565639679864'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/9003571565639679864'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2008/08/la-bloggeria-en-babilonia.html' title='La bloggería en Babilonia'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1453194196226617629.post-990292702841949778</id><published>2008-07-09T18:58:00.000-07:00</published><updated>2011-09-27T19:00:34.592-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ensayos'/><title type='text'>Publicar un libro, vender un libro</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: #afaf87; font-family: Arial, Verdana, Helvetica, sans-serif; font-size: 11px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div id="TextoObra" style="background-color: white; border-bottom-color: rgb(102, 102, 0); border-bottom-style: solid; border-bottom-width: 1px; border-left-color: rgb(102, 102, 0); border-left-style: solid; border-left-width: 1px; border-right-color: rgb(102, 102, 0); border-right-style: solid; border-right-width: 1px; border-top-color: rgb(102, 102, 0); border-top-style: solid; border-top-width: 1px; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; padding-right: 5px; padding-top: 5px; position: relative; width: 590px; z-index: 3;"&gt;&lt;span&gt;Como resultado de las especulaciones surgidas de un artículo anterior en donde abordaba el tema de la dificultad de publicar textos literarios en la República Argentina, expondré en el siguiente artículo algunas reflexiones acerca de la factibilidad del uso del soporte “blog” como camino alternativo para lograr la publicación de textos, ya sea en el mencionado país o en cualquier otro, ya que las particularidades de este soporte hacen posible la decodificación de los textos publicados en cualquier lugar en el que se disponga de Internet y en forma simultánea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar platearé tres preguntas fundamentales que llevarán a un cuarto interrogante final que desarrollaré más adelante:&lt;br /&gt;1) ¿Puede un blog ser soporte de un texto que sea una obra artística (considerada como artefacto u objeto independiente y artístico)?&lt;br /&gt;2) ¿Qué características le confiere el soporte “blog” a ese artefacto?&lt;br /&gt;3) En el caso de que se decidiera que sí puede ser soporte un blog de una obra artística, ¿qué mecanismos (o cuáles mecanismos) serían los que legitimarían ese contenido y decidirían si se trata o no de una obra de ese tipo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reflexionando acerca de las posibilidades que brinda la existencia del soporte “blog” a variada clase de artistas para exhibir sus obras en forma independiente y desvinculada de transacciones económicas, pensaba comenzar este artículo comparando Internet con diversos espacios reales como pueden ser una plaza para un artista callejero, una estación de subterráneo para un músico, una vereda o el simple lienzo virgen que ofrece al dibujante las arenas de la playa al amanecer. Sin embargo existe una enorme diferencia entre estos espacios y el espacio virtual que ofrece el blog: éste permanece a disposición de quien lo desee eludiendo la transitoriedad (las aguas del mar que borrarán inevitablemente el dibujo) y eludiendo la espacialidad, convirtiéndose en bitácoras del artista y ofreciendo verdaderos archivos que exceden en datos quizás hasta los que ha colocado adrede el propio autor, como pueden ser fechas, horas y minutos de las publicaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El soporte blog ofrece la posibilidad de publicar en forma gratuita textos propios y ajenos, incluso sin necesidad de aclarar la autoría de las obras y prestando un espacio en donde el plagio total o parcial de obras es simple y fácil de hacer, dejando librado a mínimos reglamentos y a criterios éticos personales el hecho de hacer o no las aclaraciones pertinentes. El hecho de que sea posible publicar (“subir” o “postear”) un texto verbal o no verbal ya consagrado como artístico y de un autor no coincidente con el “propietario” del blog, responde a la primera pregunta planteada de un modo afirmativo. Sin embargo, a pesar de lo novedoso que es el formato blog, sería una falacia dedicarse a analizar críticamente los textos publicados en ellos (tanto verbales como no verbales) inaugurando lo que podría denominarse una crítica o teoría “bloggeraria”. Si se sostuviera una teoría semejante se debería tomar como objeto de estudio a los blogs existentes interpretándolos como artefactos individuales y como conjunto, como entidades independientes y como elementos interactivos en una constelación de blogs en permanente retroalimentación con otros blogs. Tomando como modelo una teoría que aborda el análisis textual, inmediatamente surge la tentación de hacer un paralelo entre la teoría literaria y la ficticia bloggeraria, adoptando criterios y herramientas metodológicas de la una para aplicarla a la otra para afrontar la monumental tarea de estudiar, clasificar y desmenuzar los artefactos expresados en forma de blog. Inmediatamente se diferenciaría como objeto:&lt;br /&gt;a) la gente que real que urde sus textos verbales o no verbales y los da a conocer subiéndolos a blogs que “les pertenecen.” (los autores literarios consagrados o no, en el paralelo).&lt;br /&gt;b) los textos presentes en los blogs (la literatura de cualquier calidad, en el paralelo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomando como precedente los fortuitos, abundantes y cuestionables abordajes biográficos y psicoanalíticos que atraviesan la historia de la teoría y de la crítica literaria, el intelectual que abordara la teoría bloggeraria se centraría probablemente en los textos y no en la gente real que los ha producido. Y al centrarse en el punto b), inmediatamente surge nuevamente la primera pregunta fundamental: Siendo un blog un espacio susceptible a convertirse en un soporte de artefacto u objeto de características textuales de variado tipo, ¿puede un blog ser soporte de una obra de arte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así como un conjunto de páginas reunidas en un libro, un trozo de mármol, un conjunto de metales, de ladrillos, una sucesión de imágenes o sonidos grabadas en un CD o en un DVD o un maleable conjunto de materiales, el blog brinda múltiples posibilidades para que los artistas las utilicen. Y así como entre millares de páginas de papel garabateadas por millares de mortales sólo, única, exclusivamente ciertas páginas escritas por cierta persona son la Divina Comedia, o el Decamerón, o “Funes el memorioso” (y no, por ejemplo, la lista para comprar productos en el mercado de puño y letra de Dante, Bocaccio o Borges), son obras artísticas, sucede con los blogs que de los miles de millares de textos posteados en ellos única y exclusivamente algunos tendrán como propiedad intrínseca poseer calidad literaria, estando ya consagrados anteriormente como obras artísticas o no. Y esta propiedad intrínseca es la misma que hace que, independientemente del soporte utilizado para plasmar palabras, por ejemplo (dado que ya establecimos que el blog puede ser soporte de textos no verbales a causa de las posibilidades que brinda), entre millones de palabras dispuestas en forma de versos por millones de personas en millones de hojas, papiros, tablillas, pergaminos, piedras, etc., sólo, únicamente, son obras de arte consagradas las Odas de Horacio, los poemas de Baudelaire, de Verlaine, de Poe, de Martí, de Quevedo y otros que componen un número finito y que integran la Historia de la Literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La contestación a la primera pregunta planteada vuelve a ser, por lo tanto, afirmativa. El segundo interrogante aborda las características que el soporte blog confiere al texto posteado en él, y conduce nuevamente al planteo de la necesidad o no de la existencia de una “teoría bloggeraria”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me parece que, a pesar de que es innegable que el soporte puede imprimir o exigir determinadas características a los textos, éstos siguen siendo textos y obedeciendo a las complejas normas que han provocado miles de páginas intentando responder el tercer interrogante planteado, es decir, qué es lo que hace que un artefacto determinado sea considerado una obra artística, sea literaria, musical, escultórica, pictórica o de cualquier tipo, y cuáles son los mecanismos culturales de consagración que otorgan a esa obra la cualidad de ser valorada altamente o no por la sociedad. Las características que confiere el soporte a los textos son similares a las que anteriormente han impreso en los mismos los formatos periodísticos: los textos deben ser breves y legibles en pocos minutos, y combinar sonido, imagen, texto y paratexto en forma ágil y atractiva para el lector incluyendo en los mecanismos de decodificación estrategias publicitarias argumentativas, volviéndose algo importante el hecho de persuadir al lector de que permanezca ante la página de Internet del blog abierta el tiempo suficiente para leer y motivar en él la redacción de un comentario en el mismo blog acerca de lo leído. Sin embargo, éstas son características y no exigencias del formato, que es amplísimo y permite que cualquier tipo de texto que no obedezca los elementos expuestos (textos extensísimos, sin imágenes, sin sonidos, ilegibles, de cualquier carácter) puedan ser posteados y ofrecidos como posibilidad latente en la web, lo que hace que el soporte sea absolutamente lábil y que cualquier tipo de obra pueda ser expuesta utilizándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente, es la última característica expuesta en el párrafo anterior la que en mi opinión es la más importante y que diferencia el soporte blog de los demás soportes en existencia: la inclusión del elemento “comentario”. Es la posibilidad de la interacción simultánea e independiente de cualquier barrera espacial entre el receptor y decodificador del texto y el autor o propietario del blog la característica que más influye en los textos, ya sea en su composición interna como en la posibilidad latente de que se pongan en marcha mecanismos de legitimación que confieran a la obra la consagración cultural y social que motivaron el presente artículo relacionadas con la posibilidad de publicar en papel o no las obras (o en un cd, dvd, o cualquier soporte vinculado con estrategias económicas de mercado que permitan conferir un valor económico a las obras consideradas de valor artístico y comercializarlas brindando un beneficio lucrativo al autor o propietario de las mismas). Ni siquiera la presencia física del público en un teatro, del espectador, del oyente, han brindado semejante posibilidad de interacción con el autor o propietario del espacio textual como el blog. Quizás en formatos periodísticos ya estaba esa posibilidad en existencia con la apertura del espacio de “cartas de lectores” (no es casual que los formatos virtuales de los diarios en Internet hayan incorporado el espacio “comentario” a sus notas de opinión), pero en los blogs el “comentario” hace que el paratexto se entreteja con el texto y que el receptor pueda comunicar sus pensamientos tanto al autor o propietario del blog como a los otros posibles lectores del mismo espacio, pueda entablar diálogos con ellos, configurar e integrar comunidades de comentaristas habituales o no de los blogs, compartir códigos internos a esas comunidades (inventarlos o sólo usarlos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y llegamos a la tercera pregunta, relacionada con esta misma y fundamental característica: ¿qué mecanismos de legitimación (o cuáles mecanismos) serían los que valorizarían o no ese contenido textual y decidirían si se trata o no de una obra artística susceptible de ser consagrada? ¿Es la figura del comentarista de blogs un elemento fundamental de ese mecanismo de legitimación o no tiene que ver con ello? ¿Es en la actualidad el elemento económico tan importante y desvinculable de la obra artística (ya que el hecho de ser consagrado en general es asociado con la obtención de un triunfo económico) que el hecho de que los blogs puedan decodificarse en forma gratuita los coloca fuera de los mecanismos de legitimación habituales para las obras artísticas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre múltiples mecanismos de legitimación tradicionalmente han operado: la opinión de un grupo selecto depositario del capital simbólico cultural que determina la pertenencia o no al corpus de lo considerado de calidad artística en determinada época y lugar (las universidades, los intelectuales) y la supervivencia (o viaje a través del tiempo) del artefacto artístico a través de la historia, al ser elegido generación tras generación y catalogado e interpretado como una obra de arte, la incorporación del artefacto como objeto de estudio de características artísticas por parte de un Estado como contenido en la educación formal impartida por las instituciones educativas, etc. La figura del comentarista de blogs es algo específico a ese formato (y una posibilidad, ya que el propietario del espacio puede optar por no abrir la posibilidad de expresión a los lectores), y cabe preguntarse si en el proceso que llevaría a incorporar los contenidos de un blog a la consideración de mecanismos de legitimación son o no elemento importante. Así como una obra puede ser consagrada por el público como buena y obtener abundantes réditos económicos a pesar de no obtener la consagración de ser considerada obra de calidad artística por los mecanismos anteriormente expuestos, el blog puede alcanzar una especie particular de consagración al obtener muchas visitas y ser leído y comentado, pero esa consagración, al no ser económica ni estar vinculada con los mecanismos de consagración tradicionales, es de un tipo diferente que se aleja de parámetros habituales y que ubica a los propietarios de los blogs y a los autores de los textos posteados en una zona intermedia en el camino habitual de consagración y así llegamos a la cuarta y última pregunta, finalizando el presente artículo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4) ¿Son los mecanismos habituales y tradicionales de consagración los que deciden y otorgan al contenido de un blog la categoría de obra de calidad artística? ¿es necesaria su publicación como un paso definitivo de consagración y obtención de rédito económico? El ser consagrado en un blog por la obtención de una numerosa cantidad de lectores y/o comentaristas, ¿se convierte en un paso intermedio o es un fin en sí mismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creo que lo novedoso del formato y su instalación y aceptación inmediata entre los diferentes formatos periodísticos llevará a la incorporación del soporte al corpus de los que se tienen en consideración por parte de los mecanismos tradicionales (universitarios, editores, intelectuales). En la actualidad es imposible separar un texto de su comerciabilidad, hecho que hace factible la publicación de libros que carecen absolutamente (o incluso entran en contradicción) con los cánones utilizados para conferir y consagrar una obra como de calidad artística o no por parte de los mecanismos tradicionales, como el libro mencionado en mi anterior artículo sobre el tema que nos ocupa. Se publican libros escritos por vedettes o futbolistas o cantantes o escritores que se ocupan de contenidos irrisorios, chistosos, banales y frívolos y que están desprovistos de cualquier intención estética o expresiva más que buscar el entretener para obtener un beneficio económico. Y se venden, y se agotan en las librerías y kioscos, convirtiéndose en negocios rentables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una Argentina que vive semejante panorama, donde las editoriales no reciben siquiera originales de autores aún no consagrados y priorizan el éxito comercial, donde la crisis educativa es generalizada y profunda y la obra de calidad artística cada vez se vuelve más incomprensible y ajena a la sociedad, ya que las vías de la educación formal que la toman como contenido a divulgar y a difundir se encuentran interrumpidas, desvirtuadas y desgastadas; en una Argentina donde los concursos literarios escasean o tienen requisitos que muchos no podemos cumplir (como por ejemplo, el tope de edad en 35 años para los escritores o el hecho de pedir la entrega de ejemplares impresos, fotocopias en varios juegos que encarecen enormemente el hecho de participar, e incluso el pago de sumas de dinero importantes para obtener el derecho a la misma participación de los concursos en algunos casos), digo, en una Argentina así, la posibilidad de postear los textos y obtener una consagración no económica al ser leídas, decodificadas y juzgadas las obras por un público de todas las nacionalidades imaginables en forma gratuita, es invalorable. Se abre gracias al blog la posibilidad de leer y ser leído, de comentar y ser comentado, a pesar de no haber pasado por ninguno de los tamices que habitualmente deciden esa misma posibilidad y son la consagración por el lado de la calificación de que el producto es comercializable por parte de las casas editoriales, en el caso de la literatura, y lo publican y lo venden, o por el lado de los intelectuales que establecen que los textos tienen calidad artística y lo incorporan como contenido a leer en universidades o escuelas, hecho que hace que los textos también sean editados, publicados y vendidos. En mi opinión, el blog se ubica como paso intermedio y alternativo, convirtiéndose en un escaparate que puede ser tan brillante que tarde o temprano será, inevitablemente, incorporado a los mecanismos tradicionales de legitimación para su consideración.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1453194196226617629-990292702841949778?l=lamusaenelborde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/feeds/990292702841949778/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2008/07/publicar-un-libro-vender-un-libro.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/990292702841949778'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1453194196226617629/posts/default/990292702841949778'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamusaenelborde.blogspot.com/2008/07/publicar-un-libro-vender-un-libro.html' title='Publicar un libro, vender un libro'/><author><name>Adriana Lara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00631697614746753337</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
